Está claro que Sánchez Ron no es un buen divulgador. Este es el segundo libro de él que leo, o más bien el primero, ya que el otro, Historia de la física cuántica, lo abandoné al poco de comenzar por su aridez en una pretendida obra divulgativa.
No es que el hombre escriba mal, que no lo hace, pero presupone que tu sabes tanto como él, de modo que, en el libro anterior que he citado y en éste en aquellas partes en las que explica temas histórico-científicos, nos narra los hechos que ocurrieron sin explicar qué significa tal o cual avance o descubrimiento; es decir, meramente se dedica a narrar qué descubrió cada cual, sin entrar en detalles en lo que es tal o cual avance, con lo que, si no sabes ya de antemano qué es la radiación alpha o beta, te quedas sin saberlo, aunque sí aprendas que la descubrió Rutherford.
Aparte de eso, Sánchez Ron escribe muy seco, con grandes saltos de temas entre párrafos o secciones, enlazados con expresiones como “y ahora voy a contar esto” (la expresión no es textual, pero se le acerca), y lo cuenta.
Pero menos mal que no todo el libro es así.
El tema principal del mismo es contar la Historia social, política y económica de la ciencia (siglos XIX y XX) tal y como reza el subtítulo, y, pese a explicar algunas cuestiones con tablas y datos, en lugar de que éstos sirvan de demostración a lo vertido en el texto, el libro resulta, como poco, original y entretenido porque al parecer hay pocas obras de este estilo, y no se le puede achacar al autor falta de documentación, no.
Por ello, las partes en las que cuenta la relación de la ciencia con la sociedad resultan bastante interesantes y amenas, quizás porque no tengan ningún contenido científico ni divulgador… Lo cierto es que el libro se puede leer si nos saltamos la parte histórica y cronológica de los descubrimientos, que resulta demasiado árida e inexplicada.
Einstein y la ciencia ficción. Sánchez Ron dedica un capítulo entero a Einstein y a la influencia tanto de sus ideas como de él mismo en la sociedad. Es un capítulo interesante, ya que intenta, entre otras cosas, demostrar la no influencia directa en ciertos movimientos sociales, políticos y culturales sobre los que habitualmente se piensa que Einstein influyó. Entre los que sí tuvo una enorme influencia fue en la ciencia ficción, creando una nueva línea y matando a la antigua; sin embargo, tan sólo menciona brevemente ciertos relatos de Hoffman. El análisis es, evidentemente, parcial y carente de profundidad… ¿Está el resto del libro en la misma situación que el tema tratado? Esperemos que no.
Einstein en España. Einstein visitó España –Barcelona, Madrid y Zaragoza- en 1923. Posteriormente se le hizo una invitación formal para que se quedara aquí como catedrático en Madrid; si bien lo primero es conocido, lo segundo no lo es tanto, y Sánchez Ron nos lo cuenta de forma magistral… Qué buen argumento para una ucronía: Einsten, aparte de aceptar (que realmente lo hizo), viene y crea en España lo mismo que se creó en Estados Unidos unos años después. ¿Qué hubiera sido del mundo si Franco hubiera tenido la bomba, etc.?
Desde luego hay dos capítulos que, pese a lo árido de la obra, son geniales, y quizás sean el centro y motivo del libro. El primero trata sobre la ciencia alemana desde la Primera Guerra Mundial hasta la Segunda, y en el otro nos cuenta el Proyecto Manhattan visto desde una perspectiva política y social, continuando luego con temas como la Guerra Fría.
Otro capítulo a resaltar es el de la evolución del ADN… Y volvemos a reiterar que la explicación divulgativa apenas es comprensible, pero la explicación social y política sobresale… y aterra en cierta medida.
El tema ecológico lo resuelve –qué pena- en unas breves páginas finales