Cosas mías

December 7, 2005

Isaac Newton, una vida, Richard S. Westfall

Filed under: Lecturas, Ciencia
Cambridge University Press, 2000
0-521-47737-9

The Life of Isaac Newton

Este libro es un resumen de otro, todavía más extenso, que el autor decidió abreviar, eliminando todas las citas técnicas y cortando las exposiciones sobre los trabajos de Newton, dejando sólamente lo imprescindible para entender el desarrollo de los acontecimientos. Aun así, algunas páginas resultan un tanto arduas de seguir, por lo técnicas o detallistas, ya que nos encontramos con una de las biografías más rigurosas y amplias que he podido leer hasta ahora.

Aquí veremos al Newton genial, único, mente privilegiada y lúcida donde las haya, y también al Newton retraído y monomaníaco, profundamente antisocial, amén del mezquino, manquinador sin escrúpulos, dominante. Lo veremos en sus comienzos, aislado, huyendo de la fama y del reconocimiento; lo veremos inmerso en los más absurdos estudios alquímicos y bíblicos; y también lo veremos machacando a muerte a sus enemigos, reinando como un emperador absolutista sobre la comunidad científica inglesa y casi mundial.

Tras un repaso a toda la genealogía conocida, Westfall no cuenta que Newton nació en una acomodada familia de la campiña inglesa, pero que desgraciadamente no conoció a su padre, que murió antes de nacer él. A los 3 años, su madre se casa de nuevo y deja al niño al cuidado de sus abuelos en la mansión de Woolsthorpe, parte de un futura herencia paterna. Junto a la hacienda, su madre le compra más tierras y, una vez vuelta a enviudar, retorna a Wollsthorpe a vivir cun su hijo.

Newton es un chico tremendamente inteligente pero solitario, travieso en extremo, y siempre está peleándose y vengándose de sus compañeros y familiares, y sus travesuras a veces son terribles, dada su inteligencia. Comienza el colegio en el último puesto, pero enseguida avanza hasta ser el primero de la clase. Mañoso, construye maquetas de todo, artefactos que funcionan y que lo abstraen hasta casi incluso de comer. Ya de pequeño mostraba los inicios de lo que sería toda su vida cuando está inmerso en un proyecto. Prefiere jugar con las niñas, por lo que todavía se aísla más de sus compañeros.

Una vez terminados sus estudios vuelve a la hacienda para ocuparse de ella, pues ese es el destino al que su familia aspira, pero Newton es demasiado distraído, le atraen otras cosas completamente diferentes a la gestión, se olvida de sus tareas y prefiere encargárselas a otros. Esto, junto a la opinión de sus maestros, motiva que ingrese en la universidad.

En junio de 1661 entra en Cambridge como sizar (o estudiante sirviente); pronto destaca en ciencias -justo la orientación contraria a la universidad, más orientada hacia la teología y estudios más clásicos-, destandiendo los estudios oficiales, que le resutan sin sentido. No obstante, cuando ve que si no pasa los exámenes no continuará estudiando, se esfuerza y al final conseguirá pasar, quizás ayudado un poco por las influencias de Barrow, que cree en él, o de Babbington, que posteriormente lo utilizará de puntal político.

Desde sus comienzos de estudiante escribe en una serie de cuadernos, en lo que lo organiza y anota todo; gracias a ellos ahora se conoce tanto sobre sus cosas y sus obras. Ya en su juventud anota sus dispcrepancias sobre temas matemáticos y de óptica; lee a Descartes -que no le gusta- y en sus experimentos sobre óptica llega a meterse agujas por detrás de los ojos para experimentar con los efectos de la luz, o a quedarse medio ciego de tanto mirar el sol.

Los años 1664-1666 son los años de la peste en Europa, y el college permanece prácticamente cerrado, por lo que Newton retorna a su casa durante largos períodos de tiempo. Es en esas estancias en su casa solariega, una vez conseguido a duras penas su Bachiller en Artes, en donde comenzará a sentar las bases de sus tres grandes áreas de estudio, el invento del análisis, de la gravitación y de sus revolucionarias ideas sobre óptica. En esos momentos ya trabajaba fuera de de los conocimientos de cualquier otro científico, llenando más y más cuadernos con notas, estudios y artículos completamente originales y únicos. Es lo que ha dado en llamarse el anno mirabilis newtoninano.

En 1667 pasa a ser fellow, y posteriormente Barrow lo sentará en su propia cátedra de matemáticas cuando él se vaya a otros menesteres. Es la época en la que comienza a intersarse por la química, para pasar casi instantáneamente a la alquimia. Y también es la época en la que se le empieza a conocer fuera de la unversidad, con carteos que odia y que lo hacen retraerse todavía más si cabe. En la óptica avanza hasta el límite con los medios de la época, finalizando definitivamente sus estudios sobre ella; en el futuro todo lo que diga ya lo había experimentado en esas fechas, y los únicos avances serán la escritura de libros sobre el tema y refinación y correción de sus cálculos.

