Cosas mías

November 19, 2005

Estrellamoto, Robert L. Forward

Originalmente Ediciones B
Bajado de internet

Qué bien se cumple aquí el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas. Esta novela es la continuación de Huevo de Dragón,y lo cierto es que, por lo menos hasta la mitad de la misma, no vale mucho. La parte final, aparte de que aparecen los cheela, no deja de ser otra obra del estilo de Martillo de Lucifer, o de Apocalipsis sin el aspecto fantástico, sin casi nada a destacar. Y quiero ser tan críptico para así no contar nada del argumento. Quien la haya leído me entenderá perfectamente, y el que no lo haya hecho pero sí haya leído alguna de las otras dos, también me entenderá pero le dejaré abierta la curiosidad por si quiere echarle un vistazo. Y poco más tengo que decir, sino comentar que el final está un poco forzado de más.

November 12, 2005

Sobre las revoluciones de los orbes celestes, Nicolás Copérnico

Filed under: Ciencia

En la edición de A hombros de Gigantes

Uno comienza ciertas lecturas completemanete entusiasmado por la acción que va a llevar a cabo. ¡Voy a leer De Revolutionibus de Copérnico! Todo un hito en la ciencia, en su historia. La demostración de que el sol está en el centro (y he dicho demostración, porque el heliocentrismo viene de antiguo, que los griegos no eran tontos).

Pero una cosa son las intenciones y otra los hechos. Leerlo, lo que se dice leerlo, no lo he hecho. Porque leer significa entender si no aprehender, y, sinceramente, a partir de la tercera hoja del libro (introducciones aparte, etcétera), no he entendido absolutamente nada. Así de simple: nada.

¡Madre mía, qué rollo, qué densidad de explicaciones! Y todo mediante geometría. Y el pavo del comentarista, supuestamente Stephen Hawking, aunque como en la mili, se le supone, con sus escasos comentarios lo que hace es liar más la madeja. Porque lo de “Edición comentada de Stephen Hawking” es un eufemismo si no una humorada.

Resulta arduo que te expliquen que la suma de todos los ángulos de un triángulo suman siempre dos rectos, pero todavía lo resulta más si te lo hacen geométricamente. Y es que el libro es un libro de geometría. Todo está expuesto con razones geométricas, nada de matemáticas, nada de ecuaciones (claro, en aquella época no se conocían).

No creo que haya mucha gente a la que le resulte sencillo entenderla, pero lo cierto es que tuvo que ser una muy buena demostración para la época.

November 4, 2005

Copérnico, John Banville

Editorial Edhasa, Pocket Edhasa, 2004
84-350-1581-5

Doctor Copernicus, 1976

Biografía novelada del insigne astrónomo, escrita por -según dicen-, un gran autor en lengua inglesa. El texto, tomado desde el punto de vista literario no está mal, pero, sinceramente, me resulta demasiado difícil ver a Copérnico en las tesituras en que Banville lo pone.

La obra comienza más o menos bien, narrando con cierto detalle la vida de Copérnico; si bien es cierto que me resulta extraño leer la vida de alguien que existió como si fuera una novela, también lo es que al principio la cosa se presenta interesante. Pero conforme avanzamos en los hechos, la narración aumenta en desvaríos y escenas un tanto extrañas y estrambóticas.

Y las páginas finales son ya el colmo, sobre todo el texto supuestamente escrito por Rheticus, abundante en lo que pienso son tonterías y barbaridades. El final no está muy mal si no fuera porque según tengo entendido Copérnico no vio el prólogo de Osiander, ni tan siquiera vio su libro terminado. Pero claro, así el final es mucho más interesante, aunque excesivamente lento. En mi opinión, las últimas 75 páginas sobran (si no son las casi 200), con esas lentas descripciones de la agonía de Copérnico, esas apariciones y demás.

