Cosas mías

July 31, 2006

“Tonto es el que hace tonterías”

Efectivamente, tonto es el que hace tonterías, como decía quien ya sabemos, y como tal, la frase se me puede aplicar en todo su esplendor, por lo menos un rato esta mañana. Pero comencemos por el principio.

Estoy hasta los mismísimos del teclado Microsoft que uso habitualmente. El hard de Microsoft ya no es lo que era, y para muestra un botón.

De mis tiempos mozos poseo un Natural Keyboard de los de cable (fue el primero que salió al mercado), que todavia funciona más que aceptablemente pese a ser de membrana y de haber llevado unos cuanto porrazos. En su momento tuve un Mouse 2.0 que también aguantó unos cuantos años, saliendo un día por la ventana por problemas con la bola y los rodillos. Posteriormente compré el primero óptico que salió, toda una cucada semitransparente… y tan mierdoso como cucada, no creo que me durara dos años.

El último hardware comprado a Microsoft ha sido un Wireless Natural Keyboard y su correspondiente ratón óptico con la rueda que se balancea lateralmente para permitir scrolls horizontales… Toda una gozada mientras funcionó. La rueda se aflojó y terminó por desplazarse casi sola, y el balanceo lateral creo que ni llegó a funcionar bien. Lo del giro de la rueda tiene solución: vaselina de la buena, pero lo del balanceo no. Aparte de eso se ha ido pelando -es el único ratón que en lugar de acumular mierda se pela- hasta parecer algo feo.

Pero mis críticas no vienen por el ratón -que las merece-, sino por la mierda del teclado. Y digo mierda porque las teclas transparentes se han ido convirtiendo en algo que no tiene nombre. Parece que están llenas de mierda, pero es solo aperente, porque lo que ocurre es que el soporte del tubo interior se ha ido volviendo extrañamente opaco y parece que en el cento de cada tecla haya una mancha de mierda o de líquido sucio. En fin.

Aparte, las teclas grandes (mayúsculas, control, Windows, etc.) se atascan miserablemente. Y no tiene solución, ni con vaselina, ni con aceite desengrasante, ni con ningua otra cosa que haya probado. De hecho he decidido cambiarlo por otro.

Y es aquí donde comienzan mis penas. Tengo arramblado por ahí un Logitech inalámbrico -un regalo, creo- que apenas he usado y que sé es robusto aunque escandaloso. La mayor pega es el ratón, que come pilas, pero vamos, con tener cuatro recargables, dos de quita y pon el tema se soluciona rápidamente (y es que te sueles quedar sin pilas no un lunes a las diez de la mañana, sino un domingo por la tarde o cualquier madrugada).

Bueno, pues como decía en un post anterior, Logitech ni ha hecho ni va a hacer drivers para este teclado, lo que me jode mucho porque a fecha de hoy ya no puedo sobrevivir sin las teclas multimedia (que las uso para todo menos para la multimedia).

Existen varias soluciones potenciales, entre las que destacan: usar el IntelliType y forzar las teclas equivalentes, modificar directamente el registro para mapear las teclas extendidas, o hacer un hook global de teclado propio (todo esto será motivo de un posterior post aquí).

Bien, como la más fácil es la del IntelliType que he comentado, ni corto ni perezoso, me bajo el Registry Monitor de Sysinternals, lo ejecuto con el servicio RunAs (así como el propio editor del registro de Windows, también como RunAs) y me pongo a trastear…

¡Virgen santísima del amor hermoso! ¡500 claves para lanzar el word! El IntelliType está definitivamente loco. Abre claves del registro a espuertas, sin sentido alguno -y ninguna que tenga que ver con el lanzamiento propiamente dicho-. Y con el Outook Express ni te digo. Y si no si lanzas alguna a la que no le hayas cambiado el comportamiento por defecto. Yo creo que repasa el registro por entero. Descarto la opción del IntelliType.

