Vitales, Gregory Bear
84-666-1135-5
Vitals, 2000
Dos hermanos gemelos investigan el mismo tema, pero como están peleados, cada uno va por su parte, aunque ambos siguen la mísma línea de investigación: cómo alargar la vida. Ese es el punto de partida, y casi desde el principio la acción se sobrepone a cualquier otra cosa en este libro. Uno de los hermanos muere, el otro continua la investigación con los datos que le deja su gemelo, aparte de los suyos propios.
Todo el libro está narrado en primera persona, aunque por diferentes personajes, hasta el punto de que a veces resulta un poco confuso. También causa confusión cierto retroceso temporal que marca hechos que el lector debe conocer pero que no pueden ser narrados antes por motivos del desarrollo de la trama. Con esto no estoy diciendo que sea un libro confuso, sino que en dos o tres lugares del libro el desarrollo se corta de forma brusca, aunque nada desagradable.
Ciencia ficción, lo que se dice ciencia ficción, no es. Porque entonces obras como Sáhara de Clive Cussler, Doble Fuego de Ken Follet, o las series de politica-ficción de Jack Ryan, y otras muchas, también lo serían. La diferencia estriba en que, mientras otras obras han sido escritas por autores del mal llamado género del Best Seller, ésta lo ha sido por un autor de ciencia ficción. Nos encontramos en la época actual, alguien busca la inmortalidad y alguien quiere impedirlo, todos luchas entre sí con sus mejores armas y, al final, no todo lo que debía ser, es.
Como características marcadamente clásicas en la literatura actual, los malos no son tan malos como parece, ni los buenos tan buenos como nos gustaría, de hecho hay malos que no lo son, y otros peores que sí lo son. No quiero entrar en detalles por no desvelar el final, que gira en 90 grados hacia todas partes (quizás el único rasgo de ciencia ficción de la obra), aunque ciertamente previsible a partír del último cuarto del libro (¿qué final argumental no es previsible, o intubile si se quiere, a partir del último cuarto de cualquier libro de aventuras?), pero lo cierto es que se trata de un buen final; no obstante, quizás consciente de haber tenido que tomarse ciertas libertades con el desarrollo lineal del argumento, Bear, en un epílogo, pone en boca del protagonista un resumen cronológico de los sucesos acaecidos en la obra.
El libro es un thriller marcadamente macabro, con elementos históricos hábilmente modificados, completamente lleno de acción de principio a fin, acción que se antepone al tratamiento filosófico y moral, pero sin dejar a la obra desprovista de su contenido ético, tan caro a la ciencia ficción actual.
Una forma entretenida y divertida de pasar la tarde/noche del sábado.
