Kepler, Max Caspar
84-483-0748-8
Johannes Kepler, 1948
Max Caspar dedicó la mayor parte de su vida a publicar todos los escritos que se conocen y atribuyen a Kepler, lo que le llevó a ser la persona que más sabía del insigne astrónomo; parece ser que esta biografía es la más fidedigna y la más amplia de todas las que se han escrito, y que, de hecho, posteriores libros sobre Kepler se han basado exclusivamente en éste.
Publicada a mediados del siglo XX, continúa siendo perfectamente válida hoy, excepto en algún que otro –no muchos- entusiasmo cristiano del autor.
Es un libro amplio, denso, bien elaborado, con cientos de citas de Kepler perfectamente imbricadas dentro del texto; una exposición rigurosa de todo lo que se conoce sobre el hombre, hasta el punto de relatar los más mínimos detalles. Toda una gozada de leer pero que a veces se hace un tanto pesada debido a la prolijidad en los detalles y en los intentos de explicar los pensamientos del autor, pensamientos profundamente dispares y anacrónicos.
Kepler fue una persona menuda, enfermiza, con graves problemas de visión, pero de una humildad un tanto desusada en gente de su condición (sólo hay que recordar a Galileo –que por cierto hizo suyas ciertas ideas keplerianas- o a Newton), completamente honesto consigo mismo y con los demás, lo que le hizo llevar una vida un tanto ajetreada y difícil.
Las mayores penalidades se debieron a su credo religioso, único por decirlo así, pues fue un calvinista con ideas propias dentro de un mundo perfectamente protestante primero y católico luego; en repetidas veces se le requirió su conversión, y en repetidas veces lo rechazó amablemente, con razonamientos perfectamente válidos para la época. Esto lo obligó a ir contracorriente, tan sólo apoyado por sus patrocinadores, que encima pagaban poco y mal.
Resulta curioso observar que mientras en Italia a Galileo se le obligaba a abjurar de sus ideas y se quemaba en la hoguera a Girodano Bruno, en el norte de Europa las mismas ideas revolucionarias eran bienvenidas -o al menos bien toleradas-. Los problemas religiosos de Kepler no venían por sus teorías, sino por su credo personal.
Sus obras son profundamente religiosas, con ideas que extienden la ortodoxia reinante y, dentro de ella, fue dejando caer como quien no quiere la cosa sus ideas nuevas; caben destacar las ecuaciones del movimiento de los planetas en elipses, la confirmación matemática definitiva del copernicanismo, y la matematización de la ley de las distancias; tocó de forma tangencial lo que Newton descubrió, y posiblemente no lo hizo debido a que le faltaban las matemáticas adecuadas, el cálculo infinitesimal, por lo que tuvo que ingeniárselas mediante arduos cálculos por aproximación.
Hay que decir que fue discípulo de Tycho Brahe una vez consolidada su fama por la publicación de la relación entre los sólidos pitagóricos y los planetas, y que gracias a sus observaciones, Kepler pudo desarrollar sus ideas, lo que no le salvó de fieras disputas con los herederos de Brahe como consecuencia de la publicación de las Tablas de éste.
Tres son sus etapas existenciales: su vida como matemático territorial y profesor en Graz (1594-1600), en donde publicó su Mysterium Cosmographicum, que expone sus ideas sobre la música de las esferas y los sólidos pitagóricos. En la segunda es matemático imperial en Praga (1600-1612), en donde publica la Nueva Astronomía y la Óptica, aparte de obtener los datos de Brahe que le llevarán a su gran descubrimiento. Y la tercera vuelve a ser matemático territorial en Linz (1612-1626), donde publica su gran obra, la Armonía de los Mundos y termina las tablas rudolfinas. En una posterior etapa publica en Ulm las tablas y se traslada a Sagan, donde muere en uno de los múltiples viajes intentando cobrar lo que le deben.
Tengo que añadir un pequeño inciso personal: realmente me gusta muy poco cómo Caspar relaciona todos los hechos de Kepler como influencia de una fuerza divina; lo peor de todo el texto se encuentra cuando afirma categóricamente que la unión de Kepler y Brahe se llevó a cabo porque el dios cristiano así lo quiso, para mayor gloria de los hombres… En fin, que en medio de una guerra por la religión en la que murió muchísima gente y duró todavía más tiempo, un supuesto dios bondadoso reuniera esas dos mentes da una pobre idea de la religión católica y su supuesto dios.
NOTAS
A continuación siguen las notas que tomé mientras leía el libro. No pretenden más que una forma de conservarlas de forma más duradera que la simple libreta que uso.
Nace jueves 27 dic 1571 en Weil. Padres clase media/baja. Inteligente, gran estudiante, tiene dudas religiosas ya desde joven. Estudia gratis mediante becas y ayudas gracias a su inteligencia en Universidad eclesiástica de Tubinga. Devoto. Anota y guarda todo.
Consigue puesto de matemático en Graz (1594). Tuvo pocos alumnos y dio otras clases. Mal profe, las clases le sirven para pulir sus ideas y oratoria. Escribió calendarios y horóscopos por encargo, en los que no creía, consiguiendo gran fama por sus predicciones. En julio de 1595 concibe la idea de las esferas, con los 5 sólidos pitagóricos representando los planetas. 1597 publica Mysterium Cosmographicum con ayuda de Mästlin (profesor suyo) expresando sus ideas. Se cartea con Galileo y Tycho Brahe lo invita a visitarlo en 1597.
