Cosas mías

September 21, 2005

Revista Asimov, número 20

Ediciones Robel, 2005
84-96232-48-8

Número 20, Septiembre/Octubre 2005

Un pequeño comentario a todo lo que viene en este número, sin otro propósito que recordarme a mi mismo lo leído.

El asunto del sombrero (Matthew Hughes): Otra vuelta de tuerca al tema del viaje en el tiempo, pero aquí es justo al revés. Cómo detectar a un viajero en el tiempo un tanto bocazas.

A través del encaje (Ruth Nestvold): Otra maravilla situada entre el relato largo y la novela corta. En este caso se trata de unos lingüistas en un extraño mundo perdido y vuelto a recuperar, con extrañas formas de lenguaje que determinan lo que nadie se espera: el matriarcado por excelencia y la escritura de ganchillo.

Reflexiones: Fantasías acerca de la ciencia ficción (Robert Silberberg): Ataque directo y sin tapujos a la mojigatería norteamericana y a la doble moral que impera allí, usando como vía para ello el comentario de una serie de relatos un tanto escatológicos escritos por escolares.

Dispersión (Jack Skillingstrad): Un relato un tanto flojito sobre un detective que ha muerto y ha pasado al universo digital, su mujer (que lo asesinó por accidente) y poco más.

En la tierra donde viven los dragones (Roberto Bayeto): Este relato podría ser bueno, pero a mi me gusta poco el enfoque. Partiendo de una idea del multiverso, el autor entrevista a una extraña Marilyn Monroe, que es capaz de manejar una extraña máquina musical que puede hacer cosas asombrosas.

La escena continental (Sergio Gaut vel Hartman): Recorrido por los autores de ciencia ficción hispanoamericanos actuales. Como recopilación está bien, pero se hace pesado de leer con tanta enumeración de nombres.

Detrás de la puerta (Sergio Gaut vel Hartman): Si el artículo anterior peca de pesado, este relato es todo lo contrario. Es una joya no por el argumento (que también es un tanto original), sino por la forma en que ha sido escrito. Pobre prostituta.

Brillante estrella roja (Bus Sparhawk): Thriller de ciencia ficción basado en la guerra entre la humanidad y una extraña raza que no ofrece cuartel… En un planeta, dos combatientes de élite descienden para recuperar a los que no se han ido en la evacuación para evitar que los extraterrestres usen sus cerebros… Terrorífico e inquietante.

Trueque (Angel Torres Quesada): Nuestro amigo es un cachondo mental y prueba de ello es este relato ambientado en el universo de su Orden Estelar; como todo lo que he leído de él es genial, y el final de los mercaderes que van a timar a los habitantes de ese planeta digno de un genio.

Un libro, un cómic y un DVD: Las obras completas de Dan Brown, del que no he leído nada. Metal Gear Solid para el comic. Y el DVD: Robot Histories. Recomiendo encarecidamente la visualización de este DVD. No tiene ningún parecido con nada existente, y si alguna vez existen los robots de corte asimoviano, seguro que serán así.

Gemelo Sombra (Dozois, Martin y Abraham): Casi me atrevería a afirmar que es lo peor de la revista; no porque este relato largo sea malo en sí, sino que dados los tres autores, debería haber sido una obra maestra, y no lo es. Previsible, insulso, poco original.

September 12, 2005

Revista Asmiov, número 19

Ediciones Robel, 2005
84-96232-47-6

Número 19, Julio/Agosto 2005

Un pequeño comentario a todo lo que viene en este número, con la promesa de continuar con siguientes números (y anteriores, si los consigo)

Una princesa de la Tierra (Mike Resnick). Un homenaje a Barsoom y a John Carter cuando estaba en la Tierra, algo entrañable pero un tanto flojo; quizás sea el relato más flojo de toda la revista.

Bajo la bandera de la noche (Ian McDowel). Novela corta o relato largo, fuera de tema si no es por un toque artúrico, ambientado en la época de la piratería centroamericana, pero dada la originalidad y la fuerza de la narración, vamos a perdonar a los editores el que la hayan incluído. De hecho, se trata de un cuento que todo aficionado debería leer. Por cierto, habrá que decirle a Ian que las ventosidades no se oyen dentro de un local de ambiente.