Bueno, ahora llega lo guapo. Estaba yo liado con todo eso cuando suena el teléfono, me lío a hablar y en una de esas reinicio el ordenador con el monitor del registro y el propio editor abierto…

¡Snif! Entro como el mismo usuario restringido, y empiezan a saltarme ventanas. Que si el Babylon ha perdido el nosequé, que si reinstale el Skype porque yo lo valgo, que si la aplicación “” ha ejecutado “”, pulse OK. Y así unas cuantas…

En fin, para abreviar: he perdido casi toda la rama HKCU, y lo que no he perdido ha quedado como “asín”, tan “asín” que es casi inexpicable. Es un XP x64 en inglés sin ningún pack MUI aplicado, pero sin embargo, me ha tomado C:\ como la raíz del archivo local del usuario y de ahí ha colgado nombres como “Escritorio” en lugar de “Desktop”, “Datos de programa” en lugar de “Documents and Settings”, en fin, que aparte de perder el usuario me ha enmarranado todo el disco duro C y en el idioma de Cervantes en lugar del de Shakespeare. ¿De dónde se habrá sacado los nombres en castellano? Misterio sin resolver o, como le gusta a la propia Microsoft, by design.

Y lo bueno es que Restaurar sistema no ha tenido cojones a recuperame la configuración… Al final, usuario nuevo, borrado del antiguo y a reconfigurarlo todo de nuevo. Suelo tirar de Acronis, pero la copia que tengo ahora de este XP es demasiado antigua y hubiera sido peor el remedio que la enfermedad… Primera tontería.

Y lo de tono viene por reinicar el sistema teniendo abierto todo eso, aunque… (Segunda tontería).

A) ¿Es que el editor del registro no puede procesar un mensaje de Shutdonw?
B) ¿Y el Registry Monitor de Sysinternals?

Un cero patatero para ambos, y una mañana perdida casi por completo.

Lo único bueno que he sacado es que ahora el nuevo usuario carga como un cohete.

Benito Pérez Galdós: Nazarín

Santillana Ediciones Generales, 2004
84-473-3906-8
Obras Completas, Vol V, pp. 73-166

Lectura número 0066/2006

Sin ser una obra muy mayor de Galdós, me ha gustado sobremanera, no por el contenido temático, sino por la forma en la que se ha detallado.

Comenzamos con un principio típico del autor, largas descripciones y poca acción, para rápidamente pasar a un gran incendio y a sus consecuencias indirectas (de las directas apenas cuenta nada si no es que mucha gente se ha quedado sin casa).

Nazarín, perseguido por la justicia -se le acusa de ser el causante del incendio y de alojar a una fujitiva (con un acierto del 50%)-, cura extraño pero fiel a su dogma, sale a los campos de dios -más bien de las cercanías meseteras madrileñas-, a pedir limosna y ganarse la gloria divina predicando.

En su devenir se asocia con dos mujerucas que lo idolatran y lo siguen igual que otros siguieron a Jesús; una de ellas es la alojada y que provoca el incendio, la otra es una pobre deshonrada a cuya hermana nuestro Nazarín le salva el hijo.

Lo que pudiera ser evidente para la sociedad, que así lo cree, no es cierto. Este trío se dedica a rezar y a ayudar todo lo que puede, viviendo en plena armonía y en perfecta honestidad y recato.

Curiosos son los parelismos por un lado con la versión consuetudinaria de Jesucristo y María Magdalena; nuestro cura sale a predicar asqueado de la sociedad. Hay gente que le sigue porque a sus ojos ha obrado milagros. Finalmente es preso por la justicia y llevado de vuelta a Madrid.

Pero ahí no terminan los paralelismos, puesto que Nazarín es Don Quijote y a falta de un Sancho, tiene dos. Él es la sabiduría caballeresca, sus mujeres son el pueblo, con sus concimentos bajos y soeces.

Depende de qué lectura nos tomemos, la cosa, en su momento, podría haberle metido en problemas, pero al parecer ni siquiera el señor Sainz de Robles se da cuenta (o prefier no dársela).

