Cosas mías

April 28, 2009

Dickens: Historia de dos ciudades

Pensaba yo que me había curado de las traducciones macarrónicas del amigo Méndez Herrera, pero no, sigo empachado de él hasta grado supino, de hecho he leído una versión más ligera que aparece por la red ya que la que tengo me ha parecido insoportablemente pesada. Sé que esto es una manía mía, ya que lo poco que he leído de Dickens en inglés tiene el mismo tono barroco y recargado, así que lo único que ha hecho Méndez ha sido mantener, loablemente, el tono del autor original.

Esta novela es una novela política ambientada en los días previos y siguientes a la revolución francesa y situada entre París y Londres. Los personajes son revolucionarios encubiertos con el consabido componente femenino y poco más. Uno de ellos es un malo maloso, el otro un bueno buenoso, personajes intermedios y un argumento basado en la similitud física de ambos contendientes y, como en toda novela decimonónica, acaba todo lo bien que puede acabar.

March 13, 2009

Dick: Cuentos IV

Más de lo mismo, magníficos cuentos, algunos de ellos en este volumen tienen un fuerte contenido político, pero todos ellos son geniales.

August 15, 2008

La falacia de que los lectores de eBooks no gastan batería si no pasas página

El que se afirme alegremente de que si no pasas página, un lector de libros electrónicos construido con eInk no gasta batería es mentira. Lo voy a demostrar de tres formas diferentes, la razonada lógicamente, la evidente por sí misma sin tener conocimiento alguno de electrónica y la práctica, aunque esta deberéis comprobarla vosotros en casa.

Lo que se quiere afirmar es que la pantalla de un lector de libros electrónicos no consume mientras no se pase página.

La electrónica

¿Qué es un iLiad, un Gen3 o un HanLin? Sí, me refiero a que son unos aparatos, pero esos aparatos traen una electrónica. ¿Qué es esa electrónica? Pues ni más ni menos que un ordenador chiquito. Para hacernos una idea, son equivalentes a una PDA o al cacharro que lleva encima el de UPS o el que toma la lectura de los contadores de la luz. Y no es una afirmación gratuita, lo sé porque les he instalado Windows CE a más de uno (evidentemente no a un lector de eBooks, pero sí a otros tipos de aparatos que al final suelen tener la misma electrónica).

Por tanto, un lector de eBooks consiste en una pequeña placa base de ordenador, una pantalla de algún tipo, una serie de botones y una batería para que todo el sistema funcione.

Esa placa debe llevar un sistema operativo igual que nuestros ordenadores… e igual que la mayoría de aparatos más o menos complejos, desde un reproductor de DVD o una televisión moderna, hasta un satélite espacial o un avión de combate. Y si alguno de estos aparatos no incorpora un sistema operativo conocido, seguro que los programadores han tenido que desarrollar una funcionalidad más o menos equivalente a uno de ellos.

Los lectores de eBooks suelen traer Linux como sistema operativo. Pero no es un requisito, de hecho integrar un Windows CE –y lo digo por experiencia- es mucho más fácil que hacerlo con Linux y, me vais a perdonar, seguro que funcionarían mejor, porque Windows CE tiene menos bugs en su código que Linux… No quiero entrar en detalles sobre este aspecto, pero os aseguro que es completamente cierto. Y el precio no es problema: El Platform Builder vale 800 dólares USA (Y podremos construir los sistemas operativos que queramos con él, por lo que sólo hay que pagarlo una vez), y cada licencia de CE, 4 dólares la última vez que lo vi.

Pero centrémonos en lo que nos interesa. Encima de ese sistema operativo el fabricante ha de crear un software que es el que nosotros, como usuarios del lector, vamos a ver y con el que vamos a interactuar.

Y luego están los libros en sí, que son ficheros que dicho software carga en memoria y visualiza por pantalla.

Por otro lado, la placa base de uno de estos aparatos debe contar, por lo expuesto hasta aquí, de al menos un microprocesador, un sistema de memoria de ejecución sobre la que se cargue el sistema operativo y las aplicaciones (totalmente equivalente a la RAM de un PC), y un sistema de almacenamiento secundario que contendrá al menos el sistema operativo y las aplicaciones. En general este sistema suele estar compuesto de algún tipo de memoria ROM moderna, como memorias flash NOR o NAND. También suelen tener otro tipo de almacenamiento interno flash para que guardemos nuestros libros (que a veces está compartido con la propia ROM del sistema; es decir, lo que sobra una vez grabado el sistema operativo es lo que tenemos disponible para nosotros, aunque hacerlo así es bastante peligroso para la integridad del aparato). Adicionalmente también suelen disponer de bahías para inserción de otros tipos de memoria (en general flash), como tarjetas SD, Compact Flash o USB.

Cuando nosotros encendemos nuestro lector ocurre lo mismo que cuando encendemos el PC: primero se carga el sistema operativo y luego las aplicaciones que usemos. En el caso que nos ocupa, sólo hay una aplicación, y es aquella con la que interactuamos para leer (que puede estar a su vez compuesta de más aplicaciones, pero nuestro control sobre éstas secundarias es completamente nulo). Eso gasta energía.

Finalmente está la pantalla. Tradicionalmente en los sistemas embebidos, este es el dispositivo que más energía consume de todos. Pero los chicos listos han conseguido un tipo de pantalla estático que sólo consume cuando se cambia lo que esté visualizando. Si nos fijamos, es el equivalente a las memorias flash (sean del tipo que sean): sólo gastan energía mientras se está leyendo o escribiendo sobre ellas, y cuando se corta la energía, mantienen su estado interno. Lo mismo ocurre con la pantalla, pero las pantallas son de solo escritura, es decir, desde el punto de vista del sistema operativo, en una pantalla sólo se puede escribir, no leer.

Resumamos un poco. Encender el aparato consume energía. Leer de la memoria interna o externa consume energía. Escribir en la pantalla consume energía. Mientras no hagamos ninguna de esas cosas, nuestro lector no consumirá energía.

Falso, falso como la falsa monea, que dice la canción.

¿Por qué? Pues porque hay un microprocesador que consume energía aunque esté en un bucle NOP. Porque hay una RAM (como la de los PC) que necesita que un reloj le dé pulsos para que no pierda los datos de ejecución (aquellos que se cargaron en esa RAM al encender el aparato y que hacen que cuando pulsemos un botón el micro ejecute código (que está en esa misma RAM) y pase de página). Suponiendo que los lectores lleven SRAM (que no necesita el refresco pero que es sensiblemente mucho más cara que la DRAM típica), siempre queda el consumo de mantener alimentados dichos chips. Consumiendo energía.

Podríamos argumentar que cuando no estamos tocando nada el microprocesador entra en estado de conservación de energía, igual que la RAM. Pero aun así, aunque se consuma menos energía, se sigue consumiendo algo. El procesador consumirá, menos, pero consumirá. La memoria, sea DRAM o SRAM también consumirá (y a veces hasta más que el microprocesador). También debe existir un circuito que despierte a la RAM y al procesador cuando toquemos alguna tecla, y ese circuito también consumirá energía.

Pero aquí tenemos otro problema: si el equipo está en suspensión, la recuperación desde ese estado requiere tiempo. Cuanto más profunda y ahorrativa sea esa suspensión, más tiempo (y energía) se consume para revivir la circuitería.

