Cosas mías

August 29, 2005

Yo, Julio Verne, J. J. Benítez

Filed under: Lecturas, Verne, Jules
Editorial Planeta, Memorias de la Historia, 1988
84-320-4201-2

Jar Jar Bentíntez, 1988

Estaba dudando entre poner el tíulo del post tal y como está ahora, y entre nombrar al autor como Jar Jar Bentintez, simplemente para evitar futuras discusiones, o, incluso, no ponerlo. Pero he de hacerlo, porque si no, reviento. En su momento me jodió mucho gastarme el dinero en una biografía de Jules Verne escrita por este elemento, más que nada por ir a engrosar sus arcas monetarias, repletas de dinero gracias a engaños y a otras zarandajas.

El libro se encuentra dividido en dos partes, una primera introducción con una sarta de imbecilidades numerológicas y de las otras, y la supuesta autobiografía del insigne bretón, supuestamente escondida en El testamento de un excéntrico, según el propio Benítez. Pero vayamos por partes.

INTRODUCCIÓN

Qúe desperdicio de casi 70 páginas, completamente llenas de tonterías, a cual de ellas peor. Empieza informándonos de la gestación de este trabajo de investigacón, de cómo en un ir y venir comienza a interesarse por Jules Verne, y del descubrimiento de su secreto, del que no nos cuenta nada. Lógico, si no existe, pero así se hace el intersante, sin saber que ese tipo de recurso literario está más obsoleto que el coche de caballos. Y encima, primeras contradicciones: dice que desde sus comienzos siembre había comentado el hecho de que le gustaría superar a los 65 volúmenes de la producción de Verne (p 21), pero sin embargo, un poco antes dice que Verne fue completamente desconocido (salvo alguna lectura juvenil) para él. ¿En qué quedamos?

Seguimos leyendo. En un vuelo de avión se le ocurre LA IDEA, con mayúsculas. Él es el continuador de Verne, su heredero espiriutal. Lástima de que no exista ninguna forma escrita de expresar mi absoluto descojone sobre el tema. ¡Pero si no le llegas a la altura de la suela de los zapatos! Pretender igualarte a Verne es equivalente a pretender que yo me iguale con Shakespeare o con Cervantes. Y no hablemos del abismo que te separa; en Verne todo está comprobado, es ciencia infusa, tu no escribes más que tonterías relativas a ovnis, apariciones y manchas en la pared con forma de culos, lo tuyo es la ciencia difusa (y que me perdonen por llamarlo ciencia), y cuanto más difusa, mejor. Y el que vendas libros sólo da una idea del nivel cultural de este nuestro país.

Pero si lo de antes se le puede perdonar, lo siguiente, no. Comienza a tomar nombres por aquí, nombres por allí, números por aquí, números por allí, de tal modo que ni siquiera él mismo se entera… para acabar encontrando en El testamento de un excéntrico una supuesta autobiografía… Casi nada. Pero lo bueno del asunto, diciendo que sus libros deben ser interactivos, no da la solución, sino que deja al lector que la descubra. Permitidme que me carcajee un rato.

BIOGRAFÍA

En el texto, ignoro a qué cuento, hay párrafos escritos en negrilla y separados por estrellas de David; supongo que no se trata mas que de otra estupidez más del Benitez.

El comienzo es bastante risible; tras la autopresentación de Verne, Benítez se autovaticina como seguidor y reencarnación de Verne, tema que irá apareciendo en otros lugares del texto, estropeando por completo la continuidad de la narración porque, hay que reconocerlo, el libro está bien escrito (independientemente, claro está, del contenido).

Benítez pone en boca de Verne palabras entresacadas de sus cartas, pocas, y consigue un ambiente bastante centrado en lo que quiere contar: la vida de Verne.

Pero comete varios errores, algunos ya reconocidos, cosa que invalida por completo el hecho de que el texto sea una autobiografía del autor, errores como la escapada a los once años o la de la vuelta forzosa a medio viaje a Europa del norte por el nacimiento de su hijo Michel.

Y es que Benítez, en su afán por contar cosas, cuenta hasta las que se sabe no fueron, y añade otras más, para completar si cabe, el ya extenso (y falso) anecdotario verneano.

