Serie Dune (V): Herjes de Dune (Frank Herbert)
Cuarto tomo de la saga original, del que apenas recordaba nada pese a haberlo leído ya dos veces, tres con ésta.
Y es razonable que no recuerde nada de él, puesto que salvo un final apoteósico y etonante -excesivo a mi modo de ver-, casi nada ocurre en el libro. Un ghola Duncan Idaho es entrenado en Gammu, el Bashar Miles Teg la arma bien gorda, la aparición de las Honoradas Matres y poco más. Y encima con errores de bulto, algunos bastante evidentes. Edificios que resisten diez mil años, no-estancias antes de que fueran inventadas…
Aunque han transcurrido más de tres mil años desde la muerte del Tirano, su Senda de Oro todavía está en camino, apoyada sin querer por la Bene Gesserit, y finalmente comprendida. Esa Senda de Oro pretende conseguir seres humanos capaces de trascender el espacio y el tiempo, capaces de ver más allá de la realidad aparante y ser capaces de forjarse su propio futuro, más allá de la física, como al final veremos en el sexto y último libro de la serie original.
Y lo peor y más cargante de todo es ese aire instrospectivo, pesado y completamente fuera de lugar.