Neque illorum ad nos pervenire potest (Robert Silverberg). Seria reflexión de Silverberg sobre la posibilidad de un contacto con extraterrestres, no ya por su posible inexistencia, sino por la inherente lejanía de las diferentes civilizaciones.

Huesos secos (William Sanders). En los años 60, un adolescente, una pareja de arqueólogos y un maestro; todo ello rodeando un extraño yacimiento arqueológico, con trama amorosa incluida; al final, el peor destructor es el propio hombre, más que la naturaleza.

Requiescat in Pace (Eduardo Gallego y Guillem Sánchez). Para que luego digan de los escritores españoles. Relato digno de un Asimov o de un Niven, interesante, impetuoso, original a más no poder… Lo que me carga un poco son esas referencias a elementos del siglo XIX y XX (como la Sagrada Familia), en una historia varios miles de años en el futuro, vamos, que se iban a acordar de nosotros. Por lo demás, genial.

Y los curas siguieron volando a la Luna (Augusto Uribe). Ensayo sobre viajes y viajeros a la luna, escritos por españoles antes de que la ciencia ficción se hubiera inventado. Un loable trabajo de investigación, aunque un poco difícil de leer.

Los robots que queremos: una Susan Calvin en la vida real y su aspiradora robotica (Therese Littleton). Roomba es un robot que, suelto por la casa, se encarga de limpiar los suelos. Breve trabajo sobre el tema de los robots, cómo los ve la ciencia ficción, cómo los ve la gente de la calle, y cómo los ven los propios fabricantes.

Perfeccionable (Geoffrey A. Landis). Relato ultracorto sobre la inteligencia artificial y la no-inteligencia humana. Bastante bueno.

Tk’tk’tk (David E. Levine). Se podría resumir imaginándonos a un comercial humano intentando vender una aspiradora en un mundo alienígena, y encima con puerta fría. Si quieres saber más, te recomiendo que lo leas, porque es diferente al típico relato de interactuación humano/alienígena.

Regreso a la Red (Tomás Donaire Mendoza). Un corto thriller orientado en un futuro cercano; sin pena ni gloria, un relato más.

El colapso de la función ondulatoria (Steven Utley). Otro relato más, sin pena ni gloria; un intento de aprovechar el viaje en el tiempo, pero con un pequeño inconveniente: si son capaces de ir al jurásico, serán capaces de ir dos días antes, ¿no? Lee el relato y lo entenderás.

Un libro, un cómic, un dvd. Gabriel, revistado, de Domingo Santos, una reescritura de la novela del mismo autor titulada Gabriel, pero de corte moderno. Difícilmente se podrá superar el señor Domingo Santos con su anterior obra; quizás una actualización tecnológica, pero nada más. Clásicos de la ciencia ficción (1 al 9), cómic, y Sky Captain y el mundo del mañana, como dvd. Si no la has visto, te la recomiendo. Un gran PULP ucrónico puesto en imágenes; no te va a defraudar.

Muy lejos de la Tierra (William Barton). Otro adolescente contando en primera persona lo que le ocurre, en plenos años 60. La ventaja de este tipo de relatos es que puedes avanzar en el tiempo y llegar a la época actual sin meter la pata. El cuento, bastante largo, es casi el sueño de cualquier adolescente, y encima inmerso dentro de la ciencia ficción. Y el final, apoteósicamente original, desenfadado y tangente. No te la pierdas.

September 7, 2005

Comidaaaaaaaaaaagggggrrrrffffsggggg [goteando babas]

Filed under: Idas de Olla

Cagontó.

Suelo merendar/cenar entre siete y media y ocho y media de la tarde, y normalmente, junto a la sobremesa, es el único rato en el que veo la tele. Suelo ponerme un capítulo de alguna serie, o voy viendo a trozos alguna película más o menos interesantes, porque la publicidad en la televisión es desesperante. Pero a veces me quedo viendo algún documental (los de Punt 2 son geniales), o simplemente haciendo zapping.

Pero ayer sufrí una convulsión cuando pasé por la primera y vi a un tío haciendo comiditas… Arrggggfffffssssssggggggggnnnnnngnngng (goteando babas sobre la mesa). Hoy lo he vuelto a poner. Mismo sentimiento. No sé cómo se llama, aunque creo que es bastante famoso, pero el tío cocina mucho más sencillo que el de Telecinco, y es mucho más explicativo. Ayer con lo de los vinagres me dejó muerto, y hoy con lo del bonito y el atún (”Aristóteles dijo…”) todavía más.

