Cosas mías

March 4, 2008

Cierro el chringuito

Pues eso, que estoy algo cansado de forzarme a escribir una entrada válida para poner aquí (y no es que las que pongo sean de mucha calidad), así que de momento voy a dejar estar un poco el tema.

No es un cierre absoluto, sino más bien cautelar, ya que iré haciendo eco de mis entradas en Geeks y quizás ponga alguna otra cosa, pero no con la frecuencia habitual…

Pues eso, que hasta luego.

February 24, 2008

Cybook Gen3 y el botón que avanza las páginas

Hace como tres semanas que pudo más mi capricho que el sentido común y volví a caer en la trampa: adquirí un nuevo lector de libros electrónicos, en este caso el Cybook Gen3, y encima lo hice por la puerta grande, comprando el kit más caro de todos, que trae unos auriculares, una funda de supuesto cuero –y digo supuesto porque no tengo muy claro que lo sea-, un cargador de 220, y una batería extra.

Realmente ignoro qué equipo de ingenieros diseña estos aparatos, pero no tienen ni idea de ergonomía ni de robustez. Si en el caso del iLiad todas las operaciones se realizan desde un molesto pinganillo que cuelga de la parte inferior del aparato y que seguro iba a durar poco si se lee con él conectado, en el Gen3 tenemos casi el mismo problema, ya que la conexión para cargar el aparato se realiza a través de un cable USB normal y corriente… que se engancha en la parte inferior del aparato, igual que con el iLiad, aunque aquí la ventaja está en que si rompemos el cable podemos cambiarlo sin más problema que comprando un nuevo, y, si somos tan zarpas que también rompemos el conector del aparato, supongo que también se podrá cambiar con maña ya que se trata de un elemento estándar.

Pero lo más estúpido que uno pueda echarse a la cara es la conexión con los auriculares, que se realiza con un conector micro-jack situado al lado del USB (es decir, debajo del aparato); encima, los chicos listos del Gen3 te suministran unos auriculares con el cable recto (sin acodar), con lo que a poco que leamos tumbados vamos a tardar a romper los auriculares y el conector menos de lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio.

Quiero creer que esta gente no es muy espabilada (tanto la del iLiad como la del Cybook) y que simplemente se trata de desconocimiento, porque la otra opción no me gusta nada, y es que sería de mucha desvergüenza que lo hagan así para que se rompa pronto. Aparte de ilegal.

En mi caso, en cuanto se acabe la garantía del iLiad lo primero que haré es abrirlo y hacerme un conector de carga en un lateral, ya pondré fotos. Quizás también le ponga una batería de mayor capacidad si la encuentro. En el caso del Gen3 es un poco estúpido ya que el aparato no se puede utilizar si se está cargando…

Otra cosa que no me mola mucho del Gen3 es la duración de la batería. Ni de lejos eso soporta 8000 cambios de pantalla. Pongamos 4000 y quizás nos quedemos largos. En fin, otra mentira más. Y volvemos a lo de antes. ¿Es que no se dan cuenta que se pilla antes a un mentirosos que a un cojo? Aquí también quiero pensar que es por desconocimiento o por pruebas mal realizadas…

Pero por lo que sí que no paso es por la posible violación de la GPL por parte del Cybook, cosa que estoy en proceso de averiguar. Al menos el núcleo del aparato es un Linux, y no hay código fuente publicado. Ignoro si el visor PDF lo es, imagino que sí. Del menú principal y del Mobipocket me imagino que será algo propietario. Aunque IREX no va muy detrás, ya que todavía no han publicado el fuente de su última actualización…

De lo que debería aprender la gente del iLiad es de la velocidad del lector de Mobipocket integrado en el Gen3. Y de las personalizaciones posibles. Se ve que en el iLiad el formato PRC ha sido metido a martillazos, en el Gen3 está perfectamente integrado y funciona fluido, suave y rápido, de hecho es paso de página es rápido, mucho más rápido que en el iLiad. Por el contrario, el paso de página del visor de PDF es algo más lento, aunque con una velocidad más que aceptable.

Y no hablemos de los tiempos de carga, tanto durante el encendido como en la apertura del un documento. Los libros en formato Mobipocket se cargan casi instantáneamente, y los PDF con algo menos de velocidad, pero no a la desesperante lentitud del iLiad.

La presentación de los libros es algo más cutre en el Gen3 que en el iLiad, pero sin embargo permite mostrar más libros en pantalla, y no usa el formato barroco en xml, sino que extrae los metadatos del propio documento, de haberlos.

La funda de cuero es demasiado gruesa y los agujeros están un poco desplazados, de tal manera que si ya es un poco complicado pasar página con el aparato en sí, metido en la funda resulta un tanto doloroso. Imagino que con el tiempo las teclas se vayan soltando. Otro potencial problema son las teclas laterales, al estar en el canto del aparato y ser éste tan delgado, lo habitual es que pulses alguna sin darte cuenta. Y sacar la tapilla de goma para ponerlo a cargar, conectarlo al PC o enchufar los auriculares es toda una odisea con la funda puesta. Casi un trabajo de Hércules.