Pero lo más risible de todo son esos accesos misticomesiánicos puestos en boca de Verne, fiel reflejo del pensamiento íntimo del autor; si ya de por sí son risibles, el colmo se alcanza cuando despotrica de España (a un Benítez alemán querría yo ver), o cuando piensa que el verdadero sueño del Verne era hablar de Jesucristo, dios (yo siempre lo escribo con minúscula) y de los misterios mesméricos de algún trasñochado borracho. En fin. Si verne levantara la cabeza menudo capón le iba a dar.

Las 260 páginas del libro no caben dentro de El testamento de un excéntrico ni comprimidas con zip; y es una lástima, porque la biografía se deja leer, es interesante y si le quitamos todas esas tonterías místicas, hasta queda creíble. Pero qué le vamos a hacer, Benítez seguirá siendo Benítez, aunque se documente ampliamente (hay que reconocérselo).

August 27, 2005

Caminos abiertos por Julio Verne, Varios

Filed under: Lecturas, Verne, Jules
Casa Editorial Hernando, 1977
84-7155-251-5

Texto: Luis Reyes, Informes: Blanca Bertrnad.

Biografía dedicada al público juvenil del genial escritor Jules Verne, bastante ilustrada para la época en que fue editada, con grabados extraídos de las propias novelas, y fotografías de la época.

La biografía es suficiente, en el sentido de que cubre por completo los aspectos más importantes de la vida del autor, así como de su obra. Incluye los argumentos resumidos de las más importantes, como Veinte mil leguas de viaje submarino, El capitán Grant o De la Tierra a la Luna, y contiene análisis lo suficientmente detallados sobre las mismas, de forma que los hechos de la vida del autor se imbrican dentro de las obras que escribió, en un intento -bastante logrado- de justificar las motivaciones que lo llevaron a crearlas.

La obra de Verne se suele dividir en tres etapas completamente diferenciadas, con novelas bisagra que producen el cambio. La primera etapa es la de las obras más conocidas por ser las más optimistas y las más cercanas al concepto de novela de la ciencia que el mismo autor quiso imprimir a sus obras, en combinación con su editor, Hetzel. La novela-bisagra entre la primer y segunda época es La isla misteriosa, un canto al conocimiento puro y a la fe en el hombre como animal tecnológico, a la vez que intensa aventura iniciática, re-nacimiento de todos los personajes de la misma.

La segunda etapa está dominada por la aventura, por los argumentos plenos de acción, aunque sin olvidar el componente científico; pero la etapa final, tras la muerte de su querida madre, su inseparable hermano, su amigo Hetzel, el disparo de su sobrino Gastón, está repleta de ciencia controladora, ciencia puesta al servicio de la dominación y del mal. Aquí la obra bisagra es exactamente eso, un canto al poder tecnológico, que mal empleado produce a la empresa Krupp y bien empleado la utopía de Franceville. Estamos hablando de Los quinientos millones de la Begun (o de la princiesa india, según ediciones).

La biografía nos cuenta todo sobre el Verne oficial, el Verene conforme-al-régimen, no al supuesto Verne revolucionario y subterráneo (en un sentido literario, no político), no al Verne infiel (sus dos amantes parisinas), no al Verne misógino, quizás homosexual; en cierta medida es lógico, pues se trata de una obra destinada al público juvenil, pero no por eso hay que ocultar la posible verdad.

August 24, 2005

Tristana, Benito Pérez Galdós

Filed under: Lecturas
Santillana Ediciones Generales, 2003
Procedente del fondo editorial Aguilar
84-03-09430-2

Páginas 735-810, Escrita en 1892
Edición enectrónica aquí.

Obra menor de Galdós, pero no por ello de inferior valía; de ella dijo Emilia Pardo Bazán que Tristana, la prota, era un fiel reflejo de la esclavitud moral a la que la mujer estaba sometida en la época, y que la obra no era más que un boceto de una futura novela más amplia; Clarín dijo que los personajes de la misma no son sino medianías con sueños de medianías, deseos que no se llevan a cabo por pereza, débiles, llenas de ideal y sin energía ni vocación seria, constante, definida (Son palabras de don Saniz de Robles)

No soy Galdós, ni Emilia Pardo Bazán, ni Clarín, ese genial crítico, pero la obra se ajusta a esas medidas y no se ajusta. Me parece más un entretenimento del autor, un juego literario: qué resultaría de poner a un Don Juan venido a menos a cargo de una Doncella flojita, y a un pintor jovencito. Tenemos, claro, triángulo amoroso, y escándalo público (en la obra no se habla de él, pero quien la leyó seguro que pensó en ello), celos, maniobras y un final un tanto acelerado…

Pero es divertida, entretenida, amena, inteligente, tremendamente inteligente, escrita con mucha claridad y nitidez, aunque un tanto lenta a veces.