Resumiendo: los lectores de eBooks consumen energía aun cuando no los estemos tocando.

Puede que no sea mucha, pero resulta que las baterías que incorporan tampoco suministran mucha. Si le pusiéramos una batería de un portátil moderno a un lector es muy posible que nos muriéramos de viejos sin tener necesidad de recargarlo nunca, pero con las minibaterías que traen es necesario hacerlo periódicamente.

Por ejemplo, el iLiad no tiene control de energía. Las últimas versiones de firmware reducen la velocidad del procesador de 400 a 100 MHz, con lo que se ahorra algo de energía. Según el fabricante, la placa no soporta ningún modo suspensión, y por eso su batería dura tan poco… Podría ser cierto, pero lo más seguro es que el problema esté en el Linux, que será el que tenga problemas para suspender e hibernar, problemas que en general tienen todos los Linux, incluso los de los PC.

El Gen3 tiene un control exquisito de la energía, aunque yo más bien creo que, como el iLiad, tampoco puede suspender ni hibernar, sino que el fabricante de la placa ha hecho un inmejorable trabajo de optimización energética de todos los componentes electrónicos.

El HanLin tiene un modo de suspensión, supongo que total o casi total porque la comunidad dice que en ese modo la batería dura igual que apagándolo. ¿Cuánto tarda a reaccionar desde que apretamos el botón para volverlo a la vida? Recordemos esta pregunta para la última sección.

La práctica

Aquí sois vosotros los que tenéis que hacer la prueba; yo no lo he hecho pero estoy completamente seguro del resultado.

Una batería, si no está conectada a ningún lado, se va descargando sola. ¿Por qué? Por su resistencia interna, que aunque sea muy alta, va drenando poco a poco su energía almacenada (de hecho, cuando estamos usando una batería en un aparato, una parte muy pequeña de la energía que estamos consumiendo la está consumiendo la propia batería).

Ese ritmo de descarga es ínfimo, pero existe. La primera prueba sería coger una batería cargada al 100% y dejarla que se descargue sola. Anotar cuántas horas tarda (seguro que varios meses).

Ahora carguémosla y pongamos esa batería en nuestro lector, encendámoslo y dejémoslo, sin tocar, hasta que se apague. Midamos el tiempo. Comparemos. Me apuesto un gallinfante multicolor a que el tiempo de descarga es sensiblemente menor.

QED, que dijo aquél.

En mi iLiad el tiempo de descarga de la batería sin tocar el aparato es aproximadamente de unas dos horas más que estando leyendo constantemente en él (una página por minuto, más o menos).

La lógica

Dale al botón de encendido de tu lector y cronometra. Pasa de apagado (consumo cero) a encendido (consumo funcionando) en x segundos.

Pasa una página. ¿Cuánto tarda? Si no estuviera consumiendo nada (consumo cero) tardaría a pasar a consumo funcionando x segundos, y realmente tarda muchísimo menos (de hecho, el tiempo que tarda es el tiempo de cambio de pantalla, no de paso de energía cero a energía funcionando).

Ahora al revés. Si está encendido y no consume nada, ¿por qué tarda tanto tiempo a encenderse cuando está apagado? ¿No sería mejor que estuviera encendido siempre (en ese supuesto modo de consumo de energía cero) y cuando le diéramos al botón de encendido se activara (pasando de consumo cero a consumo funcionando)?

Pero no ocurre así, el iLiad pasa de estar apagado a estar encendido en más de un minuto. El Gen3 y el HanLin bastante menos, pero seguro que más que el segundo que tardan a pasar página.

La objeción obvia a esto es que no es lo mismo encenderlo que activarlo. Vale. Pero entonces ¿por qué no lo ha hecho el fabricante? Es decir, ¿por qué el fabricante quiere que encendamos el aparato en lugar de que lo activemos? La respuesta es obvia.

Hagamos una comparativa con una PDA (que es tremendamente similar a un lector de libros). Mi Dell Axim x51v tiene dos modos de apagado: el total y el de suspensión. Para efecto de lo que queremos decir, el modo de suspensión es equivalente al de encendido pero con la pantalla apagada. Pero sin embargo, en el modo de suspensión mi PDA (que tiene un control de la energía exquisito, con más de 6 horas de funcionamiento continuado estando encendida), al cabo de unos dos meses, si no la pongo a recargar, se apaga porque la batería se agota. Por lo tanto, si el modo de apagado de una PDA consume energía, el de un lector (que es una variante de una PDA), también. Si no fuera así, deberían existir PDAs que no consumieran nada estando en standy, pero no las hay.

Ahora pensemos en un PC. Pongámoslo en suspensión total (cuando se apaga todo y parece que esté apagado) y apaguemos también el monitor. Tenemos el equivalente de nuestro lector cuando no está haciendo nada y supuestamente estamos leyendo. Saquemos el cable de corriente del PC. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está la suspensión? Se apagó, ¿no? Perdimos el estado de suspensión, ¿no? Si ponemos el cable de corriente y le damos al botón de encendido veremos que el ordenador arranca normalmente y que ha perdido el estado de suspensión.

Por lo tanto, los modos de suspensión consumen energía. [En un Vista con suspensión híbrida no habríamos perdido nada, pero no porque haya conservado el estado de suspensión, sino porque con la híbrida también se hiberna, y la recuperación se produce desde la hibernación, no desde la suspensión. Además, esa activación también tarda sensiblemente más que si se hubiera levantado de una suspensión normal.]

Traslademos esto a nuestro lector de libros y veremos que aunque no estemos haciendo nada con él, si está encendido, está consumiendo.

Y si todavía no estamos convencidos, recuperemos la pregunta que hicimos cuando hablábamos del HanLin y su modo de suspensión: ¿Cuánto tarda a recuperar el estado? Y hagamos otra más: ¿Tarda igual que cuando pasamos página, o tarda más? La respuesta es que tarda bastante más. Por lo tanto, cuando está encendido está en otro modo de suspensión (caso de estarlo, que lo dudo) cuya recuperación es más rápida que esa suspensión en la que casi no gasta energía. Y si esa recuperación es más rápida es porque es menos profunda y por tanto está consumiendo más energía… Y si el HanLin es el aparato que mayor duración de batería tiene, eso quiere decir que los demás todavía consumen más cuando estamos leyendo.

August 14, 2008

HanLin V3 vs Gen3 vs iLiad

Tras la introducción de rigor sobre el HanLin, en esta entrada vais a encontrar una comparativa real, no basada en ningún tipo de afán comercial ni partidista, sino simplemente personal, dictada por la propia experiencia utilizando los tres aparatos de forma más o menos regular. En una futura entrada describiré cómo crear contenidos personalizados para los tres aparatos.