La SD de 2GB que viene con el kit está de origen formateada con FAT… y nada más insertarla el aparato arma de las suyas, corrompiendo el contenido y dejándolo inútil excepto para un formateo. Ahora la tengo en FAT32 y parece que funciona bien. Lo dicho, esta gente no se entera mucho.

Bugs. Bugs. Bugs.
Unos cuantos. El botón de borrar no funciona, en este caso es un “by design”, ya que lo pone en el manual.

Está el tema de la corrupción de la SD, que se produce si está formateada en FAT o si apagamos el aparato (o se apaga solo) mientras tenemos un libro abierto que esté situado en ella. En ese momento perdemos por dónde íbamos y la solución pasa por hacer un chkdsk de la tarjeta en un PC (y seguiremos habiendo perdido la posición). Aunque este problema no se presenta siempre, sí lo hace con la suficiente frecuencia como para resultar frustrante, ya que si en el caso del visor PDF tenemos la página por la que vamos, en el PRC sólo hay una barra analógica. Y anda que no cuesta volver al sitio en donde estábamos. Si el libro está situado en la memoria del aparato, este problema también se presenta, pero con menos frecuencia. Así que mejor será que salgas a la biblioteca antes de apagar el aparato.

No avisa de que se está quedando sin batería, es decir, si estás leyendo y el aparato decide que ya no le queda carga, se apagará y perderás el punto de lectura y posiblemente dejes corrupta la SD, y es que la pantalla de lectura no lleva indicador de batería. O lo uno o lo otro. Es decir, o ponen el indicador o avisan y cierran bien (más o menos como en el iLiad, que te avisa y si ignoras, al final se apaga bien).

Parece ser que el medidor de batería es bastante más impreciso que el del iLiad (que ya lo es de por sí).

También tiene problemas de conexión, o más bien a veces Windows (lo he probado en un XP y en un Vista x64) lo reconoce como una cámara… y cuando “la enciendes” o te sale un fondo azul como lo que ve la cámara o se activa la que tengas en el ordenador. Ya sabemos qué era originalmente el SDK y la placa de evaluación con la que hicieron el aparato.

La calidad de la pantalla, pese a ser una generación superior a la del iLiad, es mucho peor, y no me refiero al nivel de grises, sino a que un tamaño de letra que se ve estupendamente en el iLiad apenas se puede distinguir en el Gen3, aunque aquí supongo que también tendrá culpa el software.

Si leemos con el iLiad a plena luz del sol, la pantalla semeja ser papel de periódico un poco agrisado, sin embargo la del Gen3 tiene una especie de gránulo multicolor que por lo menos a mi me da la impresión de ser similar a lo que vemos cuando nos restregamos los ojos…

El servicio técnico es inexistente, es decir, no hay una dirección de correo electrónico clara a donde preguntar, ni un teléfono de asistencia, y según he podido leer por ahí, en general no suelen hacerte mucho caso con la excusa de que los correos son filtrados por su sistema de antispam… Mi experiencia es la de enviar dos consultas sin respuesta desde la dirección de correo desde la que se compró el aparato… y solucionar los problemas gracias a los foros de MobileRead.

Resumiendo
Para finalizar diré que el aparato me gusta pese a todas las pegas que he comentado, me gusta más que el iLiad aunque ahora valoro las características únicas de éste, como el mayor tamaño y calidad de la pantalla, la forma de trabajar con documentos PDF y la pantalla táctil.

Otra cosa a tener en cuenta es que el iLiad no resulta tan caro comparado con el Gen3. El primero vale 650 euros, el segundo, 350. Con el primero tienes una pantalla casi del doble de tamaño, de mejor resolución y calidad, así como la posibilidad de dibujar sobre ella.

En cuanto al software de lectura, el Gen3 gana al iLiad por goleada, pero cuando la gente de IREX se espabile los va a dejar a la altura de los talones, porque se trata de una máquina más rápida –con la paradoja de que ejecuta el software a menor velocidad- y con más posibilidades.

Finalmente, y espero que sea por mucho tiempo, he aquí mi resumen de gadgets con los que leo (con algunos hago otras cosas, pero todos me sirven para leer):

1. Dell x51v (PDA): Mi vieja, entrañable y venerable PDA, por la que han pasado más de un centenar de libros; todavía la uso para leer en inglés libros en formato Mobipocket, ya que es la que mejor uso hace del diccionario. Como hecho anecdótico, la batería dura más que la del iLiad.

2. iRex iLiad (eBook): Genial para leer PDF incluso en A4 si no van a doble columna. Lo uso cuando viajo para llevarme la documentación técnica en lugar de los tochos de manuales. Para Mobipocket no sirve dada la poca velocidad del paso de hojas y del diccionario.

3. Cybook Gen3 (eBook): Genial para leer Mobipocket y PDF, este último siempre que esté adecuadamente formateado. Aunque el diccionario funciona bien, la selección de la palabra resulta dificultosa porque al no ser la pantalla táctil, hay que ir con los cursores.