Odia comunicarse con otros, y que cuestionen sus ideas, que él ve completamente limpias y evidentes, sin errores (como así fue en la realidad), pero la insistencia de conocidos, entre otros Barrow y Collins, lo convencen para que publique un pequeño opúsculo sobre el método de las fluxiones, así como que continúe con las conversaciones por carta. Entre los inventos de esa etapa se encuentra el telescopio reflectante, que junto a la publicación de su teoría de los colores lo ponen en el candelero científico. Ya nunca más será desconocido, y desde entonces tendrá que comunicase con unos y otros. La Royal Society le encarga la fabricación varios telescopios realizados según su sistema, y también envía las especificaciones de los mismos a Huygens.

Los conflicos y las dudas de otros investigadores se intensifican, y Newton se muestra cada vez más y más enfadado por tener que explicar una y otra vez lo que para él es obvio, por tener que proponer y desarrollar experimentos que demuestren sus ideas y que invaliden las de sus oponentes. También es ahora cuando Leibniz ve sus estudios sobre las fluxiones, lo que llevará a las disputas posteriores sobre la prioridad del cálculo.

La década de 1660 la dedica en exclusiva al estudio de la alquimia, desocupándose por completo de otros temas, lo que le lleva a entablar amistad con otros alquimistas famosos y a entrar en sociedades secretas. De sus notas se observa que se dedicó con el mismo método y ahínco a estos estudios que a los otros más serios.

Y a partir de 1670 y hasta 1675 a la alquimia añade la investigación teológica, que lo convertirá en arrianista, lo que en la época y lugar en el que vivió se consideraba una herejía bastante seria; y esto ocurre justo cuando se tiene que ordenar sacerdote o abanonar el cargo. Menos mal que Barrow, una vez más, lo ayuda, y consigue del rey un mandamiento para que la cátedra de matemáticas pueda estar ocupada por un laico.

Su madre enferma gravemente y Newton ha de volver a Woolsthorpe a cuidarla y a hacerse cargo de la hacienda. También su amigo y compañero de habitanción, Wickins, se va del college porque ha conseguido un destino mejor. Wickins fue su amanuense durante más de 20 años, y la despedida se produce sin más, y ya nunca más se volverán a ver. Aquí algunos biógrafos quieren ver más de lo que hay, pero lo cierto es que si lo hubo, fue meramente ideal.

Continúa con la alquimia, que lo va llevando sin querer hacia la gravitación, tema en el que lo introducirá Halley a base de insistencia; también conoce a Leibniz, que ha viajado a Londres. Y será Halley quien lo fuerce a escribir los Principia, su obra cumbre. Pero primero ha de solventar muchas dudas, ha de terminar de inventar el análisis y luego lo ha de aplicar a la gravitación. Pero al final todo se soluciona, insistimos que gracias a las presiones del Halley, y el libro sale a la luz.

Y esto supone la consagración final de Newton dentro de los mayores genios de todos los tiempos, cosa que ya reconocían sus propios coetáneos. La fama es inmensa, el reconocimiento universal… pese a que nadie entiende bien el libro, cosa que ha venido sucediendo hasta la actualidad. Aquí Westfall aprovecha para contarnos detalladamente la gestación del libro, las etapas que llevaron a Newton a componerlo y las diferentes versiones y borradores que se conservan. Podemos asistir, pues, al nacimiento de las Tres Leyes gracias a las tres revisiones del libro y a las miles de notas del autor.

Publicado el libro, Newton está exhausto, y se produce un cambio tremendamente importante en su persona, tras una fuerte crisis interna, de la que al final consiguen sacarlo sus atemorizados amigos. Con motivo de unos incidentes religiosos (el rey Jacobo II quería forzar la entrada de un católico en la universidad), Newton se revela como un político hábil y capaz. Se va a Londres e interviene en sesiones del Parlamento, se abre a nuevos conocimientos y a nuevas experiencias. Y en 1697 es nombrado Director de la Casa de la Moneda, puesto figurativo hasta la época, que Newton tomará y transformará, así como a la institución, en una máquina productiva y bien engrasada. Ocupará el puesto hasta su muerte.

Pero no sólo de eso vive Newton, pues también es nombrado presidente de la Royal Society, sociedad que convertirá en un feudo personal y de la que se servirá para atacar a aquellos que no comulguen con sus ideas. Es la época de las reuniones intensas, de resolver problemas en una noche que otros han dedicado media vida, de la lucha por la prioridad del desarrollo del análisis con Leibniz, de los experimentos semanales. Y Westfall dedica un capítulo entero a describir la pugna por la prioridad con Leibniz, de las jugadas un tanto sucias que cometió Newton; y otro más para describir la etapa de la Royal Society, con la también interesante pugna entre Newton y Flamsteed. Mientras el primero quería los datos del segundo para perfeccionar su Teoría de la Gravitación, el segundo quería ver publicada su obra sin interferencias; al final Newton ha de escribir la segunda edición de sus Principia sin la ayuda de los datos de Flamsteed, y éste último muere sin ver publicado el libro que contenía los estudios y cálculos de toda su vida, y todo por una cuestión política. Y es aquí en donde vemos al Newton más bajo y más rastrero.

En sus últimos años Newton publica una tercera edición más o menos igual a la segunda, así como una nueva versión de la Óptica, muy mejorada. Pero Neton es ya muy mayor, y mente no es lo que era. Al final, un día de marzo, cae enfermo y termina falleciendo el 20 de marzo de 1727

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