Cosas mías

June 20, 2005

Una breve historia de casi todo, Bill Bryson

Filed under: Literatura
RBA Libros, 2004
84-7871-175-9

A Short History of Nearly Everything, 2003

Todas las alabanzas que se hayan hecho del libro son pocas. La forma que tiene el autor de explicar los acontecimientos, incluyendo anécdotas, juicios de valor, pinceladas de color donde la aridez priva, es única. Mejor que el Asimov divulgativo. Mejor que el Sagan divulgativo. Igual a Daniel J. Boorstin en su obra Los Descubridores, que no es poco decir.

Bill comienza con el origen del universo, para ir saltando, poco a poco, hasta el origen del hombre, pasando por el sistema solar, la formación de la tierra, el origen y desarrollo de la vida, la química, el ADN, el origen de las especies, y un largo etcétera. La obra es un recorrido -un tanto apresurado, eso sí- por todo el conocimiento humano, desde lo más abstracto como la teoría de cuerdas, hasta la más prosaico, como nuestra evolución.

Y cuando las cosas no están claras no las omite o las rodea. Todos sabemos que la física de partículas consiste en uno de los embrollos más grandes que hay en la actualidad; también conocemos que las teorías de supercuerdas y M son de lo más abstruso y artifical. Tampoco está nada claro en el momento justo en que se inició la vida, ni el por qué de las grandes extinciones; muchos interrogantes, muchas inconsistencias y fallos en la teorías nominalmente aceptadas; todo esto, y más, es lo que aparece en la obra.

Y no digamos cuando comienza a hablar del origen del hombre, lo poco que se sabe y lo mucho que se supone. El autor confirma una de mis teorías personales: es completamente imposible saber cómo eran unos seres que simplemente han dejado una serie de huellas en un poco de barro, así como es completamente imposible conocer la capacidad mental de alguien por el tamaño de su cerebro…

Cuando terminas de leer el libro te das cuenta de lo poco que sabemos, de lo cerca que estamos de la Orilla Cósmica en palabras de Carl Sagan, y de que no somos precisamente un dechado de virtudes ni lo mejor que ha hecho la evolución; simplemente somos lo único que hay y ya está.

Una cosa que me llama la atención de la última parte del libro es que no aparece Atapuerca ni por espejeras, lo que me lleva a pensar que quizás ese yacimiento no sea tan importante como nos lo quieren hacer ver (recordemos que la Dama de Elche para la mayoría de los estudiosos extranjeros es una falsificación); que se trata más bien de una comidilla institucional, tan cara a este país de charanga y pandereta, este país nuestro. Esto, claro, es una reflexión personalísima, y quiero creer que errónea.

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