Ediciones Folio, 2004
(no tiene ISBN)
Biblioteca ABC, Protagonistas de la Historia
Está claro que se debe a mi limitada capacidad para entender las cosas más elementales, pero lo cierto es que no me cabe en la cabeza una biografía como ésta. Desde mi punto de vista personal, este libro no es biografía ni es nada, sino un batiburrillo en prosa sobre conceptos existencialistas, mecanicistas contra animistas y un largo etcétra de densa escritura, enormes párrafos para un pequeño libro de apenas 180 páginas, incomprensible para quien no sea el propio autor o un filósofo de los buenos… Y me imagino a éstos últimos despreciando el libro por otros motivos.
En medio de toda esta mescolanza sin sentido (por lo menos para mi), el autor nos da breves, brevísimas pincelasas sobre el biografiado, con énfiasis en su obra -menos mal-, y poco menos que nada de su vida; de entre toda esa paja sí que sacamos en claro algunas cosas sobre Leonardo, pero siempre menos de las que quiséramos.
Nace en 1452 en la villa de Vinci, entre olivos y viñas. Alto, enormemente robusto, guapo, de ojos azules, quizás homosexual, entra como aprendiz en el taller de un tal Verrocchio. Y de ahí a la eternidad. Tres son las etapas de su vida, la de aprendizaje, la de vivir bajo el mezenazgo de los Sforza en Milán a partir de 1482 y otra más tétrica y oculta, de aquí para allá, de un patrón a otro.
El hombre del Renacimiento por excelencia, Leonardo es el precursor del Método Científico, de las tres leyes de Newton, del heliocentrismo, de ta teoría de la evolución, del origen geológico de la tierra y de un largo etcétera. Menos mal que vivió en una época en la que la Iglesia no era fuerte como en momentos posteriores, como en la época de Galileo o de Giordano Bruno. Y Leonardo no extrajo las citadas teorías de sus observaciones no por falta de inteligencia o de dotes, sino porque se negaba a meter en cintura a la Naturaleza; para él el Unvierso es como es y no necesita reglas.
Para finalizar diré que Luis Racionero apenas esboza, al final del libro, otros elementos de Leonardo, como la supuesta pertenencia a sociedades secretas, sus ideales sociales y su misticismo. Prefiere, eso sí, desarrollar páginas y páginas discutiendo temas casi totalmente fuera de tópico.