Haciendo un poco de abogado del diablo, me parece que Banville se pasa tres pueblos en algunas cosas. Afirma que Copérnico era gay, o al menos le iba más la lana que el pelo, así como a Rheticus. Sin llegar a desmentir el asunto, lo pongo un poco en duda. Ya se sabe, tanto cura junto, sólo viendo hombres, pues puede haber malentendidos y confusiones.

Tampoco creo que Rheticus interviniera en la forma que lo hizo, o que ni siquiera tuviera algo que ver que no fuesen los habituales carteos entre científicos de la época. Así, pues, pese a ser un libro interesante, considero que no vale la pena, aparte de que la mitad de los hechos de Copérnico quedan pendientes de confirmación, por lo menos en mi opinión.

Reseña biográfica

Nace en una familia de padres de desigual condición social. Mientras que la madre proviene de gobernantes y eclesiásticos, el padre no es mas que un simple comerciante arruinado, de condición humilde. Tiene una hermana y un hermano mayores que él, y una hermana menor. Pronto queda huérfano de madre, y al poco de padre.

Recogidos por su tío Lucas, canónigo aspirante a obispo, residente en Waczerrodt, son enviados a estudiar a colegios de corte religioso. Buen estudiante, quizás brillante en extremo, tiene que ocultar sus facultades para no ser chivo expiatorio de profesores y alumnos.

Al cabo de unos años, su tío envía a los dos chicos a estudiar a Bolonia, en Italia. En el viaje son atracados y les quitan todo. Mientras que Copérnico es un buen estudiante, su hermano resulta un calavera de la peor especie. Ya en esa época se comienza a hablar de la nueva teoría copernicana; es tal su fama que es propuesto para formar parte de un complot, que él rechaza y que unos años después fracasará.

Su siguiente etapa como estudiante es en Padua, pero antes pasa por Roma en el año 1500 (la primera fecha que aparece en el libro) y actúa, junto a su hermano, de embajador oficioso de su región en el jubileo que se lleva a cabo ese año. Y es en Padua donde termina sus estudios y es nombrado doctor (al parecer, algo así como una mezcla de médico y cura laico).

Pasa posteriormente una temporada con un amigo adinerado, como amantes según Banville. Es aquí donde termina de perfilar su teoría heliocéntrica. Finalizada esa etapa a causa de una pelea conyugal (es un decir), vuelve de médico de su tío, que ahora es obispo, quien lo va introduciendo poco a poco en los vericuetos políticos de la época. Conforme se va haciendo mayor, su caracter se vuelve más y más introspectivo y retraído.

Tras una discusión con su tío, se aísla en un monasterio de la zona y continúa trabajando en su obra, que perfecciona etapa a etapa. Por supuesto, tiene que trabajar y desempeña, al parecer con bastante éxito, los puestos a los que lo destina su orden religiosa. También tiene esporádicos contactos con su hermano, ahora enfermo de sífilis y desfigurado y que lo busca principalmente para pedirle dinero y favores.

Una vez muerto su tío el obispo, a Copérnico le van asignando cargos cada vez más importantes. Y su vida sigue. Acoge a una prima lejana, al parecer para que le sirva de asistenta, aunque las malas lenguas dicen otras cosas. Hasta llega a ser propuesto para obispo.

En estas, y aquí es donde empieza la parte más inverosímil, quizás escrita por Banville para dar algo de color a una vida un tanto monótona y retraída, Rheticus lo visita y tras varias peripecias lo convence para que publique su libro, pues Copérnico siempre se ha mostrado tremendamente reacio a hacerlo. Al final, éste se imprime con un prólogo un tanto conciliador, escrito por Osiander (que creo fue el que realmente lo convenció para que publicara el libro). Y Copérnico muere, teóricamente sin haber visto su libro publicado, y menos aún el prólogo, pero al parecer ese final no le parecía lo suficientemente bueno a Banville y tuvo que cambiarlo.

November 2, 2005

Huevo de Dragón, Robert L. Forward

Originalmente Ediciones B
Bajado de internet

Un grupo de científicos descubre que una estrella de neutrones se acerca hacia la tierra, a la vez que en otro lado se descubren los monopolos magnéticos. Este descubrimiento posibilita que se envíe a un grupo multidisciplinar a estudiar la citada estrella de neutrones, acercándose a ella mediante juegos malabares con asteroides y bobinados gigantescos.