HanLin V3

El HanLin es un producto de la casa Jinke (parece que son chinos), y es el fruto final de varias versiones de lectores de libros electrónicos, no todos ellos construidos con eInk. Esta versión cuenta con pantalla del tipo Vizplex que se supone es más rápida y de mejor calidad que la normal o antigua (luego veremos cómo pienso que no es así). Tiene una pantalla de 600x800 del mismo tamaño que la del Gen3, ejecuta un Linux como sistema operativo y soporta los formatos PDF, DOC, WOLF, MP3, HTML, TXT, CHM, FB2, Djvu, PNG, TIFF, GIF, BMP y JPG; creo que es el aparato que más formatos de texto diferentes soporta (léase: texto), aunque al final viene a ser lo mismo que si no pudiera trabajar con tantos ya que la funcionalidad de algunos es meramente testimonial.

Por ejemplo, el formato WOLF es una chorrada inventada por el fabricante como formato nativo que no sirve para nada, ya que parece que simplemente son pantallas bitmap almacenadas una detrás de otra.

Lo interesante de este lector es que puede leer CHM (los archivos de ayuda de Windows y en el que vienen muchos libros técnicos electrónicos) y, sobre todo, FB2, que es un formato bastante decente basado en XML comprimido inventado por un ruso. Si el iLiad tiene PDF como formato nativo, el GEN3 el Mobipocket, en el HanLin el formato preferido debería ser FB2…

Como nota curiosa, no soporta Mobipocket ni de lejos; recuerdo que cuando compré el Gen3 me decidí por él en lugar de por éste porque no soportaba dicho formato, y yo tengo bastantes libros comprados bajo PRC. Considero que es una falta imperdonable, sólo medio satisfecha por el hecho de disponer del FB2…

No es táctil, pero trae bastantes teclas, entre ellas los números del 0 al 9 (dispuestos como si fueran del 1 al 10), algunas de ellas son multifunción (dependiendo de qué estemos haciendo tendrán una funcionalidad u otra), y tiene la ventaja de que se puede pasar página tanto con la mano derecha como con la izquierda. Cuenta con una especie de “menú inicio” al estilo Windows (muy, pero que muy simplificado), y todas las opciones traen asociado un número, que mapea directamente sobre el teclado, de forma que correr por los menús es bastante rápido.

Como siempre, el tema de la batería es el que más amollas levanta, aunque creo que en este caso la realidad está más cercana a lo que anuncian: tras dos días completos de encender, apagar, sacar y meter la SD (no piensen mal), jugar con las opciones, etc, sólo se ha agotado ¼ de la batería. Considerando que ésta está en su primera carga…

El paquete, comprado en Apolo XXI (por cierto, comprado un jueves, el viernes me pusieron un correo indicando que había salido por Seur, y el lunes lo recibí), trae, aparte del aparato en sí, unos auriculares, una funda bastante funcional que parece ser piel sintética, una bolsilla con dos tornillos extra para la tapa de la batería (todo un detalle), un destornillador para poner y quitar la batería, y el cargador. También trae una SD de 1GB (junto a un adaptador USB a SD) con 100 libros en castellano en varios formatos. Teniendo en cuenta que el aparato vale en la web del fabricante 300 dólares, añade transporte y quizás aduanas, el hecho de que no trae ni SD ni funda, el pagar 315 euros con portes incluidos no resulta, ni de lejos, tan caro.

Comparando, que es gerundio

Duración de la batería: parece ser que el HanLin es el que mayor duración tiene, luego viene el Gen3 y finalmente el iLiad, cuya duración es casi risible (parecida a la de mi PDA, una Dell Axim x51v). Con el Gen3, yo al menos necesito recargar cada tres o cuatro novelas de tamaño medio. Con el iLiad, pues a veces no puedo leer una por completo, y el HanLin, de momento, no lo he cargado, aunque por lo que veo, su duración es similar o superior a la del Gen3.

El HanLin tiene una ventaja sobre los otros dos: su batería es estándar, pertenece a un par de modelos de Nokia, por lo que cuando se estropee las posibilidades de sustitución de la misma son, en teoría, mejores. Y digo en teoría porque lo mismo cuando vayamos a comprarle una batería éstas ya estén descatalogadas… Al único que no se le puede extraer la batería de forma sencilla es al iLiad, que está cerrado con unos minúsculos torx. En los otros dos existe una tapilla cogida con un tornillo.

El tiempo de carga del Gen3 es absurdamente largo, el del iLiad es más o menos de tres horas. Desconozco el del HanLin, pero según la documentación la duración es similar a la del iLiad.

Peso: Por un estilo. El HanLin parece algo más pesado que el Gen3, y aquí no puedo compararlo con el iLiad porque éste es mucho mayor, aunque no existe mucha diferencia entre los tres. Me refiero a la relación relativa de peso cuando estás leyendo (en la que también interviene la ergonomía), no a su peso real.

Calidad de pantalla. Depende del visor que estemos utilizando. Tanto el HanLin como el Gen3 tienen 4 tonos de grises, el iLiad, 16, por lo que las cosas en color se ven mucho, pero que mucho mejor en éste último.

Pese a no ser Vizplex, el iLiad presenta una mayor calidad a la hora de presentar el texto, con bordes más suavizados y una mayor nitidez. Le sigue el Gen3, y el peor de todos es el HanLin. No tiene nada que ver con el tamaño de la fuente, ya que el iLiad presenta con una calidad acojonante las fuentes pequeñas, sean del tipo que sean. Sin embargo, el HanLin muestra algunas fuentes sensiblemente mejor que otras, mientras que el Gen3 difumina un poco algunas fuentes pequeñas. Es un tema un poco delicado, ya que también depende del formato de documento y la fuente contenida. También es un poco chorra, ya que en todos los casos cumplen sobradamente con su función, pero ciertamente si colocas uno al lado del otro enseguida ves la diferencia.

Velocidad de la pantalla. Pues depende del formato, pero para el mejor formato de cada uno de ellos la velocidad es aproximadamente la misma. Quizás el HanLin sea algo más lento, pero de forma casi indetectable.

Y aquí es cuando explico lo del Vizplex. Oficialmente se dice que este tipo de pantallas se ven mejor y son más rápidas que las antiguas. Ciertamente tienen un menor reflejo, pero sin embargo yo veo una especie de granillo (al estilo de la pulpa de los periódicos) que en las antiguas no se ve. La única ventaja real (quitando lo del brillo, que muy bien podría deberse a que el iLiad tiene encima el táctil) es que al parecer el Vizplex puede cambiar una parte de la pantalla sin problemas (es un decir, porque hacer eso va degradando la nitidez), por lo demás para mí la nueva es incluso peor que la vieja, ya que tiene menos tonos de gris.

Ergonomía. El HanLin sin lugar a dudas. Tiene más botones con más funcionalidades, se puede pasar página tanto con la mano derecha como con la izquierda, son muy fáciles de presionar (no como los del Gen3, que hay que tratarlas a martillazos), y la carcasa trae unas rugosidades parecidas a las del iLiad, que hacen que se pueda sujetar con más firmeza. El Gen3 recoge la mierda como un atractor, el iLiad algo menos y el HanLin ni siquiera se queda manchado por la grasilla de los dedos (mientras que el Gen3 rápidamente toma un aspecto de “cosa sobada” que hace que sientas vergüenza ajena).

El iLiad es táctil, y eso es una ventaja enorme, disminuida por la absurda y desesperante velocidad que tiene cuando estás toqueteando las opciones.

