Louann Brizendine: El cerebro femenino
Parece ser que este libro ha causado bastante revuelo en el ámbito científico y mediático, y en cierta manera lo entiendo, ya que pienso que el efecto conseguido ha sido justo el contrario al que supongo la autora quería.
Es decir, se trata de un libro machista en grado sumo, ya que el cerebro femenino se compara con el masculino como si éste fuera el patrón válido en cuanto a cerebros; quizás la autora no lo quiso así, pero yo, como hombre, al leerlo, me da la impresión de que la autora así lo está haciendo, y a veces resulta enormemente divertido, hasta carcajeante, ver cómo se presenta la psique femenina rodeada de frenéticas e imparables oleadas de sustancias químicas, como si una mujer no fuera más que un flujo y reflujo de hormonas y que toda su vida pendiera de lo mismo…
Pero lo peor no es eso, lo peor es el texto en sí. Demos un repaso. Las niñas juegan con muñecas, son mandonas (quieren jugar a muñecas con su papá en lugar de con su mamá porque éste hace exactamente lo que ellas les mandan) y emplean trucos psicológicos para salirse con la suya sin ofender ni resultar ofendidas. Hacen riguroso caso a sus madres, no van tocándolo todo como los chicos (se ve que no conoce a mi sobrina de un año y pico: botón que ve, botón que aprieta), y en general si se les da un camión, lo acunan (volvemos a la comparativa de mi sobrina: si juega con un camión, lo usa como tal, y lo único que acuna son sus muñecas).
Luego les llega la pubertad. Otra irrefrenable oleada de hormonas que van y vienen y que las convierte en una máquina deseosa, ansiosa incluso, de gustar a los chicos y de que les crezcan las tetas, así como de pelearse con sus madres y de gozar con secretitos y relaciones entre chicas, hasta el punto de abandonar los estudios y la estabilidad social.
Pero ahí no acaba todo, ya que después llega la etapa de la caza del marido, el mejor espécimen posible de todos los disponibles, empleando todas sus técnicas femeninas de flirteo y conquista, que sea más alto que ellas, que tenga buen bolsillo (por supuestísimo), que sea simétrico (sic), que sea cariñoso y comprensivo, monógamo y que le de buenos orgasmos… para luego tener un hijo con su amante (no es “sic”, pero casi), comenzar a fingir orgasmos con el marido, etc.
Más tarde pasa a contar las etapas de maternidad, crianza y menopausia. Aquí el tono varía un poco, centrándose más en aspectos abstractos o genéricos, científicos diríamos (aunque todo el libro está documentado, no hay párrafo que tenga una o dos citas a bibliografía, que ocupa 1/3 de todo el libro).
Y lo peor de todo es que yo conozco a algunas que cumplen el estereotipo a pies juntillas, qué le vamos a hacer. Porque sinceramente creo que se trata de un estereotipo y que todo el libro trata de los estereotipos, o más bien parece que la autora no ha sabido enfocar el tema correctamente, ya que de la lectura del libro se deduce todo lo anterior; quizás hubiera ayudado una introducción comentando que eso son momentos en una mujer, o etapas con mayor o menor intensidad y duración, o que son un resumen de ciertos momentos en una mujer, pero desde luego conforme está el texto, clasifica a la mujer como un mamífero completamente dominado por sus hormonas sin libre albedrío y sin opción a decidir…
Si realizamos una lectura crítica y no lineal, el libro llega a entenderse, y se entiende lo que la autora quiere contarnos, pero lo cierto es que a mi modo de ver está bastante mal contado, o mejor dicho: faltan comentarios sobre el hecho de que el libro es una abstracción y no un ejemplo.
Casi cada frase está documentada con cita bibliográfica; excepto los ejemplos que la autora cita sobre sus propias pacientes, todo lo demás tiene su correspondiente publicación o libro, y esto es buena cosa, ya que de este modo la autora se cura en salud y nadie puede negarle el cientifismo y rigurosidad de la misma.
No hace falta comentar que en muchos aspectos el libro resulta enormemente revelador en cuanto a la forma en que piensa una mujer y cómo muchas veces los hombres nos vemos completamente incapaces de entender qué les pasa, y lo que es más importante: por qué les pasa. También intenta explicar (o explica) por qué las mujeres son tan intuitivas y tan capaces de saber lo que tú sabes… antes incluso de que uno mismo se dé cuenta de que lo sabe. Y muchas otras cosas más. Se trata de una lectura recomendable, pero siempre realizada desde el punto de vista expresado, es decir, no creas a pies juntillas que la vida de una mujer consisten solamente en lo relatado, que al menos no es válido para la mayoría de las mujeres a las que creo conocer de verdad o con las que he mantenido algún tipo de intimidad (y no pensemos mal, que no me refiero a sexo… Una mujer seguro que sabe a qué me refiero, a veces he sido “una más”, aunque cada vez tengo menos voluntad para mimetizarme de esa manera. ¡Joder, es que soy un tío!).