Pero todos estos detalles no son mas que un mero vehículo que Robert L. Forward nos pone delante para acercarnos al apasionante mundo de los cheelas, que es lo que realmente nos quiere contar pero, como todo autor de ciencia ficción dura, no es capaz de ponernos directamente en situación y tiene que presentarnos la acción de una forma más o menos coherente.

Y es entonces cuando la novela toma ímpetu, mientras nos narra las peripecias de los tiernos cheela, su evolución a lo largo de toda su civilización hasta el contacto con los humanos…

Pero lo que realmente Forward nos quiere enseñar no es la vida alienígena, sino la diferencia entre esa civilización y la nuestra, cómo podríamos haber sido nosotros de no mediar ciertos detalles de la personalidad humana… visto desde un punto un tanto peculiar, porque los cheela son peculiares, muy peculiares.

Segunda lectura –en la primera, adolescente, el libro me encantó- que no ha perdido un ápice el sabor de la buena ciencia ficción, la originalidad y la fuerza narrativa. Lástima que el libro sea inencontrable –al menos a un precio razonable-; gracias, internet, que no todo van a ser pederastas, pornófilos y juáquers malos.

November 1, 2005

Kepler, Max Caspar

Filed under: Lecturas, Ciencia
Acento Editorial. Las Luces, 2003
84-483-0748-8

Johannes Kepler, 1948

Max Caspar dedicó la mayor parte de su vida a publicar todos los escritos que se conocen y atribuyen a Kepler, lo que le llevó a ser la persona que más sabía del insigne astrónomo; parece ser que esta biografía es la más fidedigna y la más amplia de todas las que se han escrito, y que, de hecho, posteriores libros sobre Kepler se han basado exclusivamente en éste.
Publicada a mediados del siglo XX, continúa siendo perfectamente válida hoy, excepto en algún que otro –no muchos- entusiasmo cristiano del autor.

Es un libro amplio, denso, bien elaborado, con cientos de citas de Kepler perfectamente imbricadas dentro del texto; una exposición rigurosa de todo lo que se conoce sobre el hombre, hasta el punto de relatar los más mínimos detalles. Toda una gozada de leer pero que a veces se hace un tanto pesada debido a la prolijidad en los detalles y en los intentos de explicar los pensamientos del autor, pensamientos profundamente dispares y anacrónicos.

Kepler fue una persona menuda, enfermiza, con graves problemas de visión, pero de una humildad un tanto desusada en gente de su condición (sólo hay que recordar a Galileo –que por cierto hizo suyas ciertas ideas keplerianas- o a Newton), completamente honesto consigo mismo y con los demás, lo que le hizo llevar una vida un tanto ajetreada y difícil.

Las mayores penalidades se debieron a su credo religioso, único por decirlo así, pues fue un calvinista con ideas propias dentro de un mundo perfectamente protestante primero y católico luego; en repetidas veces se le requirió su conversión, y en repetidas veces lo rechazó amablemente, con razonamientos perfectamente válidos para la época. Esto lo obligó a ir contracorriente, tan sólo apoyado por sus patrocinadores, que encima pagaban poco y mal.

Resulta curioso observar que mientras en Italia a Galileo se le obligaba a abjurar de sus ideas y se quemaba en la hoguera a Girodano Bruno, en el norte de Europa las mismas ideas revolucionarias eran bienvenidas -o al menos bien toleradas-. Los problemas religiosos de Kepler no venían por sus teorías, sino por su credo personal.

Sus obras son profundamente religiosas, con ideas que extienden la ortodoxia reinante y, dentro de ella, fue dejando caer como quien no quiere la cosa sus ideas nuevas; caben destacar las ecuaciones del movimiento de los planetas en elipses, la confirmación matemática definitiva del copernicanismo, y la matematización de la ley de las distancias; tocó de forma tangencial lo que Newton descubrió, y posiblemente no lo hizo debido a que le faltaban las matemáticas adecuadas, el cálculo infinitesimal, por lo que tuvo que ingeniárselas mediante arduos cálculos por aproximación.

