Benito Pérez Galdós: Episodios Nacionales Segunda Serie
El equpaje del Rey José nos cuenta la retirada de Madrid de los franceses con la batalla que se llevó a cabo en las cercanías de Vitoria, humillante final para la conquista francesa de la península. Mientras, se nos narran las aventuras de dos mozos enfrentados por una mujer -y por la ideología política-. Finalmente uno de ellos mata en duelo al otro, y el autor nos deja entrever el ajusticiamiento del asesino.
Memorias de un cortesano de 1815. Sin relación alguna con la trama novelesca anterior, asistimos a la restauración del Rey Fernando… de la boca de uno de sus lacayos, digno ejemplo de personaje prevaricador, oportunista y carente de escrúpulos. El principal de la serie anterior, lo califica de refilón como un pícaro al más puro estilo del Buscón, que lo es pero más. La novela, aparte de mostrarnos una serie de tejemanejes dentro del gobierno real, termina en una divertida secuencia cuando la hija de una de las familias que nuestro personaje ha humillado, se venga de él delante del Rey, con lo que nuestro personaje queda en desgracia de momento.
La segunda casaca. En esta obra aparecen los personajes de la primera novela, mezclados con el lacayo, Salvador Monsalud, ahora convertido en un status algo mayor. Se va viendo cómo los tejemanejes se siguen produciendo con el mismo ritmo, y asistimos a la aparición de las logias masónicas y el movimiento revolucionario.
El Grande Oriente. Continuación inmediata de la anterior, Galdós nos pasea por el interior de las logias masónicas, y lo hace con un tono sardónico en relación a sus ritos. En el tema político asistimos a una revolución liberal semifrustrada -pues se obliga a que el Rey Fernando establezca unas cortes-, a un cambio de bando felizmente llevado por nuestro Salvador y en lo novelesco al abandono de la mujer amada.
El 7 de julio. Asistimos aquí a la fallida revolución absolutista orquestada por el propio rey Fernando, mezclando con las aventuras de Monsalud y de su protegida, y poco más, la verdad. Al final Monsalud se fuga con alguien.
Los cien mil hijos de san Luis. Junto a los amoríos de la Marquesa de Baraona con Monsalud (realmente estos dos personajes son la mujer amada y el matador que aparecen en la primera novela de la serie), Galdós nos narra los hechos finales de la Constitución, con el secuestro del Rey por parte de las Cortes y la huída hacia Andalucía y la caída final en Cádiz, así como la invasión del ejército francés para liberar al Rey Fernando.
El Terror de 1824. Ya en pleno absolutismo, el gobierno se toma la revancha y arrambla con cualquiera que tuviera algo que ver con el período anterior, de hecho Monsalud reside en Inglaterra, y Soledad Gil de la Cuadra se aviene a vivir con Patricio Sarmiento, su vecino que ha perdido el juicio. Pero el gobierno, que no ceja, captura a los dos acusados de conspiradores, así como a sus vecinos los Cordero, que son inocentes. De hecho la única culpable es Soledad, que por los tejemanejes habituales es liberada al fin con los Cordero. A Sarmiento lo ahorcan, en una clara demostración de la arbitrariedad judicial, acusado de ser el principal conspirador; sin embargo, a Seudoquis, que logra escapar, lo dan por perdido. En esta obra Galdós nos muestra el amiguismo, la prevaricación y los más horrendos absurdos que debieron dominar en la época, y que seguro dominan en la nuestra.
Nota especial es el intento de los curas que atienden a Sarmiento por enterarse de más cosas, felizmente cotrarrestado por él mismo, que se confiesa con dios sin intermediario mundano.
Un voluntario realista. La historia comienza en un convento catalán adscrito a un intento de revolución absolutista dentro de un reinado absolutisca, una cosa que sólo puede pasar en España. En él, el sacristán, criado por su abuelo para el puesto, enamorado de ella, se va de guerrillero realista (absolutista), pero las envidias y las luchas de poder lo amargan. Ya de vuelta, enamorado de la monja, quema el convento y la rapta; en otros momentos también ha ayudado a nuestro conocido Monsalud, que ha venido a España desde Inglaterra para ver la situación política y que ha sido preso varias veces. En el golpe fina, el sacristán, Tilín, convencido por la monja raptada, se intercambia por Monsalud y es fusilado en su lugar, huyendo éste a Inglaterra de nuevo.
Los Apostólicos. El rey Fernando agoniza, Monsalud vuelve buscando el perdón y retirarse de la vida política, y finalmente Benigno Cordero le pide a Soledad que se case con él, a lo que ella accede gustosa, pero ciertos papeles faltantes retrasan la boda. Mientras, se van a la finca que Cordero tiene en sus tierras de origen. Una inesperada visita a Soledad de Monsalud en la que también le pide que se case… cuando ya estaba comprometida.
Un faccioso más y algunos frailes menos. El rey definitivamente se muere, se vuelve a armar otra gorda (¿Realmente estaban tan a la greña en aquella época?) y Galdós dice que se acabaron los Episodios Nacionales (luego el éxito editorial y las penurias económicas le obligaron a escribir tres series más). Mientras, en una jugada magistral de Cordero, que ve que Soledad será más feliz con Monsalud que con él, fuerza a que ésta se case, por poderes, mientras Monsalud está en el norte ayudando a su hermano, guerrillero que se vuelve completamente loco.