July 29, 2006

Elucubraciones varias

Entre la canícula veraniega y la consecuente fusión neuronal, el jodío dolor de cabeza que tengo (que nada tiene que ver con el calor, se trata de un problema mecánico dorsal) y la mala leche que se me ha puesto al ir a instalar mi antiguo teclado Logitech y ver que ni tiene drivers para Windows XP x64 ni los tendrá, y ni siquiera ponen la información para que uno se modifique las claves pertinentes del registro y así poder lanzar las aplicaciones que quiera, aparte de otras consideraciones varias, me he decidido a escribir esto.

Aunque lo llevo practicando hace tiempo, ahora lo hago público para que todo el que quiera me siga.

Hay dos empresas a las que no pienso comprarles más.

Una de ellas es Hewlett Packard. Donde trabajaba antes se rompió la laser durante la garantía, nos la arreglaron y justo un mes después de que se acabara ésta, volvió a romperse de lo mismo. Considerando la rotura (el fusor lleva una especie de nylon encima, que se cuarteó y quemó y hacía que las hojas se atascasen), y ciertamente teniendo en cuenta que los dos fusores (el original y el sustituido) estaban defectuosos (no nos habíamos acercado al límite de hojas impresas), llamamos al servicio de HP. Amablemente se desentendieron del tema diciendo que estaba fuera de garantía.

Pero eso no es todo. Yo tengo en casa una HP 1010, la benjamina de las laser. De momento funciona bien, pero no tiene driver para los Windows de 64 bits. Ni esa ni casi ninguna HP. Puedo imprimir con ella, pero sin grandes prestaciones y sin tener todas las posibilidades de los drivers de 32 bits.

La idea está clara, cuando lleguen los 64 bits, te compras una nueva. Sí, seguro, pero no HP. Añadamos que los precios de los escáneres que soportan los 64 bits son enormemente más crecidos que los que no. En fin otro punto más.

Por ello he decidido no comprar nada más a HP, prefiero carecer de algo que comprárselo.

Logitech. Tres de los mismo. No tienen drivers para nada excepto para algunos joysticks. Si esperan que les compre algo van arreglados.

Y os recomiendo lo mismo, no compreís nada a quien os haya engañado (por lo menos con HP me siento enormemente engañado).

Segunda parte

¡¡¡MICROSOFT VA A COBRARLES A LOS BETATESTERS!!!. Hasta ahí podíamos llegar, señores, hasta ahí. Me da igual la excusa que pongan, como si es para ayudar al tercer mundo.

En plan jocoso, como he leído por ahí, ahora ya no solo te venden productos beta como finales, sino que te venden también los beta. Pero no es para reírse, no. Es un tema bastante kafkiano por decirlo de forma suave.

Veamos: usas tu ancho de banda y un tiempo en bajarte un producto beta. Te peleas con él, a veces te destroza el sistema, otras te rompe algo -recordemos que cierta build del Vista incluso rompía ciertas NVidia-, aunque las más simplemente hace que tengas que reinstalar Windows. Envías informes de error (que para más INRI, se los pasan en general por el forro de los cojones -by design), dedicas un tiempo que podrías estar birreando por ahí, o simplemente yendo al cine, y ¡encima te cobran!

No sé, pero el tema está llegando a alturas insospechadas… porque seguro que hay quien pague.

Cierto es que Microsoft se encuentra en una seria crisis técnica, pero ella solita se lo ha buscado. A fecha de hoy no tiene un producto nuevo que esté realmente acabado (lo único que funciona bien es el XP), sus supuestas versiones finales son betas enmascaradas (.NET 2.0, Visual Studio 2005, Virtual Server -que fallar, falla, sobre todo en redes, las Virtual Tools son una beta continua), las betas son horrorosas, por todos lados están cometiendo errores (que si WinFX es ahora si NET 3.0 pero sin el sistema de ficheros, que si Vista 32 bits sólo soporta 3 gigas de ram, el nuevo sistema de boot, el ActiveSync tan cachondo como siempre, ahora quito ahora pongo…)

¿Pero cobrar por usar una beta? Joder, que se arreglen ellos solitos, que hagan limpieza interior y que vayan pasito a pasito y no a salto de mata.

