Cosas mías

April 6, 2007

Chiristian Jacq: Trilogía de El Imperio de las Tinieblas

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Si todas las novelas de Jacq son como estas, no entiendo su inmerecida fama. O mejor dicho, sí que la entiendo: insulsas obritas mezcla de fantasía y de acción sin mucha complicación, argumento repetido hasta la saciedad y poca profundidad.

Porque en los tres libros se repite lo mismo varias veces en cada uno de ellos: los buenos desean conquistar algo, se preparan y lo hacen, los malos hacen un encantamiento que detiene el progreso, los buenos lo anulan sin muchos problemas, sólo visitando tal y cual templo y dejándose ver, y luego la cosa se estabiliza un tiempo. Hay un malo maloso infiltrado que impide ciertas acciones, contrarrestadas de alguna forma, unas veces descubierto, otras no. Y así ad-nauseam.

Otro tema que no me ha gustado mucho es la existencia de una magia estúpida y carente de toda lógica, sin profundidad alguna (como toda la obra), sin reglas y casi sin motivo… Y si el autor piensa que vamos a tragar a pies juntillas va arreglado.

Los personajes son planos, hasta los principales, de cómic fantástico y sin más pretensión que su ciego afán de reconquistar el territorio egipcio invadido por los hicsos, enfocados por y para ello sin otro propósito que el descrito. No tienen vida privada, no piensan, no viven.

¿Había más libertad durante el dominio de los faraones que en el de los hicsos? Permítaseme que lo dude, en aquella época en la que predominaba la esclavitud y las obras forzadas pocos debían de pensar en dicho concepto, y menos aún los faraones; como en otras novelas de este estilo, tenemos conceptos modernos llevados hacia atrás de mala forma. No creo que Jacq ignore que el concepto moderno de libertad sea eso: moderno, con apenas cien años.

Otros temas de menor importancia también claman al cielo: los burros no viven tantos años, y menos aún las palomas mensajeras (¿Se usaban ya en la época egipcia?)… El infiltrado… bueno, mejor no decir mucho de él, contradictorio a más no poder, en cierta medida previsible… y carente de motivación y lógica. Y no doy más explicaciones para no revelar parte de lo que quizás a alguien pueda resultarle interesante.

En fin, lo dicho: previsible, descerebrada, repetitiva, plana, apta solamente para una lectura sin pretensiones y superficialmente entretenida.

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