El Hanlin es para ambidextros, el Gen3 sólo permite pasas página con la derecha y el iLiad con la izquierda. La ventaja del HanLin es evidente: cuando se te canse una mano, lo coges con la otra, y si lees en la cama, puedes tumbarte a ambos lados. Los botones para pasar página del Gen3 son absurdamente duros (yo suelo pasar página con un pedazo de pinza de madera), y el del iLiad (que es una tira larga que actúa como un balancín) es tan suave que a veces toma la segunda funcionalidad (pulsación sostenida) y te pasa 10 páginas de un tirón.

En los tres el acceso al cargador y los cascos es, sencillamente, una mierda. En todos es por abajo, con lo que no te lo puedes apoyar en el pecho o la barriga para leer y el iLiad encima cuenta con un absurdo pinganillo de cuarto de quilo bastante…, bueno, digamos que absurdo. Tanto el HanLin como el iLiad se pueden usar mientras se están cargando. El Gen3 no.

El Gen3 tiene la mayoría de sus botones en el canto… y a veces los tocas sin querer (y estos están blanditos, en contra del de pasar páginas). El de encendido del Hanlin (situado arriba) está escondido y es bastante difícil de presionar accidentalmente, mientras que es muy fácil apagar el Gen3 accidentalmente. El iLiad trae un pulsador desplazable para encender y apagar, y también es enormemente difícil pulsarlo sin querer.

Fundas. Aquí hablo de las que vienen con el producto o son las oficiales.

El iLiad trae una especie de saca de tela con un tirante para colgarlo del hombro y con un lado endurecido para que pongamos la pantalla hacia él. Sólo sirve para guardarlo, y para leer hay que sacarlo.

El Gen3 trae una funda que dice ser de cuero y es de polipiel sintética (que es casi idéntica al cuero, con el tiempo se descascarilla igual, etc.) con unas terminaciones bastante toscas allí donde han querido tapar las costuras hechas de forma chapucera (como el agujero para el botón de pasar páginas)… Es muy gruesa y mullida, pero si ya es difícil de pasar página sin ella, con ella todavía cuesta más, ya que al ser tan gruesa el botón queda demasiado oculto y o bien tienes que apretar con la uña (con lo que marcarás el borde plateado del botón) o usar un pedazo de pinza de la ropa como hago yo. Si no utilizas algún complemento, terminarás con dolor de dedo y/o uña de la fuerza que tienes que hacer.

La del HanLin es la más funcional. No dice que sea de cuero, y no lo es, pero es mucho más blanda y fácil de llevar hacia atrás la tapa que con la del Gen3 (y sin embargo conserva la dureza cuando está cerrada). El aparato va sujeto mediante una grapa metálica forrada de tela (un poco chapucero), pero tiene la ventaja de que no tapa para nada el frontal del aparato y por tanto es casi como si no estuviera; la desventaja es que es un poco difícil de quitar y poner y si no estás al loro el aparato se puede desplazar hacia la izquierda y medio salirse de la misma.

El acceso al puerto USB y cascos en el Gen3 con la funda puesta es toda una odisea, y la mejor forma de abrir la tapa es sacándolo de la funda, con lo que al final terminas apretando sin querer todos los botones laterales del mismo. El HanLin trae una pestaña que hace que abrir la tapa sea trivial.

Tiempo de encendido. El peor de todos es el del iLiad. Luego le sigue el Gen3, y el más corto de todos es el del HanLin, que encima tiene un apagado de espera que según dicen por MobileRead no gasta la batería… Además, el HanLin, si está en standby y metemos una SD, se enciende solo.

UI. Para gustos, los colores. Por funcionalidad, la mejor es la del HanLin, que trabaja en conjunción con los botones numéricos y opera con directorios, seguida de la del iLiad, que también soporta directorios pero tiene una funcionalidad un poco más abstrusa, frente al Gen3 que sólo presenta de forma secuencial los libros, estén donde estén. El HanLin presenta 8 títulos por pantalla, el iLiad 6 y el Gen3 tiene tres formatos: 5, 10 ó 20, aunque esta última es casi inusable, ya que no tiene sitio para mostrar casi nada.

Desde mi punto de vista, todos carecen de funcionalidad, tienen muy pocas opciones configurables pero en general sirven para su propósito: leer. Pensemos que un libro en papel trae menos configuración.

Actualizaciones. Aquí los tres pecan de lo mismo: pocas. El peor de todos es el iLiad, que pese a traer soporte para audio, el software original no está preparado para tocar música (y menos mal, ya que si encima lo ponemos a sonar no sé cuánto duraría la batería). Lleva varios meses sin actualizarse, y la última versión es la 2.12. Todavía está verde en cuanto al soporte de Mobipocket, ya hemos dicho que no soporta audio, pero en general lo que funciona, funciona.

El Gen3 va por la 1.1, y todavía no puede borrar ficheros (no creo yo que sea demasiado difícil de añadir), y en general el Mobipocket funciona, pero el PDF suele colgarse o reiniciar el aparato bastante a menudo.

Tanto el Gen3 como el HanLin se actualizan de forma oficial desde la SD, el iLiad es necesario conectarlo al servidor del fabricante lo que es un poco delicado, porque cuando falte éste se acabó lo que se daba. (Pero tiene una opción no oficial de actualización mediante Compact Flash).

El que más actualizaciones trae es el HanLin, que va por la 1.27 y con cada nueva actualización trae más cosas y funcionalidad. También se pueden cambiar opciones de forma muy curiosa: pones en la SD unos ficheros, te vas al menú y aprietas la tecla adecuada y, por ejemplo, has cambiado la fuente del sistema o las pantallas de encendido y apagado.

Modificación. Los tres ejecutan Linux como sistema operativo, por lo que en teoría a los tres se les podría meter mano, aunque no es así.

El iLiad es el que más facilidad tiene para el homebrew, de hecho incluso han añadido cosas de las versiones hechas por la comunidad a las versiones oficiales. Es tremendamente sencillo de añadirle cosas: solicitas vía web la opción de desarrollo, actualizas y listo. Ahora podrás ver y lanzar programas desde la SD, la CF o el USB. De hecho, existe una amplia comunidad de desarrolladores para el aparato. Existe software de agenda, de ajedrez, para tocar música, para ver otros formatos, sustitutos de los visores por defecto, etc.

El siguiente es el HanLin, que teóricamente tiene un SDK (que me he bajado) pero que nadie sabe cómo usar y el fabricante no responde a los mensajes…

El Gen3 está violando la GPL, ya que no ha expuesto el código fuente. Se escuda en que es el fabricante del hardware el que no le da el código (yo creo que es mentira), y su Shell, el Boo reader, también viola la GPL porque está enlazado estáticamente con bibliotecas GPL… El tema está candente y creo que lo han denunciado a la FSF; las investigaciones van lentas ya que la gente está esperando la apertura del código…

PDF. Este formato está soportado por los tres aparatos. En el que mejor funciona de todos es en el iLiad, que hace un trato exquisito del mismo, pese a las pocas opciones que trae, y es el formato que yo llamo “nativo” para el iLiad. Lo muestra casi todo, no suele colgarse ni reiniciarse, aunque a veces es demasiado lento con ficheros complejos (léase Scientífic Amercian y en general cualquier cosa que lleve muchos gráficos). El renderizado de las fuentes es exquisito, aunque la forma apaisada deja el pasador de página arriba, con la dificultad inherente cuando queramos avanzar o retroceder una. Trae un paginador abajo del todo, por el que podemos desplazarnos de forma rápida.