Asimov Ciencia Ficción: Número 9

Ediciones Robel, Junio 2004
84-96232-16-0

Lectura número 0064/2006

Mujeres y ciencia ficción: El estado actual y anterior de escritoras de ciencia ficción tanto en castellano como americano y la relación de autores/autoras del Asimov americano.

Las niñas salvajes (Ursula K. Le Guin): Un relato típico de la autora, más política que ficción. En otro mundo, de corte prehistórico, un grupo social dividido en tres estamentos rígidamente separados y que han de interactuar. En fin, que hay que publicar algo.

¡Maldito ADN! (Luis Vigil): Otro más. Menos mal que es corto. Un científico encuentra el gen que fuerza nuestra raza (más bien de lo que se deduce del relato es el gen que fuerza la condición socio-religiosa y política, pero no vamos a entrar en detalles), y los humanos se van aniquilando unos a otros mediante la creación de virus que atacan esos genes.

Las últimas palabras de Graylord Man (Gene Wolfe) Y seguimos con las parrafada. Ahora los robots ven cómo muere el último humano con vida… y es destruida la historia de la humanidad.

Reflexiones. Corazón de piedra (Robert Silverberg) Parece ser que se ha descubierto un corazón de dinosaurio fosilizado que contradice que éstos fueran de sangre fría, anque sigue la polémica.

Lo que cantan las sierenas (Mary Rosenblum): Ciencia ficción hard, un tanto pobre. Sirenas espaciales que atraen a un minero de asteroides.

Hamelín (Jesús Cañadas): Se ve que este fue el número en el que no había nada que poner. Autor novel con cuento mainstream o fantástico sin mucho sentido más que de ciencia ficción. Eso sí, el cuento está muy bien escrito, aunque el tema deje mucho que desear. Los niños se despiertan y se arrojan al mar. En fin.

Los robots no lloran (Mike Resnick): Menos mal, algo trabable y muy bonito. La antropomorfización de un robot niñera abandonado más de 500 años, que es recuperado y que prefiere quedar junto a su deforme ahijada muchos años muerta a seguir viviendo.

Máquinas mortales (Michael Bateman): Con el más puro estilo de los 60, un platillo volante se estrella y es recogido un extraterrestre, al que el prota lo deja morir para evitarle futuros problemas.

El problema son los hombres (James Patrick Kelly): En un mundo postapocalíptico en el que una raza alienígena ha eliminado a los hombres, una detective privado se ve inmeresa en una investigación sobre unas muertes. Género negro, pero sólo con féminas. En fin.

El peor número de todos los que he leído hasta ahora.

July 28, 2006

Jules Verne: Aventuras del capitán Hatteras

Filed under: Lecturas, Verne, Jules

Varias ediciones

No es una lectura

Originalmente escrita como si fueran dos libros independientes (Los ingleses en el polo Norte y El desierto de hielo), lo cierto es que se trata de una sola novela, y esa ha sido la forma en la que se suele editar.

De las primeras que escribió, en ella se nos muestra toda la fuerza, toda la viveza y la confianza en el positivismo del siglo XIX, en el que se creía que todo estaba destinado a ser dominado por el hombre sin coste alguno; aquí Verne equipa un barco, pone en él a dos hombres extraordinarios (el Doctor Clawbonny y el capitán Hatteras), y los lanza al descubrimiento de los confines polares. El barco, como no podría ser de otra forma, se llama Forward, adelante, siempre adelante hacia la conquista total del planeta.

Hatteras representa la dureza, el honor, la fuerza y la entereza moral de la que están hechos los grandes héroes exploradores; es el cable que tira de sus compañeros hacia el norte, siempre al norte. Clawbonny es la ciencia, los conocimientos acumulados -que derrocha siempre que la ocasión sea propicia y a veces cuando no-, el apoyo en donde Hatteras bebe.

