Criptonomicón, Neal Stephenson
84-666-0621-1, 84-666-0710-2, 84-666-0863-X
Cryptonomicon, Pedro Jorge Romero, 1999
Releer este libro me ha servido para que me guste más de lo que me gustó en la primera lectura que hice. Esto suele reslutar bastante raro en mi caso, así que la obra queda indefectiblemente unida a otras como Dune, El Mundo de Río, Mundo Anillo, Forastero en tierra extraña y pocas más.
La novela son dos novelas en una, casi independientes excepto por ciertos guiños -por citar al prologuista- que Stephenson nos va dejando caer como si no vinieran a cuento. En la primera se nos narran las vicisitudes de cierta gente durante la Segunda Guerra Mundial, y en la segunda, los descendientes de éstos, llevan a cabo otras acciones más acordes con los tiempos actuales, pero con el mismo exotismo. Y si quieres saber más de la trama, pues te lees el libro (bueno, los tres tomos).
Ya se ha dicho hasta la saciedad, pero yo voy a repetirlo. Estoy bastante enfadado con Ediciones B por lo que han hecho con el libro, partiéndolo en tres tomos y vendiéndolos independientemente. Entiendo que la obra es excesivamente larga para caber en un sólo tomo, pero resulta que mi anterior lectura fue Nueva Guía de la Ciencia, más de 1100 páginas en solo tomo que no resulta inmanejable ni excesivamente pesado. Y si hacemos caso a otras editoriales como Gigamesh, con su Tormenta de Espadas (próxima lectura), te venden el libro en dos tomos y a un sólo precio (otra cosa es que tiendas listillas los partan y los vendan por separado, léase El Corte Inglés de Alicante).
El libro es maravilloso en cuanto a desarrollo y contenidos, con ese paralelismo entre el Waterhouse de la Segunda Guerra Mundial y el actual, Bobby Shaftoe, el super marine raider y los Shaftoe actuales, el impertinente Enoch Root, que no es otro que el Judío Errante de cierta tradición judeocristiana (recordemos que dicho personaje se le suele aparecer a cristianos), mostrando lo último de la alta tecnología en las dos épocas, todo sueño de un hacker actual, ver cómo se las ingeniaban los criptoanalistas europeos en la Segunda Guerra Mundial.
Y es que este libro combina lo mejor de la novela histórica, ciberpunk, y otros géneros, para convertirse en un palimpsesto casi mágico, con escenas apoteósicas e irrepetibles, como el estudio que Waterhouse hace de sus masturbaciones, las de Bobby haciendo cosas completamente incomprensibles para él -pero no para nosotros-, o el encarcelamiento del Waterhouse moderno en una prisión asiática, así como la unidad de RAM que Waterhouse construye con tubos llenos de mercurio, y otras muchas más.
