Sawyer: Paralaje I: Homínidos
Un experimento de informática cuántica de una raza de Neandertales genera un puente entre su universo y el nuestro. Ponter, neandertal, cae dentro de un tanque de agua pesada que estaba midiendo neutrinos en nuestro universo.
La novela transcurre en ambos universos. En aquel, al compañero sentimental lo acusan de asesino. En este, Ponter intenta desesperadamente volver, aunque es cuidado y ayudado por una serie de científicos. Cuando la tensión llega al final, Ponter vuelve a su mundo y el libro acaba.
Un poco aburrido, un poco desesperante, sobre todo al final cuando no sabes si va a volver o no, el libro es una mera excusa para discutir sobre religión, ecología y gobierno planetario. Los Neandertales son mejores que nosotros en todo, Sawyer nos hace pasar por meros animales con inteligencia, cosa que es casi evidente.
Lo único achacable es que nosotros somos más evolucionados que ellos. Es decir, si una de las dos razas debe ser más coherente, somos nosotros ya que estamos detrás en el periodo evolutivo. Lo ideal hubiera sido que el contacto se hubiese hecho con alguna otra raza futura.