Hay que decir que fue discípulo de Tycho Brahe una vez consolidada su fama por la publicación de la relación entre los sólidos pitagóricos y los planetas, y que gracias a sus observaciones, Kepler pudo desarrollar sus ideas, lo que no le salvó de fieras disputas con los herederos de Brahe como consecuencia de la publicación de las Tablas de éste.

Tres son sus etapas existenciales: su vida como matemático territorial y profesor en Graz (1594-1600), en donde publicó su Mysterium Cosmographicum, que expone sus ideas sobre la música de las esferas y los sólidos pitagóricos. En la segunda es matemático imperial en Praga (1600-1612), en donde publica la Nueva Astronomía y la Óptica, aparte de obtener los datos de Brahe que le llevarán a su gran descubrimiento. Y la tercera vuelve a ser matemático territorial en Linz (1612-1626), donde publica su gran obra, la Armonía de los Mundos y termina las tablas rudolfinas. En una posterior etapa publica en Ulm las tablas y se traslada a Sagan, donde muere en uno de los múltiples viajes intentando cobrar lo que le deben.

Tengo que añadir un pequeño inciso personal: realmente me gusta muy poco cómo Caspar relaciona todos los hechos de Kepler como influencia de una fuerza divina; lo peor de todo el texto se encuentra cuando afirma categóricamente que la unión de Kepler y Brahe se llevó a cabo porque el dios cristiano así lo quiso, para mayor gloria de los hombres… En fin, que en medio de una guerra por la religión en la que murió muchísima gente y duró todavía más tiempo, un supuesto dios bondadoso reuniera esas dos mentes da una pobre idea de la religión católica y su supuesto dios.

NOTAS

A continuación siguen las notas que tomé mientras leía el libro. No pretenden más que una forma de conservarlas de forma más duradera que la simple libreta que uso.

Nace jueves 27 dic 1571 en Weil. Padres clase media/baja. Inteligente, gran estudiante, tiene dudas religiosas ya desde joven. Estudia gratis mediante becas y ayudas gracias a su inteligencia en Universidad eclesiástica de Tubinga. Devoto. Anota y guarda todo.

Consigue puesto de matemático en Graz (1594). Tuvo pocos alumnos y dio otras clases. Mal profe, las clases le sirven para pulir sus ideas y oratoria. Escribió calendarios y horóscopos por encargo, en los que no creía, consiguiendo gran fama por sus predicciones. En julio de 1595 concibe la idea de las esferas, con los 5 sólidos pitagóricos representando los planetas. 1597 publica Mysterium Cosmographicum con ayuda de Mästlin (profesor suyo) expresando sus ideas. Se cartea con Galileo y Tycho Brahe lo invita a visitarlo en 1597.

Boda tras problemas con los padres de la novia (dos veces viuda con una hija) que no querían ceder. Malos augurios. En 1598 primer hijo que muere al poco. 1599 hija que muere al poco. En ¿1598? tiene que huir de Graz por religión, pero al final lo autorizan a volver por sus méritos.

Era moderado, conciliador y profundamente creyente, respetando las creencias de los demás.

Hizo cálculos históricos (cuándo nació éste o aquél, en qué fecha se produjo tal eclipse, etc.). Esto le hizo coger habilidad con cálculos astronómicos y calendáricos. Juega con la relación de cuerdas y música, y lo aplica a las órbitas planetarias (1599 aprox.).

Visita a Brahe, pero sus caracteres chocan un poco; al final llegan a un acuerdo y Kepler vuelve a Graz. En 1600 es expulsado definitivamente de Graz (junto a muchos más) y tiene que partir con mujer, hijos y enseres, dirigiéndose a Praga, donde queda a las órdenes de Brahe. Pero pasa penalidades debido a la tacañería de éste. También es tacaño en mostrar sus conocimientos. Hace un viaje a Graz a liquidar los bienes de su mujer y vuelve. Al poco muere Brahe y lo hacen astrónomo real. Ya tiene en su poder los datos de Brahe y empieza a calcular la órbita de Marte.