El tema debía ser candente en la época en que se publicó, porque había en curso, o había habido recientemente, una serie de expediciones muy famosas en busca del capitán Franklin, desaparecido en sus infructuosos intentos polares. Hatteras encuentra la expedición de Franklin, muertos todos, aunque ignoro si, como en el caso de los orígenes del Nilo en Cinco semanas en globo, se adelantó a la realidad o no.

Pierden el barco, los tripulantes van muriendo poco a poco, pasan hambre, encuentran a otro perdido en el polo Norte que había avanzado más que ellos, para escarnio de Hatteras, recuperan víveres de dicho barco e hibernan. Y siguen hacia el norte, por el camino encuentran un paraíso terrenal en el que los animales no huyen del hombre porque lo desconocen y, al final, llegan al polo…

Pero no pueden situarse en el centro mismo porque éste es ocupado por un volcán a modo de eje terrestre. Hatteras enloquece. No vamos a entrar aquí en detalles sobre el error de Verne en cuanto a los polos (supongo que en la época ya se sabía que el norte estaba compuesto de hielo y el sur era un continente -tanto en el Hatteras como en el Nemo el error es evidente), quizás cometido a sabiendas para no estropear el argumento, ni en el hecho de que en la versión original Hatteras se tira al volcán y desaparece, opción censurada tajantemente por el editor Hetzel y que obliga a Verne a reescribir el final.

En fin una obra poderosa, bella y mágica, exultante en todo su esplendor y afán de conquista. El que no la haya leído que lo haga.

July 26, 2006

Jules Verne: El Rayo Verde

Filed under: Lecturas, Verne, Jules

Varias ediciones

No es una lectura.

Esta es una novela atípica, puesto que la protagonista principal es una rica, caprichosa y tonta niña pijo del siglo XIX, que se empeña en ver un curioso fenómeno atmosférico conocido como rayo verde antes de decidir casarse con el ínclito Aristobulus Ursiclos, refernte por antonomasia del científico pendante, fatalmente cargante y pagado de sí mismo.

Y allá van los tíos de la interfecta, Sam y Sib, a recorrer casi media Europa en pos de un fenómeno atmosférico difícil de ver aunque bello.

Pero hay un artista -¿Qué tendrán los artistas que las vuelve locas?- que se cruza con nuestra heroína y, tras algunas aventurillas, algo descafeinadas comparadas con las que nos tiene acostumbrado el señor Verne pero de corte más realista, ésta se enamora del chico y, al final, cuando llega el rayo verde, la parejita no lo ve porque la chica tiene ahora otro caprichito, lo que nos confirma mi primera apreciación sobre ella.

En fin, que la novela pasa sin pena ni gloria.

July 23, 2006

Benito Pérez Galdós: La loca de la casa (1892)

Santillana Ediciones Generales, 2004
84-473-3906-8
Obras Completas, Vol V, pp. 7-72

Lectura número 0064/2006

Sainz de Robles borda la introducción a esta obra de teatro –él la llama novela dialogada-. Entretenida, ágil, divertida. Un rico pierde su fortuna, una de las hijas se casa con un antiguo criado que ha hecho fortuna para evitar la deshonra a su padre. Este es como Torquemada. Ya casados, la mujer termina por llevarlo al huerto de la religión y la piedad.

Asimov Ciencia Ficción: Número 8

Ediciones Robel, Mayo 2004
84-96232-15-8

Lectura número 0063/2006

¿Qué es la ciencia ficción?: Comentarios sobre la posible definición de ciencia ficción, tema siempre candente dentro del género, junto a ciertos varapalos de los lectores por el tipo de cuentos incluidos (al que yo mismo me sumo); mete la pata con el comentario sobre La Emperatriz de Marte, puesto que aun siendo space opera, no es western, pues las motivaciones y las acciones son pura ciencia ficción.