Pero la verdadera diferencia es que hasta yo me veo capaz de hacer las recetas de este tío; las encuentro tremendamente sencillas…

Por otro lado, miro los platos que hace, miro el mío (recuerda, estoy cenando), y me entra depre, así que no sé qué será mejor…

Muchas babas para tí, ole por tu programa y creo que este finde voy a ensayar…

September 5, 2005

La jangada, Jules Verne

Filed under: Lecturas, Verne, Jules
RBA Coleccionables, 2002
84-473-32748-5

La jangada. Huit cents lieues sur l’Amazone, 1870 approx.

La edición leída es la más fiel al original en lo poco que he podido consultar. Existe otra edición, de la Editorial Molino (Tapa dura y portada en color amarillo), en la que la traducción difiere en bastante detalles, aunque en lo general sigue la misma línea. Parecer ser que J. M. Huertas (traductor de la edición de Molino), puso algo de su magín a la hora de realizarla, porque algunos párrafos son algo más largos que en la edición francesa, todo eso a pesar de la declaración de intenciones que aparece en la contraportada de la colección.

Publicada en 1880, forma parte del ciclo en el que predomina la aventura sobre los avances científicos, pero todavía sin olvidar la precisión geográfica, botánica y faunística. En este libro no hay ciencia, sólo geografía, mucha geografía, y antropología, aunque ambos temas se encuentran presentes en menor medida que en sus obras del primer ciclo.

Un Capitán de los bosques brasileño, que después sabremos se llama Torres, se encuentra muy lejos de su zona de influencia, y encima ha sido robado por mono, que es matado por el hijo de Juan Garral, de vacaciones en la hacienda de su padre junto a un amigo militar, pero de caza por los alrededores cuando ayuda a Torres.

Juan Garral ha heredado una facienda en las cercanías de Iquitos, en el Alto Amazonas, como consecuencia de su boda con la hija del anterior dueño, y a pesar de su desconocida filiación.

Todo esto es motivo para que Verne nos cuente muchas cosas sobre el Amazonas, sus habitantes (indios, portugueses y extranjeros), así como los medios de transporte y la economía de la zona, puesto que Juan Garral y toda su familia va a descender por el río hasta Belém en una jangada, compuesta de troncos para su venta, y cargada con otros productos también con el fin de ser vendidos en destino.

Pero antes de comenzar el viaje, por una de esas casualidades, se cruzan de una forma un tanto tragicómica –tema tan caro al autor- con Fragoso, un peluquero barbero venido a menos. Lo curioso del asunto es que Fragoso estaba intentando suicidarse. En una lectura rápida o infantil, parece que simplemente se había enredado en la liana, pero lo cierto es que se trataba de un intento de suicidio, abortado por los dos cazadores. También son un poco escatológicas las descripciones de la recuperación del cadáver de Torres, que aparecerán casi al final del libro. Para que luego digan que Verne escribió para niños. Sumemos la prohibición de cazar que una de las mujeres les hace a los hombres antes de encontrar a Fragoso, que éstos respetan. Casi nada, dada la ideología de Verne.

Se ha dicho que los viajeros vernianos llevan la casa a cuestas, como caracoles burgueses, y esta novela no iba a desmentir el hecho; en la jangada se han construido toda una serie de edificios para uso de la familia y de los criados, como si no se estuvieran desplazando: “En pocos días, el interior estuvo enteramente arreglado de modo que se creería estar en la misma casa de la hacienda, y no se hubiera deseado otra para vivir sedentariamente…”. Jules Verne dedica nada más y nada menos que dos capítulos para describir la jangada y sus disposiciones.

Durante el viaje se inicia un romance, apenas apuntado por el autor, entre la criada de la hija de Juan Garral y Fragoso. Así que, sin quererlo ni beberlo, a la llegada a Belém, habrá dos bodas: hija (con el militar amigo) y criada; aunque no tengan mucho brillo en esta novela, los criados y los indios del patrono son como de la familia (otro tópico en el burgués Verne). Respecto a la trama amorosa, está presente pero no aparece; el lector sabe de los prometidos, pero no hay escenas de ambos juntos ni nada que se le parezca.

