Neal Stephenson: Ciclo Barroco
Azogue
La confusión
El Sistema del Mundo
Y si se abstrae el hecho de lo que esperábamos (una novela en la que los protagonistas fueran únicamente Newton, Hooke, y otros científicos de la época) y nos centramos únicamente en el contenido de la misma, su calidad mejora notablemente.
Stephenson nos da una vuelta por el entorno mundial finisecular del xvii, con especial atención hacia Inglaterra, Francia y Holanda, pero sin dejar de lado otras zonas tremendamente importantes como la América hispánica y el sudeste asiático.
De la mano de Waterhouse y de Eliza asistimos al crecimiento tecnológico y económico, al renacer de la sociedad actual basada en el comercio y el movimiento del dinero, así como el avance continuado en todas las ciencias, tanto físicas como químicas. Asistimos a la creación de los Principia Mathematica, a la obra de Leibnitz e incluso la primera máquina de vapor. De la mano de Jack Shaftoe y su gente recorremos todo el mundo conocido y asistimos al comportamiento de las diferentes sociedades existentes en el momento. Desde la autocomplacencia regodeada de los españoles tanto en la península como en América, hasta los sultanatos asiáticos, pasando por la Norteamérica salvaje, el áfrica musulmana y los grandes centros de poder no europeos.
También encontramos puntos humorísticos muy buenos; no estoy hablando de escenas humorísticas como tales típicas de una novela de humor o de opereta, no, sino de escenas que hacen guiños increíbles a la realidad y algunas veces a otras escenas de otros libros.
La criptografía está presente como una necesidad en la comunicación secreta entre las personas, creada ex profeso para ello. Entre los elementos fantásticos o netamente no históricos podemos observar a Enot Roch o al judío Salomón, al oro enriquecido por la quintaesencia de la vida y a ciertas artes alquímicas que en la novela son lo que en la realidad a muchos les hubiera gustado que fuera, Newton incluido. Pero justo en el centro esta Waterhouse, ejemplo escéptico de lo que no puede ser pero que y, al menos en la novela, es.
Dado que no quiero desvelar nada de la trama argumental, lo único que puedo decir sin dar demasiadas pistas esta ha expresado en el párrafo superior.
Siempre se ha dicho que Stephenson estropea sus finales, lo vemos en la mayoría de sus obras, pero en ésta –quizás porque no lo tenga-, el final es bastante curioso, original e inesperado. Que el lector no espere una terminación apoteósica y con fuegos artificiales (no es el estilo del libro), si no una especie de retruécano hacia el lector y hacia los propios personajes principales de la novela.
Si alguien quiere conocer breves pinceladas sobre la trama argumental puede leer los comentarios anteriores que he citado al principio de la entrada. El tercer volumen, dividido en tres tomos, y que lleva por título El Sistema del Mundo narra desde el punto de vista de Waterhouse la lucha entre Jack Shaftoe y Newton por el control de la acuñación de monedas.