August 22, 2005

Las constantes universales SÍ varían

Filed under: Ciencia

En el número de agosto de la edición en castellando de Investigación y Ciencia aparece un asombroso artículo sobre cosmología, titulado Variación de las constantes, escrito por John D. Barrow y John K. Webb en el que al parecer han encontrado pruebas bastante concluyentes de que α (alpha), ha variado a lo largo del tiempo. Si se llega a confirmar, se trataría de un fuerte revulsivo para todas las teorías cosmológicas actuales, incluida la Teoría M.

Lo menos preocupante del asunto es el grado de variación producido en dicha constante en los últimos seis mil millones de años, tan ínfimo que apenas afecta al universo en sí. En contra, lo más importante de todo es que si se llega a verificar este cambio de valor, el universo quedaría todavía mucho más inestable y, en mi opinión, reforzando el principio antrópico.

El concepto es tan revolucionario y extraño que incluso los propios autores dudan de su descubrimiento, y esperan que alguien demuestre que se ha cometido algún tipo de error o sesgo en sus mediciones, aunque de momento la teoría se mantiene como válida.

Para los profanos como yo, la Teoría M es una versión de las teorías de supercuerdas (realmente el la suma de todas las mismas más algunas otras) que intenta explicar de forma completa el universo entero; de momento se encuentra en pañales, no por falta de conceptos e ideas, sino por la carencia del aparato matemático necesario y de potencia de computación para realizar cálculos.

Α (alpha) es una ecuación que resume y relaciona entre sí a la mayoría de las constantes universales que se encuentran en muchas teorías físicas actuales, ecuación introducida por Arnold Sommerfeld en 1916. Su valor es equivalente al cuadrado de la carga del electrón, dividido entre el producto de dos veces la constante dieléctrica del vacío, la velocidad de la luz y la constante de Plank. La mejor aproximación para α en la actualidad es de 1/137,03599976.

August 21, 2005

Sainz de Robles, Federico Carlos

Filed under: Literatura

Ayer comencé a leer la biografía de Benito Pérez Galdós que viene publicada conjuntamente con la edición de la Obras Completas del mismo autor que actualmente se está editando, en conjunto con las de otros autores, en la colección conocida como Bbilioteca Aguilar. Aunque todavía no está completa (publicados van ix volúmenes de apretada y diminuta letra a dos columnas con una media de mil páginas por tomo), y como lo único que me queda por leer son volúmenes de esta colección, pues he decidido empezar por Galdós.

La biografía en cuestion ha sido (más bien fue) realizada por un no muy conocido pero insigne español, don Federico Carlos Sainz de Robles, hombre de pro que fue conocido por sus estudios sobre otros autores. Para quien quiera conocer algo del mismo, aquí hay una diminuta biografía.

Escritor denso donde los haya, cultivador del floreo literario más allá del tópico, pedante, barroco, rococó, divergente, tanto, que es casi imposible leerle. Dicen de Sánchez Dragó, del moixiano a más no poder o del Filomeno a su pesar, pero este señor se lleva la palma en cuanto a densidad y dificultad. Y son casi doscientas páginas de biografía. Espero poder resistir.

Continuación

Casi lo termino de leer. Bueno, realmente no lo he leído al completo, sino que me he saltado amplias secciones, principalmente cuando él mismo se lía a decir lo que, desde mi inculto punto de vista, no son más que tonterías y afanes de destacar.

Y es que hay cosas que no se pueden permitir. En esta edición, una página equivale a cuatro de un libro más o menos normal. Creo haber visto -he estado buscándolo pero no lo he vuelto a encontrar- un lugar en el que este señor utiliza un párrafo ¡de más de cuatro páginas!, lo que traducido a un formato más común, significa que el citado párrafo cubre ¡16 páginas! Poco menos que increíble, teniendo en cuenta que se trata de una biografía y no de un trabajo literario; a eso hay que añadir que la media de párrafos (a ojo de buen cubero) es de una columna o columna y media, o sea, unas dos o tres páginas-tipo. Increíble. Y como buen literato, cada párrafo está destinado a expresar una única idea, un único concepto. Demoledor.

Se va por las ramas, se va; tras haber leído esta introducción ahora tengo que buscar una biografía de Pérez Galdós, más que nada porque en 200 páginas poco dice, y lo que dice no es muy entendible que digamos. Recordemos que esas 200 páginas equivalen a 800 de libro-tipo. Casi na, que diría un castizo.