Tycho y el ayudante de astrónomo (Liz Williams): Pese a las tres docenas de errores biográficos –Kepler era muy devoto, su madre no murió en la hoguera, y sí que era copernicano-, que por cierto también pueden tomarse como realidad alternativa, resulta entretenido. Y desde luego, no descubre sus tres leyes de la forma en que aparece el relato.

Un mundo de reflejos (Ángel Torres Quesada): Ya nos tiene acostumbrados a este tipo de relatos con retruécanos, segundas y españoladas. Bastante bueno, y bastante capullos esos “robadores de mundos”.

Reflexiones. Las herramientas del escritor (Silverberg): Tosltoi escribía a mano, y otros. Ahora se escribe con ordenadores. Pensamientos y elucubraciones del autor sobre la herramienta básica de cualquier escritor. Como siempre, muy bueno.

La locura de las multitudes (Paul McAuley); El peor de todos, un refrito sobre el invento que cambiará el mundo, la persecución del inventor y la duda sobre si hacerlo público o no: en este caso, la feromona de la violencia gratuita y la tranquilidad.

La boca del infierno (Tim Sullivan): En la Roma cristiana, un culto a un extraño dios que representa a unos extraterrestres accidentados en la Tierra, mucho antes del Área 51.

La Emperatriz de Marte (Kage Baker): Estamos en Marte, las corporaciones son malas a más no poder, hay unos desplazados sociales y una líder que los tiene bien puestos. Lo mejor con diferencia de todo el número, space opera de la buena de verdad. Y desde luego, no un típico western con cambio de escenario como se cita en la introducción.

July 22, 2006

Charles Nicholl: Leonardo. El vuelo de la mente

Filed under: Lecturas, Ciencia

Círculo de Lectores, 2006
84-672-1776-6

Lectura número 0062/2006

Por fin una biografía seria y rigurosa sobre Leonardo da Vinci. Muchísimo mejor que la de Marcel Brion, en cuanto a rigurosidad como a documentación y contenidos. Mientras que la de Marcel se basa en descripciones más o menos etéreas, en esta todo está documentado, todo se demuestra y lo que no se puede demostrar se cita como tal, así como lo que el autor supone y entra en contradicción con la línea general de los biógrafos.

Todo está explicado, todo razonado con documentos y citas bibliográficas perfectamente establecidas; aparte, abundan las reproducciones de los dibujos de Leonardo –sin contar las láminas centrales-, mostradas con una gran calidad y detalle, lo que no podía ser de otra forma dado el nivel de la obra y del formato del propio libro, casi en cuartilla, cosido y papel grueso con un agradable tono crema.

En fin, que si buscas una biografía seria y profesional del inmortal Leonardo, aquí la tienes. No esperes chorradas místicas, ni viajes al turco, ni aspectos esotéricos; más bien encontrarás la realidad más seria y establecida.

A Leonardo se lo conoce como pintor, e ingeniero civil y militar, pero más que todo eso fue constructor de artefactos de divertimentos, decorador y organizador de festejos y representaciones teatrales. El aspecto de ingeniero civil es casi circunstancial, algo menos el de militar; pintó sobre todo cuadros, y fracasó estrepitosamente como pintor de frescos, dejando inacabadas casi todas las obras de ese tipo. Como escultor también fracasó, y la mayoría de sus cuadernos –casi lo que lo han hecho famoso aparte de La última cena y de la Mona Lisa-, son meros divertimentos y entretenimientos del autor.

En algunos aspectos técnicos, se adelantó a su tiempo, aunque sin excesos. Está el tema del vuelo, de sus dibujos anatómicos, del heliocentrismo y de sus máquinas civiles y militares. Lo que sí hizo, frente a otros muchos ingenieros de la época, fue aplicar las matemáticas a todo, calculando todos los aspectos posibles de una idea o máquina.