4. Q1Ultra (UMPC): Para leer PDF a todo color en A4, con la programación de las teclas rápidas es una gozada. La duración de la batería pasa de las tres horas, arranca y funciona muy rápido para ser un PC de estas características, y también se puede leer Mobipocket. No lo uso mucho porque cuando me doy cuenta, en lugar de leer estoy haciendo Sudokus o jugando al Hexic. Este me sirve para leer libros técnicos online.

5. PC: Sin comentarios. Con la pantalla TFT de 24 pulgadas que tengo es una gozada leer el Scientific American y otras revistas electrónicas, pero como soy un gandulazo, eso de leer sentado en una silla no es lo mío.

6. Mi biblioteca. Sin comentarios. Mi fuente principal. Unos 3000 volúmenes. Un 20% de ella todavía por leer, y aumentando. 1/3 de libros de ciencia ficción (una Ultramar casi completa, una espuerta de Martínez Roca negros…), 1/3 de libros de ciencia (mates, física, electrónica, informática…), 1/3 de otras cosas (novela histórica, best sellers, clásicos…).

March 20, 2007

José Méndez Herrera: Ensayo biográfico sobre Charles Dickens

Filed under: Lecturas, Chatarrillas

De verdad que no lo entiendo. Me vais a perdonar pero sigo sin entender las ínfulas literarias mal llevadas del autor de la biografía de Dickens que, como el biógrafo de Galdós, convierte lo ameno en casi insufrible. En este caso no hay párrafos de cuatro páginas, pero sí de dos, y, al igual que ocurre con Sainz de Robles, convierte la lectura de una biografía en algo bastante cargante.

Dickens, al que al parecer no le gustaba mucho el mar pues se mareaba –son palabras del propio Méndez- tiene que soportar ser biografiado como si de un barco se tratara, ya que la genial idea del biógrafo es dividir la vida del autor en términos marineros y a partir de ellos ir desgranando los hechos.

Pero por si eso fuera poco, encima se nos va más allá de los Cerros de Úbeda en cada inicio de sección, trayendo y llevando al pobre Dickens, arrimándolo a una tempestad o a una costa, generalmente empleando metáforas muchas veces sin sentido alguno.

Y lo peor no es eso, lo peor de todo es un párrafo contando algo de su vida y doce desvariando, aparte de ir revelando, sin aviso previo, elementos de la trama de casi todas las novelas…

Añadamos que no trae ni bibliografía ni listado de obras y fechas ni referencias ni nada de eso.

Y como botón de cierre, esa jodida manía de traducir los nombres de pila… Carlos por Charles, Oliverio por Oliver… En fin.

 

Dickens es el Galdós británico, o mejor dicho, Galdós es el Dickens español, los paralelismos son evidentes tanto desde el punto de vista literario como personal. Galdós escribió sobre los españoles y Dickens sobre los británicos, etc.

Ambos de clase media, a Dickens el éxito le vino pronto aunque su juventud fue bastante difícil económicamente hablando, ya que tuvo que trabajar en esas empresas explotadoras de niños que luego supo describir con tanto acierto en sus obras.

La mayoría de las novelas de Dickens están basadas en lo que ve y lo que recuerda, y muchas escenas son autobiográficas así como muchos personajes son gente de su alrededor, caricaturizada o exagerada.

Viajó a Estados Unidos dos veces, en su primer viaje comenzó a defender el tema de los derechos de autor, el segundo fue para realizar lecturas de sus propias obras, que le granjeaban más éxito y dinero que las propias novelas, y de hecho dichas lecturas tuvieron una parte importante en su fulminante muerte, pues pese a los consejos médicos en contra, siguió realizándolas a pesar de sus problemas de salud.

Fundó dos revistas, aunque la primera creo que sólo estuvo en la calle unos pocos números; con la segunda le fue mucho mejor, y era el lugar en donde habitualmente publicaba sus obras por entregas, porque Dickens publica casi siempre por entregas y va componiendo sus novelas al vuelo, manteniendo y respondiendo a la opinión de sus lectores, lo que si a veces es una ventaja, otras no lo es, ya que hechos pasados pueden forzarle a no poder realizar acciones futuras, mientras que si se escribe todo antes de publicarlo siempre se pueden corregir los inicios; aunque al final optó por tener los argumentos fijados de antemano, muchas de sus novelas, sobre todo las primeras, contienen esas vueltas algo extrañas al lector moderno por los motivos citados.

Dickens, igual que Galdós, cosechó en vida un enorme éxito, tanto que a veces se vio abrumado por él. Le gustaba viajar –aunque al parecer no por mar-, recorrió toda Europa y los Estados Unidos, y llegó a vivir por temporadas en Italia, Francia y Suiza (o Alemania, no lo tengo claro).

Dickens, aunque en un principio pueda parecer inusitado, ejerció la ironía y la crítica social más radical, aunque de forma solapada, y es que muchas de sus obras no son más que vehículos para mostrar toda la miseria y maldad que había en la época…

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