Escribe la Nueva Astronomía y la Óptica, y el emperador lo protege dado que su religión es diferente de la de los demás. Hace horóscopos de personas vivas y muertas, aparte de tener problemas con los herederos de Brahe por la posesión de los datos de éste.

Pasa penurias económicas porque no le pagan, y su vida conyugal no es muy satisfactoria porque su mujer no le entiende; tiene 3 hijos más.

Cuando Galileo descubre los satélites de Júpiter, etc., Kepler le apoya y finalmente consigue confirmar las observaciones cuando consigue un telescopio. Escribe una obra definitiva sobre Óptica y pierde a su primera mujer. Tiene que huir porque cambia el régimen político.
Entra de profesor en Linz en un puesto creado ex profeso para él, un pueblo pequeño y de estrechas miras, que lo recibe como un bicho raro; pero al final se produce un consenso más o menos estable, problema religioso incluido. En 1613 se casa por segunda vez con una mujer humilde tras haber rechazado a muchas candidatas. Parece ser que con esta va a ser feliz hasta su muerte.

Viaja a la Dieta en la que se discute el cambio de fecha que ya había adoptado casi toda Europa, con Kepler a favor del cambio, pero al final éste no se produce.

Escribe Estereometría como consecuencia de ver a un tonelero medir mal el volumen de un tonel; es una obra matemática en la que se las ve canutas para solucionar algunos problemas ya que todavía no se había inventado el cálculo, y por ello comete errores. Escribe dos versiones, una en latín para el mundo académico y otra en alemán con más explicaciones y más sencilla para la gente de a pie. Lo hizo con sus propios fondos.

Al final lo liberan de realizar el Mapa de los Estados, dejándolo sólo con la tarea de las Tablas Rudolfinas, que es la publicación de los datos tomados por Brahe.

Su madre es acusada de brujería por unos vecinos envidiosos y tiene que volver en 1617 a Weil para defenderla, cosa que consigue pero le lleva más de un año, dejando abandonados ese tiempo sus trabajos. A la vuelta intenta defender sin éxito sus ideas religiosas, justo en medio de la Guerra de los 30 años, casi nada.

En 1620 publica la Armonía de los Mundos, su obra cumbre en la que explica por completo sus tres leyes. Caspar se pierde intentando detallar toda la farfulla que el libro contiene aparte de las leyes. Publica algún que otro libro y mantiene una disputa de primicia con Robert Fludd sobre las ideas vertidas en la Armonía. También tuvo mucho éxito con los calendarios que confeccionó, pese a no vaticinar nada en concreto y acertar.

Continúa teniendo problemas con las tablas, ahora a causa de los herederos de Brahe. Utiliza (y mejora) los logaritmos recientemente inventados por Napier, publicando un libro sobre ello.

El 20 de noviembre abandona Linz perdiendo lo que ya tenía impreso de las Tablas por causa de la guerra.

Se traslada a Ulm y finalmente publica las Tablas en septiembre de 1627. Ante la incertidumbre política, busca trabajo activamente.

Pero cuando le presenta la obra al emperador, éste lo gratifica enormemente y lo deja que sigua a su servicio pese a las diferencias religiosas. Conoce entonces a Wallenstein, que lo protege y lo ayuda a instalarse en Sagan. Pero continúa viajando para cobrar lo que le deben, que asciende a más de 12000 florines. Durante uno de esos viajes, en plena Guerra de los 30 años, muere y, posteriormente sus restos se pierden como consecuencia de la destrucción del cementerio en que fue enterrado por causas de la guerra. Su familia pasa penalidades económicas.

El libro termina con un capítulo resumen un tanto pesadísimo, con vueltas y más vueltas al tema religioso.

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