El HanLin tiene un bug escandaloso en este formato (y que encima está sin solucionar desde el principio): separa las palabras como si fueran palabras diferentes, lo que resulta bastante turbador cuando estás leyendo. Además, como pases varias hojas de golpe (pulsación lenta de la tecla de avanzar página), la pantalla se corrompe. No trae paginador, y la única forma de ver por dónde vas es abriendo el menú. Desde mi punto de vista, el PDF es inservible en este aparato, ya que aparte de lo dicho, sólo puede hacer un zoom sobre el texto y verlo de forma apaisada.

El Gen3 también trata de forma exquisita el renderizado de las fuentes, pero como el PDF traiga alguna imagen, termina reiniciándose o colgándose…

Ninguno de los tres soporta el modo reflow, y es absurdo que no lo hagan, ya que mi PDA sí que lo tiene…

Mobipocket. El HanLin no soporta este formato. Es el nativo para el Gen3, que hace un uso exquisito tanto del renderizado como de las opciones (fuentes, tamaños, autoscroll, etc). Su apertura es casi instantánea, rápido como él solo. Trae una barra de desplazamiento que indica más o menos por dónde vas en la lectura. Lo que echo de menos es que no permita un interlineado inferior al 100% para que quepa más texto en una página. Funcionan los diccionarios, pero es toda una odisea seleccionar la palabra, ya que te tienes que mover con las teclas del cursor.

El iLiad, aunque soporta este formato, lo hace de una forma tan chapucera que apenas resulta útil. Tarda más de un segundo a pasar página, una infinidad a cargarse y carece de opción alguna salvo el tamaño de la fuente… Aunque podemos seleccionar una palabra de forma directa con el táctil para verla en el diccionario, el funcionamiento de éste es tan lento que resulta, a mi modo de ver, inservible.

TXT, HTML. El visor para éstos en el iLiad es el mismo que para el Mobipocket: inservible.

El Gen3 visualiza estos formatos con el mismo visor que el Mobipocket, por lo tanto su tratamiento es exquisito y trae las mismas opciones, aunque a veces se me ha colgado alguna vez con el HTML.

El HanLin los visualiza bastante bien siempre y cuando el HTML no esté muy sucio, pero incluso presenta adecuadamente bien el HTML generado con Word, que no es precisamente una belleza. Trae una fuente por defecto bastante fea, pero que se puede cambiar de la forma descrita más arriba.

RTF, DOC, WOLF. Sólo los soporta el HanLin, y el funcionamiento es igual que con el TXT y HTML. Del WOLF mejor no hablar, parece que es una secuencia de bitmaps encadenados con ninguna opción.

FB2, CHM. Es el nativo para el HanLin y el que más opciones tiene. Aunque el renderizado de las fuentes no es el óptimo, tampoco está mal. Se puede cambiar su funcionamiento colocando una carpeta llamada crengine en la SD y poniendo dentro un fichero XML con las nuevas opciones y fuentes (ya explicaré cómo hacerlo en alguna entrada futura). El contenido se puede generar con el Book Designer, un software ruso bastante bueno y gratuito para la creación de eBooks. El único inconveniente es que la apertura de este formato en el HanLin es un poco lenta.

Al iLiad se le puede añadir estos formatos, pero funciona tan lento (hasta tres segundos o más para pasar página), que es inusable.

Resumiendo

Bueno, si has llegado aquí es que te interesa de verdad el tema. Habrás visto que más que elegir un modelo por sus características intrínsecas, lo mejor es que primero pensemos qué formato vamos a leer con mayor asiduidad y luego elegiremos el aparato de acuerdo a ello.

Si nuestra decisión es el Mobipocket, el Gen3 sin duda, pese a estar violando la GPL. Si nos decidimos por el PDF, la mejor opción es el iLiad, aunque si sólo vamos a tratar con texto y no necesitamos una pantalla grande, el Gen3, pese a sus cuelgues, tampoco está mal. Con el iLiad podremos ver A4… no muy fácilmente pero lo veremos. Con los demás es casi imposible.

Finalmente elegiremos el HanLin si nos gusta el FB2 (que es un formato un poco desconocido), o si queremos disfrutar de la mejor ergonomía posible (que no es poco). También es una buena opción si necesitamos ver cosas en DOC y RTF (de hecho, la única opción), así como TXT.

April 27, 2008

Plagio, plagio, plagio

Hace un tiempo recibí un mensaje de alguien que vio un texto idéntico a uno mío publicado aquí… Tras agradecérselo, me acerqué al lugar en cuestión y puse una notificación de abuso.

Pues que si quieres arroz Catalina, el texto sigue publicado y la gente de Yahoo (sí, Yahoo) no me han hecho ni puto caso…

Así que aparte de hacerlo público aquí, no descarto la opción de denunciar al interfecto y al propio Yahoo por omisión…

Pero vamos con los datos.

El plagio está en Yahoo respuestas, en la URL: http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080329200618AAPzmEN, y el texto copiado procede de aquí: http://rfog.blogsome.com/2006/12/01/jules-verne-el-chancellor/, y está copiado línea a línea.

El plagiador es un tal Fernando H que se puede localizar aquí.

Bueno, pues que lo sepas, Fernando H, eres un plagiador como una casa, y todos los puntos que hayas podido ganar con tus respuestas los acabas de perder de golpe, al menos moralmente, ya que ahora surge la duda de cuántas de tus respuestas son copias de otros sitios…

No me molesta que mis textos se reproduzcan por ahí, pero siempre, siempre, siempre, citando al autor con al menos su Nick.

March 4, 2008

Cierro el chringuito

Pues eso, que estoy algo cansado de forzarme a escribir una entrada válida para poner aquí (y no es que las que pongo sean de mucha calidad), así que de momento voy a dejar estar un poco el tema.

No es un cierre absoluto, sino más bien cautelar, ya que iré haciendo eco de mis entradas en Geeks y quizás ponga alguna otra cosa, pero no con la frecuencia habitual…

Pues eso, que hasta luego.

February 24, 2008

Cybook Gen3 y el botón que avanza las páginas

Hace como tres semanas que pudo más mi capricho que el sentido común y volví a caer en la trampa: adquirí un nuevo lector de libros electrónicos, en este caso el Cybook Gen3, y encima lo hice por la puerta grande, comprando el kit más caro de todos, que trae unos auriculares, una funda de supuesto cuero –y digo supuesto porque no tengo muy claro que lo sea-, un cargador de 220, y una batería extra.

Realmente ignoro qué equipo de ingenieros diseña estos aparatos, pero no tienen ni idea de ergonomía ni de robustez. Si en el caso del iLiad todas las operaciones se realizan desde un molesto pinganillo que cuelga de la parte inferior del aparato y que seguro iba a durar poco si se lee con él conectado, en el Gen3 tenemos casi el mismo problema, ya que la conexión para cargar el aparato se realiza a través de un cable USB normal y corriente… que se engancha en la parte inferior del aparato, igual que con el iLiad, aunque aquí la ventaja está en que si rompemos el cable podemos cambiarlo sin más problema que comprando un nuevo, y, si somos tan zarpas que también rompemos el conector del aparato, supongo que también se podrá cambiar con maña ya que se trata de un elemento estándar.