El camino discurre sin problemas hasta la llegada a Manaos, aunque durante el mismo, sin saber quién es, recogen a Torres y posteriormente sufren el ataque de unos cocodrilos, felizmente solventado.

A la entrada de Manaos, Torres se quita el velo, y primero cuenta la triste historia de Juan Dacosta, acusado de un crimen que desde el primer momento sabe el lector que el citado no cometió, para luego acusar a Juan Garral de ser Dacosta y chantajearlo pidiéndole la mano de Minha, su hija. Juan Dacosta, asqueado, le dice que no y Torres huye. Al día siguiente se iban a celebrar las bodas de forma adelantada, pero llega la justicia de Manaos y arresta a Juan. Y aquí acaba la primera parte del libro.

En la segunda ya no hay viaje; se trata de la historia de la espera de la llegada de la confirmación de la sentencia desde la capital y la resolución de un criptograma. Creo que es la única novela de Verne en la que el viaje (iniciático o no), se ve interrumpido de esta manera. Mientras que en otras obras el viaje es el fin, en ésta es el medio.

En esta novela no hay personajes encriptados (excepto, quizás, Fragoso), pero en su lugar lo que hay es un criptograma. Dedica dos capítulos a explicar las formas y los métodos para su resolución, así como los intentos del juez Jarríquez para resolverlos, aunque el enigma está presente en toda la segunda parte.

Homenaje a Poe y su Escarabajo de Oro, que Verne cita en el propio texto, como no podía ser menos dada la admiración que sentía por el autor norteamericano; hay, sin embargo, una anécdota que embargó a Verne de estupor. La novela, como era habitual, se iba publicando por entregas semanales en revistas, por lo que nadie salvo los impresores, el autor y Hetzel podían conocer la solución al mensaje encriptado; sin embargo, pocas semanas después de comenzada la publicación, alguien ya lo había resuelto, incluso sin disponer de la palabra clave para ello, cosa que dejó patidifuso a Jules.

Al final, como es lógico, todo se resuelve correctamente, y los protagonistas continúan viaje hasta Belém, descrito muy someramente en las últimas páginas.

La historia tiene moraleja, aunque no se presente como tal. Se trata de la oposición entre Fragoso y Torres. Mientras que el primero es bueno y triunfa (de hecho averigua sin saberlo la clave para resolver el acertijo), el segundo es malo y muere.

Fragoso en inglés significa rocoso, duro como la piedra, casi lo mismo que en portugués, aunque por otro lado también es un apellido normal. Torres también implica sensación de fuerza, de solidez, dureza. Se trata, pues, de una batalla entre dos elementos duros, resistentes, pétreos; con Verne sólo podría triunfar, claro está, Fragoso.

Un tema que creo ha pasado desapercibido por los estudiosos de Verne es la cuestión ecológica. Verne es un rabioso ecologista, en la mayoría de sus obras no para de afirmar que tal o cual animal va a desaparecer si se sigue sobre explotando; en esta, las tortugas y los manatíes son sus defendidos. Qué lástima que no emita juicios de valor sobre esto, sino que simplemente se dedique a citarlo.

Desde mi punto de vista la novela sólo tiene un inconveniente, que se salva gracias al honor de la familia Dacosta; cuando Torres se pone farruco en el capítulo veinte, si en lugar de echarlo lo atrapan, nada hubiera ocurrido, o al menos las cosas se hubiesen desarrollado de diferente forma.

El itinerario del viaje es sencillo de seguir: tan sólo hay que comenzar en Iquitos y descender por el río Amazonas, pasando por Tabating (frontera Brasil-Perú), Sao Paulo de Oliveira (2 de julio), San Antonio de Izá (8 de julio), Tonantes (9 de julio), Jutaí, Fuente Boa (18 de julio), desembocadura del río Tifé (25 de julio), lago Coary (2 de agosto), Boca del Purús (14 de agosto) y finalmente, Manaos. Estas son las referencia que aparecen en las páginas 450 y 451 del Gran Atlas Mundial Ilustrado Geographica, de Köneman en la edición de 2003.

“-Pero si todo sirve en la naturaleza –preguntó la joven-, ¿para qué sirven los mosquitos?
“-Para hacer la felicidad de los entomólogos –Respondió Manuel-, …

“-Sí, señor Benito, pero yo lloro riendo.

