Gente de Barro, David Brin
84-666-1302-1
Kiln People, 2002
Hay libros que te dejan completamente perplejo, y este es uno de ellos. Por lo original del argumento, por lo original del planteamiento (un argumento puede ser original pero el desarrollo del mismo ser bastante malo), y por la profundidad con que trata ciertos aspectos sociales de ahora y de ese futuro.
No hay paro (bueno, sí que lo hay pero está magistralmente controlado), no hay violencia física (sí que la hay, pero son los golems los que se matan entre ellos), el atentar (de cualquier forma) contra un ser humano de verdad es el peor delito de todos, mientras que otras cosas como robos de copyright, destrozos de material, etc. son lo que realmente son: se paga la multa, se restituye lo roto y santas pascuas. Pobrecita de la SGAE en este futuro.
Otro aspecto a tratar es la duda sobre lo que significa ser un golem, un ser hecho de barro a imagen y semejanza de un ser humano; como metáfora de los golems originales, éstos llevan su placa de identificación sobre la frente; un ser de barro sin ella es un firme candidato a la disolución. Brin trata de forma magistral la vida y pensamientos de los golems, de forma que podemos bucear dentro de un frankie, dentro de un gris, o dentro del propio ser humano que los crea (quien quiera saber el significado de frankie, gris, etc., que lea la novela.
Como toda obra que se precie, ésta comienza introduciéndonos, pero sin hacerlo, la estructura social, el funcionamiento de todo, de forma pausada (aunque como en las películas de acción, el primer capítulo consiste en una trepidante huida); luego se produce una etapa más desacansada en la que se comienza a plantear el argumento; conforme transcuree la obra la acción va subiendo de tono, hasta llegar al desenlace final.
Una de las pocas cosas que no me han gustado es el tratamiento del científico loco, ni lo que quiere conseguir. Me parece un pequeño desvarío a una obra genial. Pero bueno, el señor Brin sabrá qué quería decir con eso de los planos, seres sólo de almas y todo eso.
Repitiéndome, he de decir que es una de las pocas novelas de ciencia ficción en la que la presentación de la sociedad no se realiza de forma brusca ni fuera de contexto, o, simplemente, no se realiza. Reconozco a Brin este rasgo magistral (entre otros).
