Tom Clancy: Órdenes ejecutivas
El amigo Clancy nos vuelve a llenar de lo maravillosos que son los EEUU, su potencia aun en plena crisis y la bondad inherente al pueblo americano.
También nos da caña con temas que desconoce por completo, como la efectividad, la forma de contagio y transmisión del virus ébola y un largo, larguísimo etcétera.
Vamos, que es literatura made in usa para consumo USA; aunque eso no quita que se trate de una novela enormemente entretenida aunque desconsideradamente larga (más de 1200 páginas en su edición de tapa dura).
El argumento es bastante previsible en todos sus aspectos, ya que los americanos son los mejores y la tienen más gorda (léase en tono irónico). Partimos del desastre ocurrido en Deuda de honor, y a partir de ahí una serie de países se alían para poner de rodillas a los Estardos Tullidos mediante el uso de armas químicas, un intento de secuestro a la hija pequeña de Ryan, un intento de asesinato al propio Ryan que ahora es presidente de los Estados Unidos, y algunos entorpecimientos internacionales.
Igual que en la anterior, la novela no termina ya que quedan algunos flecos sueltos, imagino que continuados en El Oso y el dragón, de próxima lectura.
