Fucowski. Memorias de un ingeniero
No, no me he equivocado de blog. Esta entrada va aquí. A sones de Música en torno a la Capilla Real de José Herrando, y por un fallo en la carga del iLiad (es decir, se me olvidó ponerlo a cargar al mediodía y se está cargando ahora), me he leído el libro del asunto de esta entrada en el ordenador (con un monitor plano de 24 pulgadas, una fuente bien gorda, y despachurrado en el sillón no se lee tan mal).
El libro no es un libro normal, o al menos no muy común en estos tiempos. Pese a estar en ese formato, no son más que algunas entradas del blog homónimo, con cierta continuidad más o menos hilada. Quizás alguien haya leído algún pedazo por ahí.
No voy a comentar nada sobre él. Mejor que lo leas. Te lo recomiendo encarecidamente, y sólo tardarás un par de horas. Depende de qué lado estés, te gustará o no, pero seguro que no te deja indiferente.
A mi me ha encantado, por el desparpajo del lenguaje. Por los giros. Como este, que no tiene que ver con el tema:
Lib me pasó mi guitarra y dijo:
-Tócame algo.
Yo dejé la guitarra en el suelo, y me lo tomé al pie de la letra.
Por la forma de narrar. Por lo crudo. Por las metáforas. Por todo.
Me he partido de la risa, sobre todo con la escena de los huevos. Y no porque sea humorística, no.
Por otra cosa.
Hazme caso y échale un vistazo.
Léelo.

Juer, le he echado un ojo y… bueno, tienes razón al afirmar que no deja indiferente.
Leí esporádicamente algunas entradas sueltas del blog y ya me parecía un lenguaje muy directo, sin tapujos, quizá de mal gusto en ocasiones, pero que reflejaba fielmente la realidad.
Comment by Ramón Sola — August 11, 2007 @ 10:09 pm