Boda tras problemas con los padres de la novia (dos veces viuda con una hija) que no querían ceder. Malos augurios. En 1598 primer hijo que muere al poco. 1599 hija que muere al poco. En ¿1598? tiene que huir de Graz por religión, pero al final lo autorizan a volver por sus méritos.
Era moderado, conciliador y profundamente creyente, respetando las creencias de los demás.
Hizo cálculos históricos (cuándo nació éste o aquél, en qué fecha se produjo tal eclipse, etc.). Esto le hizo coger habilidad con cálculos astronómicos y calendáricos. Juega con la relación de cuerdas y música, y lo aplica a las órbitas planetarias (1599 aprox.).
Visita a Brahe, pero sus caracteres chocan un poco; al final llegan a un acuerdo y Kepler vuelve a Graz. En 1600 es expulsado definitivamente de Graz (junto a muchos más) y tiene que partir con mujer, hijos y enseres, dirigiéndose a Praga, donde queda a las órdenes de Brahe. Pero pasa penalidades debido a la tacañería de éste. También es tacaño en mostrar sus conocimientos. Hace un viaje a Graz a liquidar los bienes de su mujer y vuelve. Al poco muere Brahe y lo hacen astrónomo real. Ya tiene en su poder los datos de Brahe y empieza a calcular la órbita de Marte.
Escribe la Nueva Astronomía y la Óptica, y el emperador lo protege dado que su religión es diferente de la de los demás. Hace horóscopos de personas vivas y muertas, aparte de tener problemas con los herederos de Brahe por la posesión de los datos de éste.
Pasa penurias económicas porque no le pagan, y su vida conyugal no es muy satisfactoria porque su mujer no le entiende; tiene 3 hijos más.
Cuando Galileo descubre los satélites de Júpiter, etc., Kepler le apoya y finalmente consigue confirmar las observaciones cuando consigue un telescopio. Escribe una obra definitiva sobre Óptica y pierde a su primera mujer. Tiene que huir porque cambia el régimen político.
Entra de profesor en Linz en un puesto creado ex profeso para él, un pueblo pequeño y de estrechas miras, que lo recibe como un bicho raro; pero al final se produce un consenso más o menos estable, problema religioso incluido. En 1613 se casa por segunda vez con una mujer humilde tras haber rechazado a muchas candidatas. Parece ser que con esta va a ser feliz hasta su muerte.
Viaja a la Dieta en la que se discute el cambio de fecha que ya había adoptado casi toda Europa, con Kepler a favor del cambio, pero al final éste no se produce.
Escribe Estereometría como consecuencia de ver a un tonelero medir mal el volumen de un tonel; es una obra matemática en la que se las ve canutas para solucionar algunos problemas ya que todavía no se había inventado el cálculo, y por ello comete errores. Escribe dos versiones, una en latín para el mundo académico y otra en alemán con más explicaciones y más sencilla para la gente de a pie. Lo hizo con sus propios fondos.
Al final lo liberan de realizar el Mapa de los Estados, dejándolo sólo con la tarea de las Tablas Rudolfinas, que es la publicación de los datos tomados por Brahe.
Su madre es acusada de brujería por unos vecinos envidiosos y tiene que volver en 1617 a Weil para defenderla, cosa que consigue pero le lleva más de un año, dejando abandonados ese tiempo sus trabajos. A la vuelta intenta defender sin éxito sus ideas religiosas, justo en medio de la Guerra de los 30 años, casi nada.
En 1620 publica la Armonía de los Mundos, su obra cumbre en la que explica por completo sus tres leyes. Caspar se pierde intentando detallar toda la farfulla que el libro contiene aparte de las leyes. Publica algún que otro libro y mantiene una disputa de primicia con Robert Fludd sobre las ideas vertidas en la Armonía. También tuvo mucho éxito con los calendarios que confeccionó, pese a no vaticinar nada en concreto y acertar.
Continúa teniendo problemas con las tablas, ahora a causa de los herederos de Brahe. Utiliza (y mejora) los logaritmos recientemente inventados por Napier, publicando un libro sobre ello.
El 20 de noviembre abandona Linz perdiendo lo que ya tenía impreso de las Tablas por causa de la guerra.
Se traslada a Ulm y finalmente publica las Tablas en septiembre de 1627. Ante la incertidumbre política, busca trabajo activamente.
Pero cuando le presenta la obra al emperador, éste lo gratifica enormemente y lo deja que sigua a su servicio pese a las diferencias religiosas. Conoce entonces a Wallenstein, que lo protege y lo ayuda a instalarse en Sagan. Pero continúa viajando para cobrar lo que le deben, que asciende a más de 12000 florines. Durante uno de esos viajes, en plena Guerra de los 30 años, muere y, posteriormente sus restos se pierden como consecuencia de la destrucción del cementerio en que fue enterrado por causas de la guerra. Su familia pasa penalidades económicas.
El libro termina con un capítulo resumen un tanto pesadísimo, con vueltas y más vueltas al tema religioso.
