Charles Nicholl: Leonardo. El vuelo de la mente
Círculo de Lectores, 2006
84-672-1776-6
Lectura número 0062/2006
Por fin una biografía seria y rigurosa sobre Leonardo da Vinci. Muchísimo mejor que la de Marcel Brion, en cuanto a rigurosidad como a documentación y contenidos. Mientras que la de Marcel se basa en descripciones más o menos etéreas, en esta todo está documentado, todo se demuestra y lo que no se puede demostrar se cita como tal, así como lo que el autor supone y entra en contradicción con la línea general de los biógrafos.
Todo está explicado, todo razonado con documentos y citas bibliográficas perfectamente establecidas; aparte, abundan las reproducciones de los dibujos de Leonardo –sin contar las láminas centrales-, mostradas con una gran calidad y detalle, lo que no podía ser de otra forma dado el nivel de la obra y del formato del propio libro, casi en cuartilla, cosido y papel grueso con un agradable tono crema.
En fin, que si buscas una biografía seria y profesional del inmortal Leonardo, aquí la tienes. No esperes chorradas místicas, ni viajes al turco, ni aspectos esotéricos; más bien encontrarás la realidad más seria y establecida.
A Leonardo se lo conoce como pintor, e ingeniero civil y militar, pero más que todo eso fue constructor de artefactos de divertimentos, decorador y organizador de festejos y representaciones teatrales. El aspecto de ingeniero civil es casi circunstancial, algo menos el de militar; pintó sobre todo cuadros, y fracasó estrepitosamente como pintor de frescos, dejando inacabadas casi todas las obras de ese tipo. Como escultor también fracasó, y la mayoría de sus cuadernos –casi lo que lo han hecho famoso aparte de La última cena y de la Mona Lisa-, son meros divertimentos y entretenimientos del autor.
En algunos aspectos técnicos, se adelantó a su tiempo, aunque sin excesos. Está el tema del vuelo, de sus dibujos anatómicos, del heliocentrismo y de sus máquinas civiles y militares. Lo que sí hizo, frente a otros muchos ingenieros de la época, fue aplicar las matemáticas a todo, calculando todos los aspectos posibles de una idea o máquina.
Su técnica pictórica es un tanto peculiar, aunque sin salirse demasiado de la norma establecida. Comienza preparando unos bocetos en cualquier lado, luego los pasa a lo que él mismo llama “cartones”, para finalmente terminar pintando; sus obras evolucionaban constantemente, y generalmente hacía varias copias. En lo que sí destacó ampliamente sobre sus congéneres fue en la simbología inmersa dentro de sus pinturas, haciendo retruécanos y juegos visuales con las plantas, las formas y los nombres.
Se sabe que fue homosexual, misógino y que tuvo problemas por ello, generalmente en Florencia, en donde reinaba una moral demasiado rígida. Sus conciudadanos no supieron valorarlo en su justa medida, y fueron los franceses, ya casi en el final de su vida, quienes de verdad entendían y valoraban todas sus facetas.
Notas tomadas
Hijo natural de un famoso notario, es favorecido por su padre hasta que éste consigue descendencia legal. Se cría en el campo junto a su madre y a un padre casado por conveniencia con el apoyo del padre real; durante sus primeros años fue completamente libre, aunque parece ser que tuvo un preceptor, el cura de la aldea de Vinci (en donde nace), parroquia cercana a Florencia.
En 1460 entra como aprendiz al estudio de Andrea del Verrocchio, maestro pintor y artesano. Allí aprende a pintar, y colabora en ciertas obras comunes del taller, obras en las que destacan ampliamente las partes en las que él intervino.
En 1477 se pone por su cuenta, pero entre abusos por parte de los que le encargan obras y su propia incapacidad para terminar lo que empieza (unido a ciertas técnicas demasiado diferentes e ineficaces), decide trasladarse a Milán (aprox. 1482) con la intención de entrar a formar parte de la casa de los Sforza.
Prepara una carta para los Sforza en la que por arte de magia se hace pasar por experto ingeniero militar y arquitecto (de aquí vienen ciertas fábulas sobre ciertos viajes hechos a oriente en donde aprendió a hacer todo eso, basado en que hay dos años en los que apenas existe documentación sobre qué hizo, añadido a cierto contacto que tuvo con un enviado de allá para llevarse ingenieros y arquitectos).
Se le encarga la Virgen de las Rocas, que termina pero que no gusta a quien la pidió.