“Ya se sabe que la guerra fue durante largo tiempo el más seguro y el más rápido medio de civilización.”

“… , pero los maridos encontraban ridículo gastar algunos reis para satisfacer los caprichos de sus coquetas medias naranjas.”

“Lo que les decía era lo que dicen todos esos charlatanes que ponen sus servicios a la disposición del público, y que son Fígaros españoles o peluqueros franceses. En el fondo el mismo aplomo, el mismo conocimiento de las debilidades humanas, el mismo género de chanzas desgastadas, la misma exterioridad divertida, y por parte de aquellos indígenas, el mismo embobamiento, la propia curiosidad e igual credulidad que la de los papanatas del mundo civilizado.”

“Se ha perseguido tanto a aquellos pobre cetáceos, que empiezan a ser bastante raros…”

“Si se añade a eso que el animal es de una captura relativamente fácil, no admirará que la especie tienda a su completa desaparición.”

“-Dejad obrar a la justicia de los hombres y esperad la justicia de Dios”

“Afortunadamente era soltero, pues de otro modo la señora Jarríquez hubiera pasado algunos malos ratos.”

September 2, 2005

El Mundo de Jules Verne, Oliver & Patrick Poivre d’Arvor

Filed under: Lecturas, Verne, Jules
Círculo de Lectores, 2004
84-672-1135-0

Le monde selon Jules Verne, 2004

Breve y rápido recorrido por la vida de Verne, narrado en primera persona justo en el momento de su muerte, como si fuera el propio Jules quien para revista a los hechos más importantes de su vida. Los autores, filósofo uno y presentador de informativos el otro, disfrutaron en su niñez y no tan niñez con las obras de Verne, y este libro es su homenaje.

Profusamente ilustrado a todo color -más de la mitad son páginas con grabados, portadas y fotografías de la época-, los autores van saltando aquí y allí por la vida de Verne, nombrando sus obras y desvelando la mayoría de los efectos finales sin contar apenas nada de ellas, con algún gazapo incluido, como que la guerra de Crimea generó a La Isla Misteriosa.

Sin pelos en la lengua, y con un tono bastane verniano -el verniano de las cartas a sus amigos-, van desgranando y justificando al Verne oculto, y corrigiendo algunos viejos malentendidos ya desvelados con anterioridad, anacronismos incluídos (los genes no existían en esa época); desvela -es un decir- que su hijo va a modificar y crear nuevas obras en su nombre, y que tiene a toda una tribu de herederos expectantes, pero de su supuesta homosexualidad -o bisexualidad-, nada de nada. Y es que hay temas que mejor dejarlos de lado.

Lo más destacable del libro -fotos aparte-, son dos apéndices; el primero es un listado de los peores extractos de varias de sus obras más famosas (¿Se entiende la ironía?), y el segundo, varias cartas traducidas al castellano que, quizás, sean lo mejor de todo el libro.

Julio Verne, ese desconocido, Miguel Salabert

Filed under: Lecturas, Verne, Jules
Alianza Editorial. El Libro de Bolsillo, 1985
84-206-0112-8

Miguel Salabert, 1974

Si hay en castellano una biografía y estudio de la obra de Verne completa, es esta. Y encima hecha en nuestro país por un paisano. Casi nada. De lectura recomendada; aunque ha envejecido un poco, sigue siendo todo un hito dentro de los estudios vernianos…

Salabert no se corta al afirmar la presunta bisexualidad de Verne, o la posible existencia de una amante (en realidad dos), ni de la filiación política, o la de sus obras, pero donde profundiza es en la relación existente entre sus obras y la personalidad del autor, así como de las relaciones sociopolíticas de la época, imbricadas tanto en la vida como en la obra del genial bretón.

Si quieres conocer a Verne, su vida y su obra, este es el libro por excelencia para ello, máxime cuando ha vuelto a ser editado por Alianza en un formato más actual (y bastante más caro), por lo que no debe ser muy difícil de encontrar. Eso sí, busca en la web las obras de verne que fueron escritas por el hijo, y descuenta lo que se diga por ellas.

  • Julio Verne, el más desconocido de los hombres. Una de las mejores webs sobre Verne que he encontrado.
  • Viaje al centro del Verne desconocido. La otra mejor web, también en castellano.
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