Pero lo más estúpido que uno pueda echarse a la cara es la conexión con los auriculares, que se realiza con un conector micro-jack situado al lado del USB (es decir, debajo del aparato); encima, los chicos listos del Gen3 te suministran unos auriculares con el cable recto (sin acodar), con lo que a poco que leamos tumbados vamos a tardar a romper los auriculares y el conector menos de lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio.

Quiero creer que esta gente no es muy espabilada (tanto la del iLiad como la del Cybook) y que simplemente se trata de desconocimiento, porque la otra opción no me gusta nada, y es que sería de mucha desvergüenza que lo hagan así para que se rompa pronto. Aparte de ilegal.

En mi caso, en cuanto se acabe la garantía del iLiad lo primero que haré es abrirlo y hacerme un conector de carga en un lateral, ya pondré fotos. Quizás también le ponga una batería de mayor capacidad si la encuentro. En el caso del Gen3 es un poco estúpido ya que el aparato no se puede utilizar si se está cargando…

Otra cosa que no me mola mucho del Gen3 es la duración de la batería. Ni de lejos eso soporta 8000 cambios de pantalla. Pongamos 4000 y quizás nos quedemos largos. En fin, otra mentira más. Y volvemos a lo de antes. ¿Es que no se dan cuenta que se pilla antes a un mentirosos que a un cojo? Aquí también quiero pensar que es por desconocimiento o por pruebas mal realizadas…

Pero por lo que sí que no paso es por la posible violación de la GPL por parte del Cybook, cosa que estoy en proceso de averiguar. Al menos el núcleo del aparato es un Linux, y no hay código fuente publicado. Ignoro si el visor PDF lo es, imagino que sí. Del menú principal y del Mobipocket me imagino que será algo propietario. Aunque IREX no va muy detrás, ya que todavía no han publicado el fuente de su última actualización…

De lo que debería aprender la gente del iLiad es de la velocidad del lector de Mobipocket integrado en el Gen3. Y de las personalizaciones posibles. Se ve que en el iLiad el formato PRC ha sido metido a martillazos, en el Gen3 está perfectamente integrado y funciona fluido, suave y rápido, de hecho es paso de página es rápido, mucho más rápido que en el iLiad. Por el contrario, el paso de página del visor de PDF es algo más lento, aunque con una velocidad más que aceptable.

Y no hablemos de los tiempos de carga, tanto durante el encendido como en la apertura del un documento. Los libros en formato Mobipocket se cargan casi instantáneamente, y los PDF con algo menos de velocidad, pero no a la desesperante lentitud del iLiad.

La presentación de los libros es algo más cutre en el Gen3 que en el iLiad, pero sin embargo permite mostrar más libros en pantalla, y no usa el formato barroco en xml, sino que extrae los metadatos del propio documento, de haberlos.

La funda de cuero es demasiado gruesa y los agujeros están un poco desplazados, de tal manera que si ya es un poco complicado pasar página con el aparato en sí, metido en la funda resulta un tanto doloroso. Imagino que con el tiempo las teclas se vayan soltando. Otro potencial problema son las teclas laterales, al estar en el canto del aparato y ser éste tan delgado, lo habitual es que pulses alguna sin darte cuenta. Y sacar la tapilla de goma para ponerlo a cargar, conectarlo al PC o enchufar los auriculares es toda una odisea con la funda puesta. Casi un trabajo de Hércules.

La SD de 2GB que viene con el kit está de origen formateada con FAT… y nada más insertarla el aparato arma de las suyas, corrompiendo el contenido y dejándolo inútil excepto para un formateo. Ahora la tengo en FAT32 y parece que funciona bien. Lo dicho, esta gente no se entera mucho.

Bugs. Bugs. Bugs.
Unos cuantos. El botón de borrar no funciona, en este caso es un “by design”, ya que lo pone en el manual.

Está el tema de la corrupción de la SD, que se produce si está formateada en FAT o si apagamos el aparato (o se apaga solo) mientras tenemos un libro abierto que esté situado en ella. En ese momento perdemos por dónde íbamos y la solución pasa por hacer un chkdsk de la tarjeta en un PC (y seguiremos habiendo perdido la posición). Aunque este problema no se presenta siempre, sí lo hace con la suficiente frecuencia como para resultar frustrante, ya que si en el caso del visor PDF tenemos la página por la que vamos, en el PRC sólo hay una barra analógica. Y anda que no cuesta volver al sitio en donde estábamos. Si el libro está situado en la memoria del aparato, este problema también se presenta, pero con menos frecuencia. Así que mejor será que salgas a la biblioteca antes de apagar el aparato.

No avisa de que se está quedando sin batería, es decir, si estás leyendo y el aparato decide que ya no le queda carga, se apagará y perderás el punto de lectura y posiblemente dejes corrupta la SD, y es que la pantalla de lectura no lleva indicador de batería. O lo uno o lo otro. Es decir, o ponen el indicador o avisan y cierran bien (más o menos como en el iLiad, que te avisa y si ignoras, al final se apaga bien).

Parece ser que el medidor de batería es bastante más impreciso que el del iLiad (que ya lo es de por sí).

También tiene problemas de conexión, o más bien a veces Windows (lo he probado en un XP y en un Vista x64) lo reconoce como una cámara… y cuando “la enciendes” o te sale un fondo azul como lo que ve la cámara o se activa la que tengas en el ordenador. Ya sabemos qué era originalmente el SDK y la placa de evaluación con la que hicieron el aparato.

La calidad de la pantalla, pese a ser una generación superior a la del iLiad, es mucho peor, y no me refiero al nivel de grises, sino a que un tamaño de letra que se ve estupendamente en el iLiad apenas se puede distinguir en el Gen3, aunque aquí supongo que también tendrá culpa el software.

Si leemos con el iLiad a plena luz del sol, la pantalla semeja ser papel de periódico un poco agrisado, sin embargo la del Gen3 tiene una especie de gránulo multicolor que por lo menos a mi me da la impresión de ser similar a lo que vemos cuando nos restregamos los ojos…

El servicio técnico es inexistente, es decir, no hay una dirección de correo electrónico clara a donde preguntar, ni un teléfono de asistencia, y según he podido leer por ahí, en general no suelen hacerte mucho caso con la excusa de que los correos son filtrados por su sistema de antispam… Mi experiencia es la de enviar dos consultas sin respuesta desde la dirección de correo desde la que se compró el aparato… y solucionar los problemas gracias a los foros de MobileRead.

Resumiendo
Para finalizar diré que el aparato me gusta pese a todas las pegas que he comentado, me gusta más que el iLiad aunque ahora valoro las características únicas de éste, como el mayor tamaño y calidad de la pantalla, la forma de trabajar con documentos PDF y la pantalla táctil.

Otra cosa a tener en cuenta es que el iLiad no resulta tan caro comparado con el Gen3. El primero vale 650 euros, el segundo, 350. Con el primero tienes una pantalla casi del doble de tamaño, de mejor resolución y calidad, así como la posibilidad de dibujar sobre ella.