Monta un taller, y sus discípulos crean cuadros que él retoca. Dibuja el Hombre de Vitrubio, y es famoso por sus representaciones teatrales, sus artefactos de diversión y su culta conversación.
Con la excusa de la construcción del famoso Caballo, se traslada a un palacio de los Sforza, recientemente abandonado. Es en esa época cuando parece ser que su madre se va a vivir con él y finalmente muere, aunque no es completamente seguro.
En la década de 1790 pinta La Última Cena, y decora otras habitaciones y cuartos de sus señores; es, pues, el decorador de los Sforza, lo que hace que el Caballo se retrase más y más hasta ser finalmente abandonado.
En esa época parece ser que creó una Academia, de la poco o nada se sabe, incluso se desconoce si realmente existió o fue una mera fantasía de Leonardo. De haber existido, hubiera sido una especie de club privado para que las personas cultas pudieran entrar en contacto. Esto también da para que muchos biógrafos afirmen tonterías sobre logias secretas y ocultistas, etc.
En 1499 huye de Milán, tras haber “colaborado” en cierta forma con los invasores franceses (más que colaborador era simpatizante). Primero va a Mantua, y luego vuelve a su tierra natal, Florencia, para acabar recorriendo media Italia a las órdenes de los Borgia, ayudando a éstos en las conquistas mediante sus ingenios militares, sus inspecciones oculares y sus tácticas. Es una época en la que casi no pinta, y en la que dedica todo su tiempo libre al estudio de las matemáticas (otro falso positivo para los “mesiánicos” y ocultistas). Conoce y profesa una gran amistad a Maquiavelo.
Como es habitual en él, abandona a su prócer justo antes de que éste caiga en desgracia y vuelve a retirarse a Florencia (1500). Allí estudiará la cuadratura del círculo, que dice resolver (es imposible hacerlo), pinta la Mona Lisa (que no acabará hasta muchos años después) y un nuevo fresco que tampoco acaba.
Es en esta época donde posiblemente hiciera pruebas de vuelo, aunque no hay nada demostrado. Viaja esporádicamente a Roma, y en Florencia conoce y compite con Miguel Ángel, con el que se lleva bastante mal.
También en estas fechas muere su padre el notario sin que le deje herencia, pero su querido tío sí lo hace, lo que servirá para que tenga futuros problemas legales con sus hermanastros, que lo demandarán por ello.
Colabora en una inmensa obra de ingeniería, intentando canalizar y desviar el río Arno para dejar a Pisa sin vías de abastecimiento, obra que fracasa estrepitosamente, y no por culpa de Leonardo.
En 1506 vuelve a Milán, dejando inacabado un mural que su discípulo Vasari repintará posteriormente (se cree que debajo del fresco de Vasari está el de Leonardo, y que Vasari dejó pistas en su propia pintura, pero actualmente no se está por la labor de destruir la pintura de Vasari para, quizás, no encontrar nada debajo).
Milán ahora pertenece a los franceses, que le devuelven unos terrenos previamente expropiados y le asignan una renta. Pinta, sólo y en colaboración con sus ayudantes, varias versiones de Leda, que quizás esté basada en una prostituta que por aquella época acompañaba al grupo. Se supone que Leonardo tuvo relaciones con la citada, lo que ha llevado a los estudiosos a plantearse si el artista simplemente probó o si era realmente bisexual (recordemos que la mayoría de sus cuadros son de mujeres, y habitualmente él se movía entre ellas, aunque sus escritos sobre el acto heterosexual son bastante claros y negativos).
En esta etapa (1506-1513) realiza amplios estudios anatómicos mediante disecciones, autorizadas unas, en secreto otras, y estuvo muy cerca de terminar un amplio tratado sobre ello, con imágenes completamente más detalladas y novedosas que las existentes.
En 1513 es llamado a Roma por los descendientes de su primer patrón, los Médici, y allí es alojado en una bella residencia apartada de la debacle y la decadencia total que es la sede romana.
En 1516 el clima político le es adverso y se va a Francia, donde vuelve a ser alojado en otra bella mansión, el rey Francisco lo visita a menudo y se le agasaja y le trata con gran respeto.
Aquí su obra cae en una especie de pesimismo paralelo en cierta medida a su propia decadencia física.
Muere en 1519, al parecer de muerte natural pero probablemente tras haber padecido un derrame cerebral unos meses antes que le paraliza todo el lado derecho.