Proyecto Miguel de Cervantes

Para quien quiera conocer más del autor sin tener que pelear con arcaicismos, juegos semánticos, morfológicos y ortográficos, aquí tiene un completo compendio del mismo, tan completo que creo están las obras completas para su lectura en abierto.

Tormenta de Espadas, George R. R. Martin

Filed under: Lecturas
Canción de Hielo y Fuego, vol 3
Ediciones Gigamesh, 2005
84-96208-24-9 (2 tomos)

A Storm of Swords, 2000

Poco me queda que decir en este tercer volumen de la serie que no haya comentado ya en las reseñas de los anteriores, a no ser pequeñas reafirmaciones y ampliaciones.

Quizás en esta tercera parte -la más larga de todas hasta el momento-, abunde más la acción frente a la descripción, con tremebundos golpes de efecto, rectificación y vuelta a empezar; como ya han dicho otros, el poder de la magia comienza a predominar sobre el poder de la fuerza bruta y del acero, con el consiguiente aumento de las posibilidades en la trama, mayor riqueza argumental y mejores efectos especiales.

Si en el volumen anterior veíamos a los personajes inmersos en el devenir de los acontecimientos, forzados a actuar de una manera casi predeterminada, en éste, salvo quizás la honrosa excepción de Tyrion, obtienen más libertad de acción, dejados a su libre albedrío.

Pobre Tyrion, habitante constreñido a un armazón defectuoso, vapuleado por su propia sangre, pero valiente, tremendamente valiente… Esperemos que continúe apareciendo en siguientes entregas.

Y ya para terminar, si en el primer volumen la historia queda completamente cortada en medio de ningún lugar, en la segunda todo es desolación y masacre, en ésta última todo queda relativamente bien atado, con fantasmales promesas de un futuro todavía más intrigante y fantástico, y resulta que Martin, es un mago en dejar al lector suspenso al final de cada capítulo, esperando ansiosamente que el devenir de la lectura retome al personaje abandonado para poder conocer el desenlace, y no digamos aún al final de cada libro… El lector espera con angustia mortal la aparición de su siguiente obra.

August 16, 2005

Choque de Reyes, George R. R. Martin

Filed under: Lecturas
Canción de Hielo y Fuego, vol 2
Ediciones Gigamesh, 2003
84-932702-2-9

A Clash of Kings, 1998

Segundo volumen de la monumental Canción de Hielo y Fuego, mera continuación de los hechos acaecidos en el primer volumen de la saga; en este segundo tomo, todos los comentarios realizados para el primero son perfectamente válidos, salvo algunas pequeñas excepciones. Pero antes de nada, un inciso:

Si no has leído el libro, no sigas porque, aunque lo que pueda desvelar de la trama es poco, quizás prefieras entrar de forma inocente en las casi novecientas páginas que conforman este segundo volumen. Y dicho esto, volvemos al asunto.

El título del primer libro es Juego de Tronos, perfectamente aplicado y que describe lo que vas a encontrar en la novela: tramas dentro de tramas dentro de tramas, todas ellas organizadas alrededor del Trono de Hierro. Este segundo volumen se intitula Choque de Reyes y, como tal, ahora hay hasta cuatro reyes diferentes que se disputan los territorios de los Siete Reinos, guerrean entre sí fieramente y se matan unos a otros. Enmedio, hijas, hijos, bastardos y amigos que viven o mueren sin tener culpa. Como la vida misma.

Pero ahora nos vamos adentrando más y más en los motivos de cada uno de los personajes, qué les motiva a comportarse de como lo hacen, y cómo lo justifican. Y este es, quizás, el principal motivo por el que me gusta esta obra: hay personajes buenos y malos (vistos desde nuestro punto de vista occidental y algo -que no mucho- mas civilizado), como es típico en toda obra de este género, y encima están perfectamente caracterizados, en el sentido de que no son ambiguos ni cambian según los tiempos o sus intereses; se trata, sin duda, del eterno enfrentarse entre el bien y el mal. Pero lo curioso es que cuando el autor te pone en el punto de vista de los malos, te das cuenta de que hacen lo que hacen porque no tienen otra salida. No se trata de no encarcelar a este o a aquel, no. Todo el meollo reside en que las circunstancias los obligan a ser así. Pongamos un ejemplo: Cersei. El rey es su hijo, lo tiene que proteger, así como a sus otros familiares; es cierto de que no son hijos de Robert, pero casi no es culpa de ella; la cuestión es que se encuentra ahí y es así como tiene que actuar. La otra opción es la muerte o el destierro o algo peor.