En cuanto al software de lectura, el Gen3 gana al iLiad por goleada, pero cuando la gente de IREX se espabile los va a dejar a la altura de los talones, porque se trata de una máquina más rápida –con la paradoja de que ejecuta el software a menor velocidad- y con más posibilidades.

Finalmente, y espero que sea por mucho tiempo, he aquí mi resumen de gadgets con los que leo (con algunos hago otras cosas, pero todos me sirven para leer):

1. Dell x51v (PDA): Mi vieja, entrañable y venerable PDA, por la que han pasado más de un centenar de libros; todavía la uso para leer en inglés libros en formato Mobipocket, ya que es la que mejor uso hace del diccionario. Como hecho anecdótico, la batería dura más que la del iLiad.

2. iRex iLiad (eBook): Genial para leer PDF incluso en A4 si no van a doble columna. Lo uso cuando viajo para llevarme la documentación técnica en lugar de los tochos de manuales. Para Mobipocket no sirve dada la poca velocidad del paso de hojas y del diccionario.

3. Cybook Gen3 (eBook): Genial para leer Mobipocket y PDF, este último siempre que esté adecuadamente formateado. Aunque el diccionario funciona bien, la selección de la palabra resulta dificultosa porque al no ser la pantalla táctil, hay que ir con los cursores.

4. Q1Ultra (UMPC): Para leer PDF a todo color en A4, con la programación de las teclas rápidas es una gozada. La duración de la batería pasa de las tres horas, arranca y funciona muy rápido para ser un PC de estas características, y también se puede leer Mobipocket. No lo uso mucho porque cuando me doy cuenta, en lugar de leer estoy haciendo Sudokus o jugando al Hexic. Este me sirve para leer libros técnicos online.

5. PC: Sin comentarios. Con la pantalla TFT de 24 pulgadas que tengo es una gozada leer el Scientific American y otras revistas electrónicas, pero como soy un gandulazo, eso de leer sentado en una silla no es lo mío.

6. Mi biblioteca. Sin comentarios. Mi fuente principal. Unos 3000 volúmenes. Un 20% de ella todavía por leer, y aumentando. 1/3 de libros de ciencia ficción (una Ultramar casi completa, una espuerta de Martínez Roca negros…), 1/3 de libros de ciencia (mates, física, electrónica, informática…), 1/3 de otras cosas (novela histórica, best sellers, clásicos…).

January 16, 2008

Tom Clancy: El oso y el dragón

Filed under: Literatura

Otra gran obra de nuestro amigo, ambientada en Rusia y China. Ryan sigue siendo presidente de los Estados Unidos, esta vez electo, y se enfrenta a un serio problema: China va a atacar a Rusia para conseguir ciertos recursos recién descubiertos en Siberia. Pero Rusia no es lo que era, así que finalmente tienen que pedir la colaboración de los Estados Unidos.

Aunque la obra comienza con un atentado en Moscú, y sigue con la muerte de un diplomático del Vaticano en China, el eje central de la misma es el narrado en el párrafo superior, y como ya es habitual en Clancy, el texto se alarga demasiado aunque a simple vista no le sobra nada si no son esas introspecciones bastante absurdas de los personajes, y las no menos absurdas explicaciones técnicas.

Por lo demás resulta una novela entretenida aunque de desarrollo un poco lento, lo que a veces hace que te aburras un tanto.

Si no me equivoco, con esta termina la serie Jack Ryan, y aunque en otras series como OP-Center aparezcan personajes relacionados, nuestro personaje desaparece como personaje central. Y es que no podía ser de otra manera: Tom Clancy ha tratado todo lo tratable en cuanto a política ficción. Ha luchado contra todos los países, se ha aliado con todos los aliables… y como no haya un cambio político global dentro de poco, se ha quedado sin enemigos si no quiere repetirse… Aunque podría faltarle la lucha contra una invasión extraterrestre.

Me gustaría resaltar la evidente diferencia entre las acciones de guerra llevadas a cabo por Estados Unidos en la novela y las que hace en la realidad. En la novela nunca se equivocan, nunca hacen nada malo y siempre ganan… En fin.

January 4, 2008

Roger Penrose: Lo grande, lo pequeño y la mente humana

Filed under: Literatura, Ciencia

Un libro un tanto atípico, consta de tres capítulos escritos por el autor en los que explica su visión de la física cosmológica actual, de la teoría cuántica, y su controvertida teoría sobre la indecibilidad de la consciencia, esta última ampliamente criticada por casi todo el mundo. Luego le siguen tres comentarios de tres científicos (Abner Shimoni, Nancy Cartwright y Stephen Hawking) contrarrestando dichas opiniones y, finalmente, la respuesta de Penrose, seguida de dos apéndices del autor.

En primer lugar, el libro resulta excesivamente difícil debido a que las explicaciones están demasiado condensadas y son en exceso difíciles para un lego. Las respuestas de los otros científicos no es que sean más clarificadoras, más bien todo lo contrario, aunque la de Hawking se libra. Y la contraofensiva final de Penrose digamos que, simplemente, no se entiende y encima se va por los Cerros de Úbeda.

Bastante malo, demasiado difícil, y no es que los libros de Penrose sean fáciles, pero este se lleva la palma (excepción hecha, claro está, de su Camino a la realidad), realmente pienso que no vale la pena leerlo, ya que no aporta nada nuevo si se han leído sus dos obras anteriores: La nueva mente del emperador y Las sombras de la mente.

November 1, 2006

Daniel J. Boorstin: Los descubridores (Boorstin, I)

Filed under: Lecturas, Literatura, Ciencia

Editorial Crítica, 1986
The Discoverers, 1983
84-7423-296-1

Apología
He leído este libro al menos seis veces, posiblemente hayan sido 8 las lecturas realizadas, y en todas ellas preside el aspecto maravilla, la emoción de la lectura y el placer de lo bueno. No me canso de releerlo. Cada tres años una morriña, unas ganas locas de volver a cogerlo, llenan mi espíritu y la compulsión es de tal fuerza que no hay más remedio que satisfacerla. Por desgracia el libro sufrió un accidente, fue vícitma de una gotera en mi anterior vivienda, pero me da igual, esas lagunas onduladas que le cambian el color, y ese lateral manchado de aceite -jodidas visitas con críos a los que no vigilan-, todavía lo cubren de más gloria y explendor, porque un libro sobado, manchado, anotado, es síntoma de que se trata de un buen libro.

Debo dar gracias públicamente a la librera que me lo ofreció; no recuerdo su nombre, pero gracias. En mi época adolescente, plenamete capturado por la ciencia ficción, este libro supuso un remanso entre tanta nave espacial y tantos rayos láser, entre tanto vaquero del espacio y, por qué no decirlo, tanta obra mesíanica y de culto, como la serie de Dune y algunas obras de Verne.

Este libro abrió mis ojos a la maravilla de la ciencia, más incluso que otros asimovianos; tras leer a Boorstin, Asimov queda demasiado simple, demasiado sencillo, demasiado pobre. Y no es que Asimov sea malo, sino que Boorstin es mejor, mucho mejor. Cada párrafo, cada frase, está llena de esa magia indescriptible, de ese efecto maravilla por el que un mono un poco más adelantado que sus congéneres ha conseguido llegar a donde está.

