Cosas mías

March 5, 2006

Galileo Galiei: Diálogo sobre dos nuevas ciencias

Filed under: Lecturas, Ciencia

En la edición de A hombros de Gigantes

Lectura número 0015/2006

Esta fue, por decirlo así, la obra bisagra entre el medievalismo oscurantista y la nueva forma de entender la ciencia, comprobando mediante experimentos y demostraciones las ideas nuevas y antiguas, y descartando sin remordimientos las opiniones de los clásicos cuando ésta entraban en contradicción con las demostraciones.

En contra de la obra de Copernico, esta se deja leer mucho más fácilmente, y se entiende en su totalidad; patidifuso me han dejado muchas de las ideas vertidas por Galileo, enormemente modernas. Estuvo en un tris de dar con el cálculo infinitesimal, y posiblemente con el sistema cartesiano de coordenadas, y en toda la obra se nota la fuerza y el derroche intelectual del autor. Toda una gozada.

En la primera jornada se comentan temas de los más variados, que cubren el concepto de infinito y sus variedades, resistencia de materiales, estructura de la materia, velocidad de la luz (con el ejemplo de las dos personas situadas en montañas alejadas destapando una luz cuando ven la del contrario) y una interesante aunque pobre aproximación a los infinitésimos (mediante las líneas trazadas por rectas unidas a círculos rodantes y esquemas similares), que otros reelaborarán de forma matemática más adelante.

Más o menos a la mitad de la jornada es cuando se empieza a hablar de la caída de los cuerpos y sus tiempos, mediante una serie de magistrales demostraciones de Galileo, que invalidan demoledoramente los conceptos de Aristóteles. También se habla un poco de los péndulos y sus períodos de oscilación, así como de las notas musicales y su división en octavas.

En la segunda jornada, mucho más corta que la primera y que finaliza brúscamente, como si estuviera inconclusa, se trata el principio de la palanca, así como, de nuevo, sobre la resistencia de materiales, expresando varias ecuaciones en forma de texto. Cuenta, por ejemplo, el aumento de la resistencia conforme se aumente el grosor de los elementos, así como límites a los mismos; toca por encima el tamaño óptimo de los seres vivos, y la imposibilidad de que existan seres demasiado grandes porque entonces se derrumbarían por su propio peso. Y, finalmente, sobre cómo trazar curvas mediante diferentes técnicas, sobre todo parábolas, aunque aquí Galileo confunde la braquístrona con la parábola. Finaliza analizando la resistencia de sólidos huecos, pero el texto se interrumpe nada más comenzar con este tema.

La tercera comienza con un texto, sin conversaciones, sobre el movimiento uniforme, expresando una serie de teoremas sobre el mismo, que se podrían reducir a la ecuación actual V=e/t. Posteriormente, y mezclando de nuevo las conversaciones con la disertación, estudia el movimiento uniformemente acelerado en planos, exponiendo una serie de teoremas y comprobaciones geométricas, algunas de ellas bastante difíciles, sobre tiempos recorridos y espacios, equivalencias entre una caída en este y otro plano, etc.

Y en la cuarta y última Galileo nos explica el movimiento de los proyectiles, comenzando por definir una parábola y sus propiedades, para luego, geométricamente, ir dando explicaciones un tanto obscuras sobre el movimiento; la verdad es que se trata de la parte más difícil de todo el libro, y yo al menos no he sido capaz de entenderla por completo. El libro finaliza dejando pendiente la cuestión de los impactos y cómo puede producirse una velocidad a partir de un golpe.

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