Su técnica pictórica es un tanto peculiar, aunque sin salirse demasiado de la norma establecida. Comienza preparando unos bocetos en cualquier lado, luego los pasa a lo que él mismo llama “cartones”, para finalmente terminar pintando; sus obras evolucionaban constantemente, y generalmente hacía varias copias. En lo que sí destacó ampliamente sobre sus congéneres fue en la simbología inmersa dentro de sus pinturas, haciendo retruécanos y juegos visuales con las plantas, las formas y los nombres.

Se sabe que fue homosexual, misógino y que tuvo problemas por ello, generalmente en Florencia, en donde reinaba una moral demasiado rígida. Sus conciudadanos no supieron valorarlo en su justa medida, y fueron los franceses, ya casi en el final de su vida, quienes de verdad entendían y valoraban todas sus facetas.

Notas tomadas
Hijo natural de un famoso notario, es favorecido por su padre hasta que éste consigue descendencia legal. Se cría en el campo junto a su madre y a un padre casado por conveniencia con el apoyo del padre real; durante sus primeros años fue completamente libre, aunque parece ser que tuvo un preceptor, el cura de la aldea de Vinci (en donde nace), parroquia cercana a Florencia.

En 1460 entra como aprendiz al estudio de Andrea del Verrocchio, maestro pintor y artesano. Allí aprende a pintar, y colabora en ciertas obras comunes del taller, obras en las que destacan ampliamente las partes en las que él intervino.

En 1477 se pone por su cuenta, pero entre abusos por parte de los que le encargan obras y su propia incapacidad para terminar lo que empieza (unido a ciertas técnicas demasiado diferentes e ineficaces), decide trasladarse a Milán (aprox. 1482) con la intención de entrar a formar parte de la casa de los Sforza.

Prepara una carta para los Sforza en la que por arte de magia se hace pasar por experto ingeniero militar y arquitecto (de aquí vienen ciertas fábulas sobre ciertos viajes hechos a oriente en donde aprendió a hacer todo eso, basado en que hay dos años en los que apenas existe documentación sobre qué hizo, añadido a cierto contacto que tuvo con un enviado de allá para llevarse ingenieros y arquitectos).

Se le encarga la Virgen de las Rocas, que termina pero que no gusta a quien la pidió.

Monta un taller, y sus discípulos crean cuadros que él retoca. Dibuja el Hombre de Vitrubio, y es famoso por sus representaciones teatrales, sus artefactos de diversión y su culta conversación.

Con la excusa de la construcción del famoso Caballo, se traslada a un palacio de los Sforza, recientemente abandonado. Es en esa época cuando parece ser que su madre se va a vivir con él y finalmente muere, aunque no es completamente seguro.

En la década de 1790 pinta La Última Cena, y decora otras habitaciones y cuartos de sus señores; es, pues, el decorador de los Sforza, lo que hace que el Caballo se retrase más y más hasta ser finalmente abandonado.

En esa época parece ser que creó una Academia, de la poco o nada se sabe, incluso se desconoce si realmente existió o fue una mera fantasía de Leonardo. De haber existido, hubiera sido una especie de club privado para que las personas cultas pudieran entrar en contacto. Esto también da para que muchos biógrafos afirmen tonterías sobre logias secretas y ocultistas, etc.
En 1499 huye de Milán, tras haber “colaborado” en cierta forma con los invasores franceses (más que colaborador era simpatizante). Primero va a Mantua, y luego vuelve a su tierra natal, Florencia, para acabar recorriendo media Italia a las órdenes de los Borgia, ayudando a éstos en las conquistas mediante sus ingenios militares, sus inspecciones oculares y sus tácticas. Es una época en la que casi no pinta, y en la que dedica todo su tiempo libre al estudio de las matemáticas (otro falso positivo para los “mesiánicos” y ocultistas). Conoce y profesa una gran amistad a Maquiavelo.

Como es habitual en él, abandona a su prócer justo antes de que éste caiga en desgracia y vuelve a retirarse a Florencia (1500). Allí estudiará la cuadratura del círculo, que dice resolver (es imposible hacerlo), pinta la Mona Lisa (que no acabará hasta muchos años después) y un nuevo fresco que tampoco acaba.

