Cosas mías

October 5, 2005

Los viajes de Tuf, George R. R. Martin

Filed under: Lecturas, Literatura
Edición electrónica (ante la imposibilidad de encontrarla en papel)

Relectura que deja un buen sabor de boca, porque la obra no ha perdido nada de su viveza (lo leí por primera vez como novedad cuando lo publicó NOVA, sacado de la biblioteca en mis años cuasimozos). Entretenida, divertida, quizás de desarrollo un poco lento, como es característica de Martin.

Tuf es un personaje atípico dentro de los personajes atípicos que la ciencia ficción reúne. Es metódico, científico, desapasionado y terriblemente lógico. No le gusta el contacto físico y ama con locura a los gatos, tema éste constante en todo el libro. Tanto es su amor por los felinos que mientras los demás luchan a muerte entre ellos, él se dedica a clonar a un pobrecito minino, víctima inocente de la lucha.

En un futuro muy, muy lejano, tanto, que la humanidad ha tenido al menos una recaída y un remonte tecnológico, Tuf es un comerciante con poca suerte, que se une a un grupo como piloto y propietario del vehículo que los va a guiar a una sembradora del CIE, una terrible máquina de guerra bacteriológica procedente del anterior renacimiento tecnológico y que se encuentra a muchas leguas de los conocimientos actuales.

Allí se entablará una guerra de todos contra todos en la que el vencedor va a ser Tuf; con el botín viajará de aquí para allá, solucionando problemas ecológicos y biológicos en diferentes mundos, utilizando a veces soluciones poco ortodoxas pero eficaces.

Son siete los relatos que incluye el libro; en el primero se consigue la nave, en el segundo se repara y en los demás transcurren las aventuras de nuestro héroe, con recurrentes vueltas al planeta que le reparó la nave para saldar cuentas.

Ciertamente se trata de una obra inteligente, entretenida y amena; Martin nos narra con tono muy suave soluciones a ciertos problemas graves, entre los que destaca la superpoblación o el contacto con seres extraterrestres tan diferentes a nosotros que el único medio de comunicación es la telepatía, con cierto animal como intermediario; también destaca, sobre todo al final, el tema de que Tuf se está tomando las atribuciones de un dios (el católico u otro cualquiera, al que escribe esto poco le importa), en el sentido de que hay ciertas responsabilidades y acciones que se deben tomar, aunque pese al colectivo de la humanidad.

En fin, que la recomiendo.

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