Cosas mías

August 9, 2005

Las mujeres y las despedidas

Filed under: Idas de Olla

Ayer estuve de visita en Torrevieja, playa y barbacoa, más que nada por llevar a mi madre, en el chalet que unos familiares tienen alquilado casi al lado de la arena. Hace como 15 años que no he ido a la playa si no ha sido por trabajo, pues es lo que más odio de todo, máxime cuando tienes que ir dando saltitos sobre la gente… En el caso de ayer, y sólo por lo que oí, pues no me acerqué, no se veía la ni el agua… Sinceramente, lo odio.

Pero el motivo de escribir esto no es ese; el motivo es muy diferente. Yo no suelo ser muy social, sobre todo si los temas a tratar son fútbol, tetas y culos, coches y vuelta a empezar y a repetir lo mismo otra vez. Pero a veces me veo condescendiendo a ceder, por directiva paterna o fraterna principalmente, más o menos como ayer.

Llegas a un lugar de visita. Te reciben. Estás por allá y por acá. Se forman grupos -generalmente chicos con chicos y chicas con chicas, pero no siempre. Y hablas. O hablan. Te pasas el día entero que “si por aquí, que si por allí, que si esto, que si lo otro”. Porque cuando vas de visita no sueles ver la tele, ni te vas al bar a hacerte unas cañas, o si te vas es en compañía, por lo que sigues hablando… Bueno, la cuestión es que pasa el día y llega la hora de irte. Con los hombres -o al menos los que yo conozco-, es fácil. Adiós, un choque de manos a los chicos, dos besos a las chicas -tres si son holandesas-, te vas para el coche, lo arrancas y…

¿Qué descubres? Que las chicas siguen hablando. Por ti te habrías ido hace dos horas, pero por ellas esperas pacientemente hasta que ellas mismas deciden que se van. Pero siguen hablando en la puerta, subidas en el coche, cuando arrancas, sacan la cabeza por la ventanilla… Y lo bueno es que, como ya se lo han contado todo, ahora hablan de tonterías…

Joder, si queréis seguir hablando, pues no digáis que “nos vamos”…

Juego de Tronos, George R. R. Martin

Filed under: Lecturas
Canción de Hielo y Fuego, vol 1
Ediciones Gigamesh, 2002
84-932250-4-5

A Gane of Thrones, 1996

Mucho se ha hablado de esta obra, tanto, que cualquier cosa que diga seguro que llueve sobre mojado. Ha sido ampliamente alabada, ampliamente denostada, pero no ignorada, lo que dice mucho a su favor. Para gustos, los colores, pero hay cosas que son evidentes por sí mismas: si un libro como este tiene tantos defensores como detractores es que destaca en algo. Y en lo que destaca es que, dentro de lo manido del tema, es original -o, al menos, todo lo original que se puede ser en el género-. Porque Juego de Tronos es una obra de Espada y Brujería, Capa y Espada, Fantasía Heroica, Ciencia Ficción, Aventuras, Folletín, Telenovela… En todos estos géneros se engloba a la vez que en ninguno…

La obra forma parte de una serie -no me he molestado en saber cúantos volúmenes-, larga y apretada. De momento, este primer volumen tiene casi 800 páginas, que se dice pronto. Y hasta casi la página 500 no nos vemos inmersos en algo que pueda llamarse acción, aunque ésta se encuentra presente desde sus comienzos..

La obra casi no comienza por el principio (”érase una vez una princesa que tenía un gato…”), sino que partimos en medio de unos hechos… El rey visita a la familia Stark para pedirles una cosa… Pero la familia Stark lleva cientos de años siendo señora de Invernalia, y la vida sigue. Tampoco termina. Y no es malo en el sentido de que el lector cuando se enfrenta a esta lectura sabe lo que le espera: novela-río, estilo folletón, casi por entregas, larga, muy larga, en la que los hechos van y vienen, vienen y van… zarandeados por el destino y por el que cada uno se forja.

Personalmente este género no me gusta mucho, pese a tener doce volúmenes de la serie Dragonlance, haber leído como cuatro veces El Señor de los Anillos, y disponer de algún que otro libro suelto; pero sin embargo he leído el tomo de cabo a rabo casi sin pausas, en detrimento de otros menesteres más serios. Ahora me enfrento al segundo volumen y creo que voy a hacer una pequeña pausa con otro libro, más que nada para no empacharme -cosa que casi me ocurre con mi anterior lectura: Criptonomicón/Azogue/La confusión.

Otra de los elementos que destaca es la forma de la narración. Cada capítulo está narrado desde el punto de vista de un personaje (pero no en primera persona ni de forma omnisciente), de forma que lo que se narran son pedazos de vivencias, que, unidas, forman el hilo argumental. Por ahí se ha comentado que esta forma de narrar proporciona una originalidad y la frescura de la que otras obras carecen… Yo añado que la acción se rompe un tanto bruscamente, a veces se pierden escenas, y a veces te ves completamente perdido en cuanto al lugar de la acción y a los participantes. No sé si es bueno, o no, pero lo que sí sé es que cuando terminas de leer un capítulo sabes que puedes dejar el libro para atender otros menesteres, porque el siguiente va a estar en otro lugar y la interrupción de la continuidad va a ser la misma… hasta no haber leído un par de páginas del capítulo no sabes ni dónde ni cuándo estás…

Magia, poca o ninguna, sólo al final; aquí no hay magos, ni seres sobrenaturales (je, je, me reservo el derecho de admisión sobre esto), tan sólo hay seres humanos de educación medieval, grandes extensiones de tierra, imponentes castillos y espadas temibles.

En fin, sin ser todo un crack del género, se deja leer agradablemente, es entretenida y, como todo título del género, pasa sin marcar.

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