Cosas mías

April 23, 2007

Essential C# 2.0 y The C# Programming Language

Filed under: Programación, Lecturas

El primero es de Mark Michaelis, y el Segundo de Anders Hejlsberg, Scott Wiltamuth y Peter Golde, y en conjunto suman unas mil cuatrocientas páginas; estas han sido mis dos últimas lecturas profesionales. Y la verdad es que ambos libros valen el dinero que cuestan (más los portes desde Estados Unidos).

Nadie que quiera aprender C# debería obviar estas dos obras, pero si realmente tiene que elegir entre una de las dos, mi recomendación es que se quede con la de Michaelis.

Mientras que la segunda es muy árida y cubre el lenguaje desde un punto de vista estricto y meramente descriptivo, la primera vive el C#. Y encima trae páginas completamente imprescindibles, esos Advanced Topics no tienen precio para entender de verdad el lenguaje.

A esta pareja les falta CLR via C#, que lo tengo en las listas de Amazon esperando la siguiente compra, que no creo que tarde mucho a hacer, ya que vuelven a tener stock de otros que pensaba comprar…

Quizás el mayor problema de esos libros sea el idioma, inglés, aunque es bastante sencillo y claro de entender, aunque el de Hejlsberg sea un poco más difícil, cualquier programador acostumbrado a leer la documentación del Visual Studio no debería tener problemas en entenderlos (hasta yo lo he hecho).

En ninguna de las dos vas a encontrar mucho .NET Framework, ya que son libros sobre C# (que en teoría es un lenguaje sin relación con ninguna implementación concreta de .NET). Hejlsberg apenas hace mención de clases o elementos .NET, Michaelis no se corta en especificar alguna que otra cosa, justo lo imprescindible para hacer esta obra más entendible y más lógica que la otra, y es por eso que la recomiendo puesto que C# sin .NET (o mono, o dotgnu) no es nada.

Aprendí C# y .NET hace unos años con el libro C# Professional 2.0 de la casa Wrox, y me quedaba el prurito de aprehenderlo de verdad, por lo que pregunté a Octavio Hernández (gracias, master) que me recomendara el mejor libro sobre C# sin .NET que hubiera en el mercado, y él respondió con los dos que nos ocupa.

Porque aprender .NET es una chorrada: tan sólo hay que ir a la documentación y mirar qué clases hay y cuáles son sus métodos, de la misma forma que cuando uno necesita hacer algo en Win32 se acerca a su API y la consulta. Otro tema es que encuentres lo que buscas, o que esté pero no seas capaz de encontrarlo, que me imagino nos pasa a todos con mayor o menor frecuencia.

Pero un programador debe conocer el lenguaje que usa con profundidad, por eso quería verlo desnudo, sin el arropamiento de su biblioteca de clases. Y siendo sincero, no me ha gustado. No estoy diciendo que sea un mal lenguaje, estoy diciendo que no me ha gustado mucho, básicamente por esa dualidad indefinida entre los tipos básicos y los objetos, entre los encajamientos y desencajamientos que creo haber entendido bien, aunque al parecer no cuándo se producen.

Desde luego tiene cosas maravillosas, como los atributos, la reflexión, ciertas construcciones, pero no me gusta mucho. Eso no quiere decir que no vaya a seguir usándolo.

Tengo pendiente una entrada sobre los atributos y la reflexión, aunque no sé si al final la escribiré o no. También se queda en el tintero comprobar de forma práctica cómo funcionan los box/unbox y su rendimiento, por lo menos hasta más adelante que tenga más tiempo libre.

Michael White: Equinox

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"Por supuesto, Equinox es pura ficción." Así comienza el Epílogo del autor. Porque nos encontramos con una novela al más puro estilo Código daVinci, aunque algo más relajado en sus contenidos.

Pero los paralelismos son evidentes. Todo comienza con un brutal asesinato de una mujer a la que le quitan el corazón y dejan una moneda de oro en su lugar, y de ahí se salta a un misterio alquimista y astrológico. Estamos en Oxford, en los mismos lugares en los que vivió Newton y toda esa gente prodigiosa que nos introdujo en la nueva ciencia.

Y de hecho Newton aparece en algunos capítulos, a mi modo de ver casi de relleno o como para justificar y dar un poco de tono –lo cierto es que no mucho- medievalista y ocultista, ya que sin sus breves apariciones la novela quedaría como una mera obra policíaca en busca de un asesino en serie bastante loco.

El tema ocultista es bastante sencillo: existe una invocación grabada en un objeto que permite conjurar al demonio para obligarlo a que cree la piedra filosofal con la cual poder convertir el plomo en oro. Y por un lado los guardianes protectores del secreto y por el otro los que a toda costa quieren hacerse con el objeto y obtener sus beneficios.

Y poco más. Aunque hay un par de golpes de efecto finales que nadie con dos dedos de frente se puede creer, la obrita sólo sirve para lo que ha sido concebida: entretenerse una tarde de domingo, porque encima, y lo que es de agradecer, no es muy larga.

Casi lo mejor de toda la novela es el epílogo, en el que el autor cuenta qué es verdad y qué inventado en cuanto a lo que ocurre en el libro, para evitar equívocos al lector. Personalmente creo que este tipo de novelas debería llevar estos epílogos para que el lector crédulo no se vea inmerso en una espuerta de tonterías sin mucho sentido.

Sólo por eso, me ha gustado un montón.

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