Cosas mías

June 24, 2007

Jules Verne: Héctor Servadac

Filed under: Lecturas, Verne, Jules

Junto a Viaje al centro de la Tierra quizás sea la más fantástica de todas las novelas de Verne, no obstante justificable dentro de los Viajes Extraordinarios, ya que sirve como excusa para contarnos cosas sobre astronomía; si en De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna Verne no sale del sistema Tierra/Luna, en esta novela llega hasta Saturno, contándonos lo que se sabía en la época.

Entretenida, interesante, quizás un poco infantilizada como casi todas sus obras, el interés está centrado en el propio viaje en sí, cómo son capaces de sobrevivir al mismo.

También se ha comentado que es una de las obras más antisemitas de toda su producción; aquí nos presenta a Isaac Hakkabut , fiel estereotipo del judío avaro, prestamista y ladrón.

También toca de lleno otros temas típicos y tópicos, como la idiosincrasia del grupo español (que vende Ceuta a los ingleses), bailaores y gandules, así como los hijos de la Pérfida Albión, verdaderos estereotipos del inglés seco, rigorista y formalista, pagado de sí mismo. Pero también predominan los nacionalismos rusos y franceses.

Vamos, todo un dechado de corrección política y social, plenamente educador para los adolescentes medioseculares y finiseculares del XIX. Casi nada.

1 Comment »

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  1. Acabo de terminar de leerla hace un par de días, y he de decir que la novela está bastante bien; no obstante, son notables las inexactitudes (por no decir que Verne cae en el error…) científicas. El tema de si un asteroide pudiera llegar a chocar con la tierra, y al que el autor dedica todo un capítulo lleno de fechas, cálculos de probabilidades y mil nombres que a la mayoría nos sonarán a chino, ya es otro cantar.
    En esa obra Verne deja de lado los avances científicos para adentrarnos en una obra de supervivencia, tal y como ya hiciera en un relato corto, “El eterno Adán” (que recomiendo encarecidamente), así como en sus varias novelas de robinsones.
    Lo cierto es que, además de lo muy cogido por los pelos de su argumento, el ritmo de la novela es bastante lento; no sucede gran cosa durante más de trescientas páginas, aunque la peculiaridad de esta obra y la personalidad de algunos de sus personajes ayuda a sobrellevar los varios capítulos de relleno, publicados originalmente en periódico.
    En cuanto al antisemitismo, el concepto que tenía Verne (o la sociedad francesa de aquella época) sobre los españoles e ingleses, etcétera, es para echarle de comer aparte. En opinión del narrador, los españoles somos unos gandules que nos volvemos locos si nos dan una gitarra y unas castañuelas, y un judío que no sea avaro no es un buen judío. Ah, y los ingleses tienen que llevarse mal a la fuerza con los franceses y viceversa. Bueno, en todo caso supongo que la idea de todo esto es que las relaciones en Galia no fueran perfectas, así como una especie de Gran Hermano o, mejor dicho, de la Selva de los Famosos.
    En resumen, una obra bastante buena aunque nada creíble.Si realmente Hector Servádac y los suyos orbitasen en torno del sistema solar, creo que habrían muerto como cien veces en el espacio de unas horas. Y, en cambio, rebosan salud. Pero merece la pena leerla.
    Saludos.

    Comment by Iván — July 3, 2007 @ 6:10 pm

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