John Gribbin: Historia de la ciencia (1543-2001)
Editorial Crítica, Serie Mayor, 2005
84-8432-607-1
Science. A History, 1543 – 2001, pub. 2002
Rústica, 548 páginas.
Lectura número 008/2006
Junto a Los Descubridores y quizás a Una breve historia de casi todo, este ha sido, con diferencia, el mejor libro sobre historia de la ciencia que recuerdo haber leído. Aunque es tremendamente largo, es enormemente ameno porque mezcla retazos biográficos con los descubrimientos en sí, balanceándolos con gran habilidad.
Gribbin comienza a contarnos la historia desde la época de Copérnico, con su teoría heliocéntrica, para ir avanzando gradualmente hasta la actualidad. El libro está centrado casi en la física y la astronomía, pero no se descartan temas como las ciencias naturales o la medicina cuando los avances son lo suficientemente importantes.
Y como ya hizo Bryson en Una breve historia de casi todo, John nos muestra también las facetas menos agradables y más comprometidas de la investigación, como puede ser la intolerancia de Newton frente a otros grandes personajes de la época o el chanchullo con el asunto de la investigación sobre el ADN que hicieron Watson y Crick.
Cabría destacar dos elementos que se encuentran flotando sobre toda la obra; en el primero de ellos nos damos cuenta de que en tan sólo 400 años hemos pasado de entender la ciencia como algo mágico a dominarla y aplicarla a la tecnología (aunque todavía estemos en la orilla del océano cósmico por parafrasear a un importante científico). ¿Qué no habremos hecho dentro de otros 400?
El segundo punto a tener en cuenta son los conceptos de continuidad, simultaneidad y repetición. La ciencia, aunque aparentemente avanza a trompicones, realmente va realizando las innovaciones pasito a pasito, y muchos científicos están en el lugar correcto en el momento adecuado para realizar el descubrimiento; asimismo, los descubrimientos sólo se realizan cuando es el momento oportuno. Además, el avance es simultáneo en muchas áreas de la ciencia, que luego se mezclan y se dividen, Pero es necesario leer el libro para hacerse una idea clara de esto.
Como anotación personal, diré que ahora iba a leer Los descubridores, pero he quedado tan empachado del tema que lo voy a dejar por un tiempo, y es que el libro es denso y largo, aunque entretenido.
