Tormenta de Espadas, George R. R. Martin
Ediciones Gigamesh, 2005
84-96208-24-9 (2 tomos)
A Storm of Swords, 2000
Poco me queda que decir en este tercer volumen de la serie que no haya comentado ya en las reseñas de los anteriores, a no ser pequeñas reafirmaciones y ampliaciones.
Quizás en esta tercera parte -la más larga de todas hasta el momento-, abunde más la acción frente a la descripción, con tremebundos golpes de efecto, rectificación y vuelta a empezar; como ya han dicho otros, el poder de la magia comienza a predominar sobre el poder de la fuerza bruta y del acero, con el consiguiente aumento de las posibilidades en la trama, mayor riqueza argumental y mejores efectos especiales.
Si en el volumen anterior veíamos a los personajes inmersos en el devenir de los acontecimientos, forzados a actuar de una manera casi predeterminada, en éste, salvo quizás la honrosa excepción de Tyrion, obtienen más libertad de acción, dejados a su libre albedrío.
Pobre Tyrion, habitante constreñido a un armazón defectuoso, vapuleado por su propia sangre, pero valiente, tremendamente valiente… Esperemos que continúe apareciendo en siguientes entregas.
Y ya para terminar, si en el primer volumen la historia queda completamente cortada en medio de ningún lugar, en la segunda todo es desolación y masacre, en ésta última todo queda relativamente bien atado, con fantasmales promesas de un futuro todavía más intrigante y fantástico, y resulta que Martin, es un mago en dejar al lector suspenso al final de cada capítulo, esperando ansiosamente que el devenir de la lectura retome al personaje abandonado para poder conocer el desenlace, y no digamos aún al final de cada libro… El lector espera con angustia mortal la aparición de su siguiente obra.