Una de las cosas que menos me gusta es la forma en la que Martin alarga el tema. Lo tiene que contar todo -o casi-, hasta cosas que podríamos omitir sin problema en aras de una mayor brevedad. Pero no, las vidas de todos los personajes han de ser (y estar), completas. Casi nada. A veces empalaga, a veces llega a cansar un poco, pero son tantas y tantas las las cosas que pasan, que es casi imposible no describirlas.

Otro detalle: si cogemos a un personaje y sólo leemos sus capítulos, tenemos una historia completa e independiente. Quizás no de todos ellos, pero sí de los más importantes, como un palimpsesto, al estilo de Wilkins o de Frank Herbert, pero mucho más conseguido.

Ya para terminar, este libro está lleno de acción, de guerras, de incidentes, de muertos… Tanto, que al final las cosas está mucho más deterioradas que al término del primer volumen. Si esto sigue así, veremos quién queda vivo, y cómo, al final del tercer tomo, último publicado en castellano hasta la fecha.

August 10, 2005

Pintar sin parpadeo con GDI+ o zxSameGame (II)

Filed under: Programación

Cuando hice la primera versión del programa, me encontré con un gravísimo problema a la hora de sobrecargar el evento OnPaint: no importa lo rápido que pinte, el control muestra un molesto parpadeo, incluso si el pintado se realiza fuera del control y luego se hace una copia BitBlt.

Mi primer pensamiento fue que el GDI+ (recordemos que se trata de la forma de pintar del .NET Framework) no estaba a la altura de las circunstancias, más que nada porque había seguido las directivas según se documenta en el Petzold para C# y en el de Profesional C# de Wrox.

Luego vino la investigación y las recomendaciones de la gente de los foros… Al final resulta que el GDI+ no sólo está a la altura de las circunstancias, sino que las supera, facilitando enormemente el trabajo, pues, si así lo decides, los controles se pueden pintar con técnicas de doble buffer ellos mismos. Como en este proyecto pinto en la ficha directamente, pongo el código siguiente en el constructor y ya no se produce ningún parpadeo:

    InitializeComponent();
    SetStyle(ControlStyles.DoubleBuffer|ControlStyles.AllPaintingInWmPaint,true);
  • ControlStyles.DoubleBuffer habilita las opciones de doble buffer para el control.
  • ControlStyles.AllPaintingInWmPaint indica que no se debe pintar primero el fondo, sino que el propio método Paint se ocupará de todo.
  • El segundo valor es necesario, porque si no, el GDI+ llama primero a una función interna para que pinte el fondo y luego se llama al método Paint sobrecargado, lo que genera el suficiente retardo como para producir extraños efectos estroboscópicos.

    Al final estoy haciendo el programa en C#, y por ahora se encuentra en un estado bastante avanzado, casi terminado.

    August 9, 2005

    Las mujeres y las despedidas

    Filed under: Idas de Olla

    Ayer estuve de visita en Torrevieja, playa y barbacoa, más que nada por llevar a mi madre, en el chalet que unos familiares tienen alquilado casi al lado de la arena. Hace como 15 años que no he ido a la playa si no ha sido por trabajo, pues es lo que más odio de todo, máxime cuando tienes que ir dando saltitos sobre la gente… En el caso de ayer, y sólo por lo que oí, pues no me acerqué, no se veía la ni el agua… Sinceramente, lo odio.

    Pero el motivo de escribir esto no es ese; el motivo es muy diferente. Yo no suelo ser muy social, sobre todo si los temas a tratar son fútbol, tetas y culos, coches y vuelta a empezar y a repetir lo mismo otra vez. Pero a veces me veo condescendiendo a ceder, por directiva paterna o fraterna principalmente, más o menos como ayer.