Es en esta época donde posiblemente hiciera pruebas de vuelo, aunque no hay nada demostrado. Viaja esporádicamente a Roma, y en Florencia conoce y compite con Miguel Ángel, con el que se lleva bastante mal.

También en estas fechas muere su padre el notario sin que le deje herencia, pero su querido tío sí lo hace, lo que servirá para que tenga futuros problemas legales con sus hermanastros, que lo demandarán por ello.

Colabora en una inmensa obra de ingeniería, intentando canalizar y desviar el río Arno para dejar a Pisa sin vías de abastecimiento, obra que fracasa estrepitosamente, y no por culpa de Leonardo.

En 1506 vuelve a Milán, dejando inacabado un mural que su discípulo Vasari repintará posteriormente (se cree que debajo del fresco de Vasari está el de Leonardo, y que Vasari dejó pistas en su propia pintura, pero actualmente no se está por la labor de destruir la pintura de Vasari para, quizás, no encontrar nada debajo).

Milán ahora pertenece a los franceses, que le devuelven unos terrenos previamente expropiados y le asignan una renta. Pinta, sólo y en colaboración con sus ayudantes, varias versiones de Leda, que quizás esté basada en una prostituta que por aquella época acompañaba al grupo. Se supone que Leonardo tuvo relaciones con la citada, lo que ha llevado a los estudiosos a plantearse si el artista simplemente probó o si era realmente bisexual (recordemos que la mayoría de sus cuadros son de mujeres, y habitualmente él se movía entre ellas, aunque sus escritos sobre el acto heterosexual son bastante claros y negativos).

En esta etapa (1506-1513) realiza amplios estudios anatómicos mediante disecciones, autorizadas unas, en secreto otras, y estuvo muy cerca de terminar un amplio tratado sobre ello, con imágenes completamente más detalladas y novedosas que las existentes.

En 1513 es llamado a Roma por los descendientes de su primer patrón, los Médici, y allí es alojado en una bella residencia apartada de la debacle y la decadencia total que es la sede romana.

En 1516 el clima político le es adverso y se va a Francia, donde vuelve a ser alojado en otra bella mansión, el rey Francisco lo visita a menudo y se le agasaja y le trata con gran respeto.
Aquí su obra cae en una especie de pesimismo paralelo en cierta medida a su propia decadencia física.

Muere en 1519, al parecer de muerte natural pero probablemente tras haber padecido un derrame cerebral unos meses antes que le paraliza todo el lado derecho.

July 18, 2006

Carel Capek: La guerra de las salamandras

Bajado de Internet

Lectura número 0061/2006

Estoy tremendamente furioso… porque he perdido el libro. No lo encuentro, y me jode muchísimo porque es imposible de conseguir. ¿Me lo han quitado? Lo dudo. ¿Lo he perdido? También lo dudo. Y prestarlo, no lo he hecho, así que queda como un misterio sin resolver que me jode mucho. En fin.

La lectura de este libro ha venido motivada por la de El quinto día, más que nada para determinar si mi recuerdo es tan fiel como creo. Y, efectivamente, la novela anterior es poco menos que una copia modernizada de la obra de Capek.

El Capitán Van Toch descubre unos seres anfibios cuya población está controlada por la voracidad de los tiburones; resuelto el problema de sus depredadores, y con la ayuda del capitán y luego de la humanidad, las salamandras comienzan a reproducirse y a dominar el mar, convirtiendo tierra en ensenadas y zonas de cría.

La novela no es más que un mero contenedor para el autor; nos quiere mostrar una nueva versión de la esclavitud, perfectamente perfilada y embotellada; pero en este caso es la humanidad quien pierde, pues las salamandras ganan… Excepto por cierta reflexión del propio autor, en la que al parecer estas terminarán aniquilándose entre sí, igual que podría ocurrir con la humanidad. Doble paralelismo, pues.

Y sin necesidad de escribir casi mil páginas. Aprende, Schätzing.

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