Este libro cuenta la aventura del hombre como descubridor, del hombre insatisfecho que busca ir más allá, llegar a la terra incognita, cruzarla, y descubrir en ese momento que lo que antes era incógnito se ha convertido en algo mundano y carente de toda excitación, para vislumbrar más allá una nueva terra, todavía más incognita. O como no dijo Aldrin (y a su vez parafraseando a otros), un pequeño paso para mi, un pequeño paso para la humanidad, un paso que nos acerca infinitésimamente al océano cósmico, a este mono que siempre se encuentra en esa interminable orilla llena de granitos de arena que para nosotros son piedras casi infranqueables pero que, con el tesón que nos caracteriza, es capaz de sortearlas, subirlas, romperlas y descubrir la perla que hay en su interior.

Son 700 páginas de apretado texto en formato cuartilla, y cuando terminas de leerlo descubres que querías siete mil, setenta mil. Es impsible resumirlo, su resumen es el libro mismo. Cada párrafo está lleno de conceptos, de ideas. No hay desperdicio. No hay momento de pausa. Y quieres más, siempre quieres más. Y tras casi veinticinco años, sigue siendo igual de actual e igual de intersante, continua vivo y no creo que muera nunca.

Contenidos
Tras la nota personal al lector, en el Libro Primero, Boorstin nos habla del tiempo, pero del tiempo no como concepto físico, sino del tiempo como elemento a controlar por el hombre. La historia de los calendarios, de los relojes de arena, de agua, de sol, mecánicos. Por qué el hombre occidental quiso medir el tiempo, y cómo no lo medía el oriental. Misioneros en la China Celestial, autómatas mecánicos, gremios, el invento del péndulo, del mecanismo de escape. Los grandes relojes catedralicios, cómo al principio sólo dividían el día en cuatro partes, luego le pusieron números y más tarde llegaron a los minutos y segundos. Los monjes debían rezar a ciertas horas, los barcos debían conocer su longitud y su latitud. El invento del cronómetro y de la bitácora. Por qué el sistema sexagesimal, por qué se cometieron los errores de cálculo a la hora de confeccionar calendarios. Desde la más antigua mesopotamia hasta la pre-modernidad medieval, pasando por Egipto, Grecia, Roma, China, África…

En el libro segundo podemos intuir a los primeros navegantes, a sus preocupaciones y sus problmeas para hacerse a la mar y llegar a destino. Y a los cruzados a Tierra Santa, a la búsqueda del paso a China bordeando África, de Marco Polo y sus viajes, de la Ruta de la Seda, podremos ver a los chinos expandiéndose por el mar y luego retirarse, veremos a Ptolomeo y su sistema cartográfico, veremos los errores de los cristianos a la hora de trazar los mapas en forma de T, veremos cómo los portulanos ayudaban a los marinos, y a Enrique "el Navegante" financiar y forzar el rodeo de Africa. Concoceremos a Eric el Rojo y su llegada a América antes de que fuera descubierta, y asistiremos a Colón y sus descubrimientos en todo su explendor y fuerza, así como a Magallanes y sus formidables penalidades, amén de otros muchos.

Si en el libro primero Boorstin nos trae al hombre descubridor y medidor del tiempo, y en el segundo al descubridor de nuevas tierras, en el tercero nos lo presenta como inventor y desentrañador de los misterios de la naturaleza. Asistiremos al invento del telescopio y del microscopio. Asistiremos a la investigación del interior humano, al nacimiento de la medicina y de la muerte de las creencias tradicionales. Veremos a Newton, a Leibniz, a otros muchos investigadores de la física; asistiremos al nacimiento de la comunidad científica moderna y de cómo uno de sus padres (Oldenburg) es hoy en día un completo desconocido. También veremos el nacimiento de las ciencia naturales, y las modernas técnicas de clasificación taxonómica, así como de la teoría sobre el origen de las especies…

En el último libro Boorstin nos cuenta el origen de la historia y de la arqueología, de la economía moderna, de la estadística y, finalmente, de la teoría atómica.

Pero no piense el lector que he resumido todo lo que el autor nos cuenta, no. Tan sólo he hecho un breve repaso completamente superficial sobre los temas que trata, nada más que un simple bosquejo del contenido del libro; ya lo he dicho más arriba: no se trata de una obra resumible ni fácilmente abarcable. Es tanto de lo que habla que resulta prácticamente imposible citar todos los temas. La única solución es leerlo, pero te aviso que si lo haces, repetirás.

Marginalia
Un libro como estre ha de ser anotado por el lector. Es imposible que una lectura de este calibre no despierte inquietudes e ideas en el lector y, como tal, mi tomo está profusamente anotado, con una ingente cantidad de subrayados y comentarios al margen, de los que voy a hacer una pequeña selección.

Subrayado, en la página 71, para público escarnio y befa de la iglesia católica mundial: "En el mismo momento en que Galileo estaba siendo juzgado en Roma por el papa a causa de sus supuestas herejías, los jesuítas predicaban en Pekín el evangelio galileano."

Página 163, Boorstin dice: "… y se cree que fueron navegantes embarcados en errabundos barcos de vela quienes dejaron antiguas monedas romanas en Venezuela." Yo más bien pienso que fueron puestas allí con posterioridad, quizás sea un buen punto a investigar, aunque seguro que alguien lo ha hecho ya…

Página 284, Boorstin habla de que los viajes de Cook fueron los primeros viajes financiados por un gobierno con el único fin de la investigación, lo que evidentemente no es cierto, puesto que todas las tierras descubiertas debían ser reclamadas por el gobierno inglés, de modo que primeramente fue un viaje de descubrimiento de nuevos territorios (el famoso e inexistente "continente sur", tan goloso para todas las naciones en aquella época) y luego de investigación (ya que se iba, si no se encontraba nada, al menos se aprovechaba el viaje).

Página 331. Se termina de discutir el tema de la condena de Galileo por la iglesia. A Boorstin se le olvida el caso de Giordano Bruno, que fue quemado en la hoguera y que, junto al caso de Galileo, ha hecho perder a la Iglesia Católica cualquier credibilidad y seriedad a la hora de tratar temas científicos. Cuando todo el mundo creía a Galileo, a Kepler y a Copérnico, y sus descubrimientos eran casi evidentes por sí mismos hasta en la época en la que fueron hechos, los curas se dedicaban a tensar hasta lo imposible la cuerda de su control político y social… Y perdieron, como era de rigor.

Página 518, Boorstin dice: "En el siglo XX, la tecnología del sonido grabado ha hecho posible los "libros parlantes", que se encontraban entre los objetivos de Edison cuando inventó el fonógrafo. Sin embargo, no se ha encontrado todavía sustituto al invento de Braille." Qué razón tienes, jodío, y 25 años después, con todo el despliegue tecnológico actual, seguimos igual. A ver si alguien se apunta.

En la página 565 y siguiente, nos cuenta la historia de Schliemann como inventor de la arqueología moderna y descubridor de Troya y otros hallazgos similares; quizás el Indiana Jones del cine sea un homenaje a este señor, los paralelismos son evidentes.

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