    Llegas a un lugar de visita. Te reciben. Estás por allá y por acá. Se forman grupos -generalmente chicos con chicos y chicas con chicas, pero no siempre. Y hablas. O hablan. Te pasas el día entero que “si por aquí, que si por allí, que si esto, que si lo otro”. Porque cuando vas de visita no sueles ver la tele, ni te vas al bar a hacerte unas cañas, o si te vas es en compañía, por lo que sigues hablando… Bueno, la cuestión es que pasa el día y llega la hora de irte. Con los hombres -o al menos los que yo conozco-, es fácil. Adiós, un choque de manos a los chicos, dos besos a las chicas -tres si son holandesas-, te vas para el coche, lo arrancas y…

    ¿Qué descubres? Que las chicas siguen hablando. Por ti te habrías ido hace dos horas, pero por ellas esperas pacientemente hasta que ellas mismas deciden que se van. Pero siguen hablando en la puerta, subidas en el coche, cuando arrancas, sacan la cabeza por la ventanilla… Y lo bueno es que, como ya se lo han contado todo, ahora hablan de tonterías…

    Joder, si queréis seguir hablando, pues no digáis que “nos vamos”…

    Juego de Tronos, George R. R. Martin

    Filed under: Lecturas
    Canción de Hielo y Fuego, vol 1
    Ediciones Gigamesh, 2002
    84-932250-4-5

    A Gane of Thrones, 1996

    Mucho se ha hablado de esta obra, tanto, que cualquier cosa que diga seguro que llueve sobre mojado. Ha sido ampliamente alabada, ampliamente denostada, pero no ignorada, lo que dice mucho a su favor. Para gustos, los colores, pero hay cosas que son evidentes por sí mismas: si un libro como este tiene tantos defensores como detractores es que destaca en algo. Y en lo que destaca es que, dentro de lo manido del tema, es original -o, al menos, todo lo original que se puede ser en el género-. Porque Juego de Tronos es una obra de Espada y Brujería, Capa y Espada, Fantasía Heroica, Ciencia Ficción, Aventuras, Folletín, Telenovela… En todos estos géneros se engloba a la vez que en ninguno…

    La obra forma parte de una serie -no me he molestado en saber cúantos volúmenes-, larga y apretada. De momento, este primer volumen tiene casi 800 páginas, que se dice pronto. Y hasta casi la página 500 no nos vemos inmersos en algo que pueda llamarse acción, aunque ésta se encuentra presente desde sus comienzos..

    La obra casi no comienza por el principio (”érase una vez una princesa que tenía un gato…”), sino que partimos en medio de unos hechos… El rey visita a la familia Stark para pedirles una cosa… Pero la familia Stark lleva cientos de años siendo señora de Invernalia, y la vida sigue. Tampoco termina. Y no es malo en el sentido de que el lector cuando se enfrenta a esta lectura sabe lo que le espera: novela-río, estilo folletón, casi por entregas, larga, muy larga, en la que los hechos van y vienen, vienen y van… zarandeados por el destino y por el que cada uno se forja.

    Personalmente este género no me gusta mucho, pese a tener doce volúmenes de la serie Dragonlance, haber leído como cuatro veces El Señor de los Anillos, y disponer de algún que otro libro suelto; pero sin embargo he leído el tomo de cabo a rabo casi sin pausas, en detrimento de otros menesteres más serios. Ahora me enfrento al segundo volumen y creo que voy a hacer una pequeña pausa con otro libro, más que nada para no empacharme -cosa que casi me ocurre con mi anterior lectura: Criptonomicón/Azogue/La confusión.

    Otra de los elementos que destaca es la forma de la narración. Cada capítulo está narrado desde el punto de vista de un personaje (pero no en primera persona ni de forma omnisciente), de forma que lo que se narran son pedazos de vivencias, que, unidas, forman el hilo argumental. Por ahí se ha comentado que esta forma de narrar proporciona una originalidad y la frescura de la que otras obras carecen… Yo añado que la acción se rompe un tanto bruscamente, a veces se pierden escenas, y a veces te ves completamente perdido en cuanto al lugar de la acción y a los participantes. No sé si es bueno, o no, pero lo que sí sé es que cuando terminas de leer un capítulo sabes que puedes dejar el libro para atender otros menesteres, porque el siguiente va a estar en otro lugar y la interrupción de la continuidad va a ser la misma… hasta no haber leído un par de páginas del capítulo no sabes ni dónde ni cuándo estás…

    Magia, poca o ninguna, sólo al final; aquí no hay magos, ni seres sobrenaturales (je, je, me reservo el derecho de admisión sobre esto), tan sólo hay seres humanos de educación medieval, grandes extensiones de tierra, imponentes castillos y espadas temibles.

    En fin, sin ser todo un crack del género, se deja leer agradablemente, es entretenida y, como todo título del género, pasa sin marcar.

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