E. E. “Doc” Smith: Patrulla Galáctica
Pulp Ediciones, Colección Omean, 2003
84-95741-33-4
Galactic Patrol, traducción de Ramón Goicoechea Luna
Lectura número 0038/2006
Tercer libro de la serie de Los Hombres de la Lente, continuamos con la Patrulla Galáctica y sus superhombres. Ahora se trata de un descendiente directo del Kinnison original, que se va, recién graduado, a probar una nueva nave espacial con un nuevo armamento. En el proceso consigue desvelar el secreto que está haciendo que los boskonios comiencen a tener preponderancia sobre ellos. Durante lo que queda de la primera mitad del libro, Kinnison vuevle a la base central, escapando por los pelos de los piratas boskonios y haciendo nuevos amigos.
Kinnison duda de las propiedades de la Lente, y decide volver a Arisia, en donde, en contra de todo pronóstico, es entrenado y llevado a un estadio superior de control mental. Así preparado consigue descubrir la base central de Boskonia y, junto a la Patrulla, la atacan y vencen.
Lo curioso del libro es que “Doc” inserta una extraña trama amorosa…
Análisis de la serie
Este es el último libro que he podido conseguir de los seis que conforman la serie, pero creo que es suficiente para poder realizar un sencillo análisis.
Pese a ser space opera de casi la Edad de Oro, las obras están bastante bien construidas y balanceadas entre lo que es la aventura y lo que yo llamo “los hechos sociales”; los personajes son más o menos humanos, los efectos siguen a las causas y en general no existe un desentono demasiado abrupto entre los hechos y las personas.
Los años cincuenta fueron una época -científicamente hablando- en la que no se pensaba en los límites de la ciencia, y estas novelas así lo refleja. Los inventos y las máquinas, a cual de ellas más potente e infernal, se suceden en continua sucesión; si el lector piensa que tal invento es el arma definitiva del universo se equivoca de medio a medio: en el próximo capítulo aparecerá otra el doble de poderosa y de destructiva.
La serie es agresiva, demasiado agresiva. En la época del autor se le llamaba guerra, ahora se le llamaría genocidio y delitos contra la humanidad, o mejor dicho, delitos contra el universo. No obstante, pienso que una novela es una novela, y que en ella está permitido todo, siempre que no intente salir a la realidad.
Entretenida, divertida, amena, fácil. Así la catalogaría, aunque el que esto escribe guste de temas algo más profundos, ha sido toda una gozada leer algo tan evasivo y lineal.
